Central
En la actualidad, solo existe en el país 5% de bosques de quina.
La comunidad campesina de San Bartolomé, provincia de Huarochirí, Lima, recuperó el bosque de Zárate, que por muchos años había sido depredado por la ganadería, el sobrepastoreo y el turismo mal llevado, recuerda.
Hoy, el bosque está poblado de plantas nativas como el calo, calatillo, chachacomo, duraznillo. Desde la semana pasada, la quina se ha sumado a la flora de esta área verde.
Margarita es presidenta de esa comunidad campesina, donde el 99% son agricultores dedicados a las plantas frutales gracias a la actividad de la ‘siembra’ del agua que desarrollan los comuneros. Por sus cualidades, San Bartolomé ha sido elegido parte de la campaña nacional multisectorial ‘La Quina del Bicentenario. Revaloremos nuestro árbol emblema’.
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“Seremos los guardianes para que este proyecto se cumpla y sacar adelante el árbol de la quina, que es muy simbólico. Esto será, y ustedes se acordarán, algo fabuloso”, dice la dirigente, orgullosa porque este proyecto resaltará el compromiso de su comunidad. Servirá para el turismo.
Problemática de la quina
Si en los últimos 200 años ha desaparecido gradualmente el 95% del hábitat natural de la quina, los bosques de montaña o nublados, la problemática se agudizó en el 2020, con el inicio de la emergencia sanitaria por el covid-19.
De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), desde que se inició la pandemia se incrementó en cerca del 30% la tala de la quina en el país para su explotación y comercialización con fines medicinales (hidroxicloroquina).
Ya era conocida la quina por la población nativa para contrarrestar los padecimientos febriles; y en el siglo XVII, de la mano de los boticarios jesuitas, ingresó a Europa para su comercialización. Por esa fama e importancia, en 1825, el general Simón Bolívar y el primer Congreso del Perú deciden incluirlo en el Escudo Nacional.
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Otro tema que ha permitido la sobreexplotación y casi extinción de las especies de quina en el país es la agricultura “migratoria”.
Además de sus valores farmacéuticos (su corteza tiene quinina, anticoloide, antipirético, antipalúdico y analgésico) y culturales (forma parte del Escudo Nacional), la quina también ofrece una madera de hasta 100 años para la construcción de viviendas y muebles. Se usa en la elaboración del agua tónica y el amargo de angostura, amén de contribuir con la mitigación de gases de efecto invernadero y la diversidad biológica.
Acerca de la campaña
La campaña ‘La Quina del Bicentenario’ forma parte del Plan Nacional de Plantaciones Forestales de Agro Rural y tiene por meta, al 2022, producir medio millón de plantones forestales, entre quina y aliso, para plantar en 145 hectáreas y fomentar la agricultura familiar.
El plan se inició el año pasado y permitió la instalación de 2,746 hectáreas, equivalente a 3.5 millones de plantones. De esta cantidad, se instalaron 6.5 hectáreas correspondientes a 7,000 plantones de quina.
La directora ejecutiva de Agro Rural, Roxana Orrego, explica que la institución busca recuperar y proteger las especies de quina por su alto valor económico, ambiental y productivo en favor de la agricultura familiar y la población, y en el marco del Bicentenario de la Independencia.
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Guardianes de la quina
A la campaña se suman ministerios y la Presidencia del Consejo de Ministros para articular esfuerzos en el rescate del árbol emblemático. Orrego también destaca el apoyo del sector empresarial, representados por Perú Cámaras, y otras organizaciones de la sociedad civil, así como de las comunidades campesinas.
Agro Rural, unidad ejecutora del Midagri, desarrolla jornadas de sensibilización y asistencia técnica dirigidas a los pobladores-beneficiarios. Se les inculca cómo convertirse en los guardianes de la quina y asegurar su sostenibilidad para evitar que se extinga.
Además, en coordinación con los gobiernos locales, regionales y provinciales, la entidad interviene en 11 departamentos donde se ha capacitado a más de 600 familias campesinas y 50 técnicos y personal del Ejército Peruano. La institución castrense se ha convertido en el principal aliado estratégico en las zonas rurales para esta labor.
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Quina, aliso, tara y sauco
La iniciativa nacional de rescate del árbol de la quina se enmarca en el Programa de Plantaciones Forestales del sector agricultura, que busca promover un nuevo modelo de estas plantaciones basado en la asociatividad de pequeños parcelarios para reducir las brechas de deforestación y las brechas económicas y sociales en el sector rural. El programa prevé la producción de diversas especies forestales (quina, aliso, tara y sauco) en 12 viveros institucionales, comunitarios y municipales, que poseen capacidad de producción de 6 millones de plantones forestales.
Cifra
3.7 mllns. para el periodo 2020-2022 invierte el Plan de Acción Forestal para la producción y repoblamiento de la quina.