Cultural
Periodista
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En ese contrapunteo y apuesta por la música peruana que ya suma 22 años, hay una palabra clave que guía el trabajo de Los Cholos: la investigación musical antes que la apropiación, arreglos o interpretación. Es su piedra de toque musical.
Ricardo García (charangos), Jinre Guevara (vientos y voz), Gomer Valverde (guitarra y voz) y Vassili Goytizolo (instrumentos y voz) se han sobrepuesto a sus pérdidas personales que nos deja la pandemia para presentar su sexto álbum, Como agua del camino. Una alegría para los oídos en medio del panorama ensombrecido. O como recuerdan, el arte siempre es vida y hoy bocanada de oxígeno.
Apuesta artística
Si el disco anterior, Charango cholo (2018), fue un espacio en que se enfatizó el trabajo cordófono del grupo, por medio de 20 canciones mestizas e indígenas, desde Áncash hasta Cusco. El nuevo material retoma la senda de los cuatro instrumentistas explorando nuestra veta musical.
“Seguimos en la misma línea del grupo, que comenzamos con la grabación de los discos. Seguimos con el trabajo de investigación que Los Cholos consideramos importante para seguir rescatando y poniendo en valor la música peruana que, a veces, no es conocida ni reconocida. Lo adicional es que sumamos, por vez primera, composiciones”, explican Ricardo y Gomer.
El antropólogo Rodrigo Montoya nos da una mirada global del grupo: “La particularidad músical de Los Cholos –su sello de garantía, digamos– es su dominio del charango y la guitarra, con los que traducen y recrean al violín y al arpa, los instrumentos fundamentales en los Andes peruanos”.
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En cada disco, Los Cholos sorprenden con esa versatilidad de rescatar géneros musicales del repertorio nacional que la FM desconoce. Es lo fascinante.
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“Ahora, hemos querido ir a la selva, el norte, centro, sur, con los saxos, las quenillas, la música del altiplano”, comenta Vassili.
Contra los mitos
Cada uno representa per se las expresiones musicales de un país de fuerte migración interna. Jinre tiene familiares del norte y conoce bastante bien sus géneros; Gomer, es de Áncash; Vassili, de familia del Centro; y Ricardo, un charanguista chalaco. El grupo ha potenciado su trabajo de saxos y la música del valle del Mantaro. El aporte de Vassili ha sido también su mirada a la música de la selva, que es muy variada y poco conocida a los ojos de las mayorías.
La canción que da nombre al disco es una qashwa, un alegre género cajamarquino, creación de Jinre Guevara. “Todo es un proceso. La ventaja ha sido esperar que las cosas maduren. En el grupo no hubo una desesperación por componer, sino se dio un proceso de aprendizaje de estos cantos y herencias que no se ha detenido”, dice.
Además de incluir compositores peruanos del siglo XX, como Alicia Maguiña (su valse dedicado a José María Arguedas está en el nuevo CD), Chalena Vásquez o Manuel Acosta Ojeda, han incluido en el álbum el trabajo de creadores más contemporáneos como Omar Camino.
Adiós al físico
Como agua del camino es un material que Los Cholos registraron en febrero del 2020, antes de iniciarse la emergencia sanitaria. El arte de la portada es un trabajo exquisito del artista plástico Augusto Capcha.
Sin embargo, con melancolía, Los Cholos anuncian que se trata del sexto y último disco en físico que graban. En adelante, todo será digital. Serán las nuevas plataformas el canal para su música, nuestra música infinita.