María Luisa Doig: Quiero seguir dejando huella en la historia de la esgrima peruana
Por Juan Carlos Venturo
"El esfuerzo y sacrificio de hoy es el éxito del mañana" es la frase que describe, de principio a fin, a la esgrimista María Luisa Doig, quien con estos dos elementos consiguió a los 16 años su clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, trece años después vuelve a utilizar la misma estrategia para sellar su asistencia a Tokio 2020.
María Luisa Doig vivió minutos de tensiones en la gran final del torneo de clasificación olímpica de Esgrima en San Juan, Costa Rica, donde en una reñida batalla venció a la canadiense Leonora Mckinnon en la modalidad espada mayores, apoderándose de la medalla de oro y el cupo olímpico a Tokio 2020.
Al finalizar la competencia, la esgrimista nacional se arrodilló y entró en llanto por su logro, hasta incluso señaló a El Peruano que de tanta emoción y felicidad tiró su casco por los suelos. "Son tanto sacrificio, amanecidas, dolores musculares, frustraciones, que valió un título para todo el Perú", expresó.
La alegría de María Luisa continuó hasta el final, su cuerpo volvió a vibrar otra vez de la emoción, porque después de mucho tiempo subía a un podio y entonaba el Himno Nacional. Es lo que buscaba desde el inicio de la competencia.
"Se sintió extraordinario, tanto así que no paraba de llorar, es más se equivocaron de himno, pero al final pusieron el correcto", señaló.
Título dedicado
Doig le dedicó el triunfo especialmente a su entrenador, Iván Huapaya Lévano, con quien viajó a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y que lamentablemente falleció debido a la pandemia.
"Sentía su presencia vibrar en cada toque. Tenerlo en mis brazos ha sido un gran apoyo en esta competencia", manifestó.
También ofreció el campeonato a su abuelo, Luis Calderón Valle, quien fue su fan número uno y la persona importante que le motivó mucho para iniciarse en la esgrima peruana.
"Él estuvo conmigo en mis inicios de formación hasta sus últimos días. Estaba orgulloso de todos mis triunfos. Ahora me acompaña desde el otro lado", agregó la esgrimista nacional.
Esfuerzo y sacrificio
La olímpica en Beijing 2008 afirmó que le enorgullece ser la prueba viva de que con esfuerzo y sacrificio se puede lograr muchas cosas. Además, reveló que cuando volvió al Centro de Alto Rendimiento (CAR), muchos personas de la esgrima no creían en ella.
En cuanto al potencial en el país, dijo que tenemos gente para seguir trayendo triunfos, no solo en la categoría mayores, sino también en la infantil, cadetes, juveniles. "Esto es un trabajo arduo y lento, es como el caracol, despacio, pero seguro".
María Luisa también narró que en agosto del año pasado sufrió una lesión parcial (ruptura del peroné), que lo alejó por mucho tiempo de la competencia, pero luego de seguir las recomendaciones, pudo salir lo más pronto posible, donde también trabajó la parte psicológica y emocional, a pesar de estar en medio de la pandemia.
Una anécdota inolvidable
Una de sus anécdotas, previo a conseguir el boleto a los Juegos Olímpicos de Tokio, que develó es que su entrenador físico, Javier Pinillos, fue uno de los primeros que creyó en su potencial y que le dijo: "Doig, tú quieres ser 'doning' (tenía 20 kilos de sobrepeso) o Doig (su apellido), quien deje huella en la historia de la esgrima peruana", y que ella le respondió, con lagrimas en los ojos, "la segunda opción".
"Ahora después de casi dos años y medio, hoy puedo decir que soy Doig, quien sigue dejando huella en la historia de la esgrima peruana, también puedo decir que soy la única esgrimista que ha clasificado por segunda vez a unos JJ. OO en esta disciplina. Eso me llena de orgullo, es lo más bonito que me está pasando", remarcó.
Clasificación a Beijing 2008
Doig también relató que su clasificación a los JJ. OO. del 2008 sucedió porque en esos años estaba arrasando tanto a nivel sudamericano como panamericano en casi todas las categorías de menores, y en la de mayores comenzaba a sumar trofeos muy satisfactorio para el país, pero una lesión terminó por desterrar.
"Recuerdo que en el mundial de menores, donde obtengo el noveno lugar, conseguí el premio Fair Play. En una de esas competencias me lesioné terrible y terminó empeorando cuando participé en el Preolímpico. Competí con todas mis fuerzas", expresó.
Al final, para clasificar a Beijing 2008, Doig contó que se abrió una plaza Fair Play (juego limpio), la cual hizo que los países de América envíen los currículos de sus mejores deportistas en la esgrima. Ella sobresalió por la medallas que había conseguido, así obtuvo el cupo.
Ahora, la esgrimista anhela entrenarse en el continente europeo, previo a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, y prepararse de la mejor manera con profesionales de primer nivel y atletas de alta categoría.
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