Opinión
Director general de Academias Pamer
En marzo del 2020, la pandemia causada por el covid-19 nos obligó a parar toda actividad educativa presencial. Al inicio, se pensó que las clases se reanudarían después de la cuarentena obligatoria; sin embargo, ha pasado más de un año desde aquel momento en el que la educación recibió su golpe más fuerte.
Ante esa situación, y frente a la decisión del Gobierno de prohibir las clases presenciales durante la pandemia, colegios y academias tuvieron que enfrentarse a este momento como una oportunidad de cambio antes que como un problema. Ante la virtualidad, era hora de reinventarse y potenciar sus plataformas y su metodología.
En el caso de las academias preuniversitarias, esta oportunidad de reinvención estaba asociada a una nueva modalidad de enseñanza por medio de la virtualidad, impulsando una nueva propuesta educativa en todo el Perú, que cumpla con los mismos estándares de calidad que cualquier alumno que esté por culminar o haya terminado el colegio desearía: ingresar rápidamente a la universidad.
Para lograrlo, el sector educativo tuvo que transformar totalmente el servicio sin afectar sus resultados. En nuestro caso, tomamos la decisión corporativa de que nuestra enseñanza, en adelante, sea 100% virtual. Para ello fue necesario desarrollar una nueva plataforma educativa especial para los alumnos y enfocarnos en capacitar a toda nuestra plana docente en el manejo de herramientas digitales para la educación, además de reforzar el acompañamiento del tutor con el alumno a pesar de la distancia.
Por otro lado, no solo es necesario modernizar y cambiar el modo de enseñanza que se le brindará al alumno, sino que es fundamental, también, enfocar esfuerzos en la búsqueda de nuevos mercados y productos más personalizados que permitan a las academias preuniversitarias subsistir. Por eso, se optó por brindar un nuevo servicio que asesore a alumnos de cualquier año de secundaria que deseen reforzar sus conocimientos o algún curso en particular, ampliando así nuestro modelo de negocio.
Es en momentos de crisis que debemos replantear las características de nuestros servicios de acuerdo con las necesidades de nuestro alumnado. Por ejemplo, la expansión del negocio en ciudades donde no existen sedes físicas. Es una buena oportunidad para llevar nuestro modelo de enseñanza a provincias y continuar con la preparación de más alumnos.
Por último, el proceso de cambio hacia una nueva forma de enseñanza nos deja una lección: los cambios llegan de pronto y modifican el rumbo de nuestros planes como negocio, pero son nuestros clientes los que nos impulsan a encontrar una nueva propuesta que satisfaga sus necesidades y expectativas.