Central
Periodista
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En todo momento, el suboficial del Ejército Peruano (EP) Javier Santillán estuvo lúcido. Tenía 24 años, acababa de egresar de la escuela de suboficiales. Ese día –15 de mayo de 1997– estaba al mando de nueve hombres en una patrulla. Hacían una labor de reconocimiento en la frontera con el Ecuador, cerca al puesto de vigilancia Ponce. Santillán iba delante de sus hombres. A minutos de la una de la tarde pisó una mina antipersonal. Perdió la pierna derecha y tuvo lesiones graves en el brazo derecho.
“Lo recuerdo todo. En ningún momento perdí la conciencia”, me dice. A los tres días, lo trasladaron al hospital Militar de Lima. Luego vinieron dos años de larga recuperación física y 10 meses más en el hospital de rehabilitación, en Washington DC. La adaptación a la prótesis, el trabajo psicológico, las luchas contra la depresión, el rehacer la vida.
Santillán tiene hoy 49, está casado y cuenta con una pensión como retirado por discapacidad. Tras recuperarse, el exmilitar limeño estudió Derecho en la San Marcos. Se especializó en temas del derecho de las personas con discapacidad y derecho internacional humanitario.
Del 2011 al 2020 trabajó como especialista en asistencia a las víctimas de minas del Centro Peruano de Acción contra las Minas Antipersonal, Contraminas, del Ministerio de Relaciones Exteriores. Brindó asistencia a las víctimas de las minas antipersonales.
Santillán opina que la asistencia a las personas heridas por las minas antipersonales debe ser integral y continua en dos aspectos: en salud, con terapias y una atención psicológica periódica. Además debería de asegurar las diversas prótesis, sea para miembros superiores o inferiores. Muchos perdieron la vista. Otros necesitan ayuda biomecánica como bastones, muletas o silla de ruedas. Sobre todo, subraya, deben tener la oportunidad para reinsertarse a la sociedad, mediante programas laborales o educativos.
Las minas antipersonales, escondidas a 10 centímetros de la superficie, no discriminan ni avisan. Ecuador las sembró en la zona de frontera con el Perú durante el conflicto del Cenepa (1995). Se han presentado casos de adultos y niños heridos y fallecidos en Tumbes, Piura y la cordillera del Cóndor.
Para realizar el despistaje de un área minada, la primera actividad es el “estudio no técnico”, que se trabaja en gabinete. Se revisa la información que el Ecuador ha entregado (datos técnicos, ubicación, coordenadas del terreno).
Labor de campo
El siguiente paso es el “estudio técnico del terreno”, a cargo de las “escuadras de desminado”, conformadas por 15 hombres. Incluyen especialistas en detección de minas; en “sondeo”; explosivistas, para destruir estos objetos. Un comunicante que debe estar constantemente comunicado con el jefe de comando y el helicóptero ante cualquier contingencia. También están los enfermeros y paramédicos en trauma shock. Porque siempre se corre el riesgo de quedar mutilado por la descarga de una mina.
El equipo realiza el “marcaje” o señalización del área minada y los “corredores de seguridad”, una suerte de pasadizos debidamente limpiados y sondeados por donde se desplazará el equipo. Hay cintas rojas de peligro que señalan por dónde se hará el “despeje” o “barrido”, línea a línea, cada 15 a 20 metros de distancia. Es un proceso lento. En una zona de mina puede llevar un trabajo de 20 días o más, durante el cual el personal permanece en la selva. Las condiciones climatológicas y el terreno arcilloso del monte son factores que juegan en contra y en muchas ocasiones se hallen minas desplazadas.
Además del equipo se refuerza el trabajo con 10 canes especializados en técnicas de búsqueda de minas en la frontera, que son adiestrados en el Centro Nacional de Desminado, en Pimentel.
La unidad especial de desminado, conformado por el Ejército y la Policía Nacional, trabaja con mucho cuidado. Sin embargo, en la década pasada hubo dos accidentes. En uno, un efectivo perdió ambas piernas y, en otro, dos desminadores perecieron.
“En el Perú no utilizamos el desminado mecánico porque el terreno no lo permite. Ecuador lo hizo y no tuvo éxito. Por eso, completamos el trabajo con técnica manual, y con canes”, explica el teniente coronel EP David Fernández, especialista de Contraminas.
El trabajo de desminado, en tiempos de paz, prima el cuidado de la vida, respetando las normas técnicas para estos procesos de desminado y siguiendo los manuales de seguridad aprobados por el comando de las FF. AA., el Estado y la Convención de Ginebra.
Fernández, con más de dos décadas en el desminado, cuenta que la otra labor que realizan son las campañas cívicas advirtiendo a la población sobre los peligros de las minas antipersonales. Para las poblaciones nativas llevan maquetas, pancartas, fotografías e información en las lenguas originarias.
Avances y retos
El Perú tiene pendiente desactivar y destruir 5,762 minas ubicadas en 108 campos minados en la frontera con el Ecuador. El trabajo en conjunto de las FF. AA. y la Policía busca culminar esta labor al 2024.
El año pasado se planificó trabajar en 11 campos minados, pero por la emergencia sanitaria no se realizó. Este 2021, la operación de desminado en 6 áreas será de julio a noviembre.
A partir de 1999, tras firmar el Tratado de Ottawa o la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales y sobre su destrucción, el Estado ha eliminado 100,000 minas en la frontera con Ecuador y alrededor de diversas infraestructuras nacionales, como en torres de alta tensión (82,135 minas) y establecimientos penales y policiales (8,911), que se pusieron durante los años ochenta y noventa.
El artículo 5 de dicho tratado establecía 10 años para esta labor desde su entrada en labor. Pero en el 2008, el Perú pidió una extensión por 8 años (2009-2017). El 2013, el país vecino proporcionó información sobre otros 128 campos minados en territorio peruano, con lo cual el Perú solicitó una segunda extensión de la prórroga, que es la que vence en el 2024.
En este último tramo, desde marzo del 2017, se han desactivado más de 2,600 minas antipersonales en la frontera Perú-Ecuador.
Datos:
Mañana se inaugurará la exposición fotográfica temporal Caminos desMINADOS - Huellas del pasado, pasos sin miedo en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), calle San Martín 151, Miraflores.
Coorganizan la embajada de Suiza en el Perú, el Comité Internacional de la Cruz Roja, el Ministerio de RR. EE., el Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra (GICHD) y el LUM.
Estará abierta al público desde este sábado, previa inscripción en: https://bit.ly/3qZlUUt.
Cifras:
- 100 mil minas ha eliminado el perú desde 1999, en la frontera e infraestructuras nacionales.
- 2,600 se han desactivado desde el 2017 en la frontera con el Ecuador.