• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
APUNTES

Mitos y certezas sobre la expulsión de Santana

Un grupo de jóvenes, liderado por una de las hijas del entonces alcalde de Lima, protestó en la plaza de Armas.


Editor
Fidel Gutiérrez

Periodista

fgutierrez@editoraperu.com.pe


Todo indica que la expulsión de Santana fue una medida destinada a ganar aplausos antes que una muestra de aleccionamiento cultural. En los escasos dos días en que estuvieron en Lima la prensa le fue hostil, vinculando su comportamiento a las drogas y al homosexualismo. En el libro Mitologías velasquistas, Alejandro Santistevan detalla la sesgada cobertura periodística dada a la visita. Medios conservadores y progresistas coincidieron en cuestionar a artistas a los que, por su aspecto y modales, veían con recelo. Estos prejuicios se exacerbaron luego de que los músicos cancelaron la rueda de prensa que iban a brindar al arribar al aeropuerto, y cuando algunos de ellos se quedaron en ‘bividí’ al percatarse que Lima estaba ya en verano. Súmese a ello la férrea oposición al concierto expuesta por la dirigencia de la Federación Universitaria de San Marcos, integrada por miembros del partido Patria Roja, y se configurará el clima totalmente adverso que propiciaría su deportación.

El libro Rocanrol, de Javier Zapata, recoge el testimonio de Peter Koechlin, organizador del evento, respecto a sus infructuosas negociaciones con la cúpula estudiantil izquierdista para que el show se realice en el estadio de la UNMSM. A un día de la celebración del show, las condiciones para una situación convulsionada estaban latentes. Así, el Ministerio del Interior decretó la detención y la expulsión de los músicos argumentando motivos “morales”.

Luego de su captura (producida a su salida de la Municipalidad de Lima) y encierro, Santana fue devuelto a EE. UU. Un grupo de jóvenes, liderado por una de las hijas del alcalde, protestó en la plaza de Armas. Posiblemente esta fuera una de las pocas manifestaciones públicas de protesta vinculada al ideario hippie que se dio en esos años aquí, y no deja de ser paradójico que su realización fuera permitida por las autoridades debido al vínculo familiar de quien la promovió.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.