Central
Periodista
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Golpe, furia, Perú: ¡todo es lo mismo!
Saber, a ciencia incierta, lo que somos,
buscando, a media luz, otro destino,
con todo el cielo encima de los hombros.
Alejando Romualdo, “Perú en alto”
“¿Quién le canta al Estado-nación?” es la famosa pregunta sobre la cuál reflexionaron a inicios del nuevo milenio las filósofas Judith Butler, de Estados Unidos, y Gayatri Chakravorty Spivak, de la India.
En el Perú del bicentenario, la pregunta cobra vigencia. Los poemas no son solo églogas a los héroes que se recitan en las escuelas, a lo mejor de nuestras culturas o a los espacios geográficos. Sus versos sirven también para poner sobre el tapete los discursos alternativos, hacernos detener en su lectura para cuestionarnos y seguir adelante.
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Aparatos de ideas
“La poesía sirve para expresar y a la vez configurar ideas sobre nuestras colectividades, tan necesitadas no solo de igualdad económica y social, sino también de reflexión y materialización verbal estética, que es el campo en que la poesía despliega sus alas y señala rumbos, alimentando la esperanza, quizá mucho mejor y de forma mucho más duradera que cualquier discurso político”, escribe Paolo de Lima, editor de Golpe, furia, Perú. Poesía y nación (Lima, editorial Horizonte, 2021).
“El aparato llamado poema” es un espacio humano individual que convoca, que no existe sin la presencia del otro, de lo social, comenta el investigador. Los poetas y sus herramientas per se, la palabra, la escritura y el lenguaje, se han desarrollado a través de los siglos para traducir “lo real”. O como dijo el poeta mayor José Watanabe, “todo poema es una aproximación a esa verdad descubierta de modo súbito”.
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Paolo de Lima señala que a pesar de que un poema puede ser algo muy personal e íntimo, tiene la intención de abrir sentido y connotar, que es lo que busca la literatura y el arte en general, para hacernos reflexionar como lectores. En este caso, sobre un Perú ad portas de cumplir 200 años.
De Romualdo a Carrillo
En Golpe, furia, Perú. Poesía y nación, dieciséis críticos peruanos y extranjeros ofrecen lecturas sobre la gran tradición poética nacional. Abarcan desde autores de la Generación del 50, que aparecieron después de la Segunda Guerra Mundial, hasta el presente.
“El análisis de los discursos de los poemas permitirán que el lector reflexione de cara al bicentenario”, agrega De Lima. Los poetas ofrecen racionalidades alternativas, poniendo en cuestión si vivimos en un país democrático que representa a todos, tal como señala el discurso oficial de nuestro Estado-nación.
Miradas alternativas
Golpe, furia, Perú... se inicia con un análisis de tres poemas que hablan sobre el Perú, de Alejandro Romualdo (1926-2008), quien trabajo una escritura “de carácter social”.
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“En los años cincuenta, Romualdo era sujeto de una polémica entre los críticos sobre lo que era la poesía pura y la poesía social”, comenta De Lima. En el 2002, con el poemario Ni pan ni circo, respondería de alguna manera a esta polémica cuando hace una poesía más lírica, que habla de lo geográfico, sin dejar de hablar de los problemas sociales del país.
El compromiso social será un rasgo presente también en los poemas de Manuel Scorza o Pablo Guevara, otros representantes de la Generación del 50. En el caso de Scorza, el crítico Amat Ait Nani analiza las representaciones del poemario Las imprecaciones (1955) sobre los conceptos de nación, territorio y territorialidad.
Violencia política
Un grupo importante de los poetas abordados en el libro escribieron en sus versos sobre el largo período de la violencia política.
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Para Paolo de Lima estamos frente a “un período sumamente cargado que sigue formando parte de la modelación desde lo oficial del sujeto peruano, que se forma a través de los museos, los libros, etcétera”.
Desde esta óptica se analiza el poema Sextina ayacuchana, de Mirko Lauer, o el poemario A los ataúdes, a los ataúdes, de Pablo Guevara.
Siguen lecturas sobre las obras de los poetas Carlos López Degregori, Roger Santiváñez, José Antonio Mazzoti, Manuel Morales, Domingo de Ramos, Luis Fernando Chueca y Roberto Zariquiey.
En el 2006, José Watanabe escribió La sangre de los asesinados va delante de nosotros/ y vibra/ como un horizonte infame. Ahí podríamos resumir estas miradas.
Lo regional, lo nacional
Otro conjunto de poetas son analizados bajo la temática del discurso regional frente a lo nacional. Incluye, por ejemplo, una investigación sobre el poemario Unícroma, de Mónica Carrillo, quien habla de su identidad como afroperuana.
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Sucede lo propio con poemas de Juan Ramírez Ruiz, fundador del movimiento Hora Zero, reivindicando las comunidades andinas. Y Ana Varela, quien da voz a las culturas de la Amazonía.
La mirada de género se puede fijar en La sangre puede huir, donde la poeta Gloria Mendoza Borda refiere a las mujeres víctimas de la espiral de violencia.
Tayta Arguedas
El poema A nuestro padre creador Túpac Amaru, escrito originalmente en quechua por José María Arguedas y traducido por el propio amauta, tiene vigencia en el Perú de estos días.
En sus versos, Arguedas habla sobre la llegada de los migrantes andinos a la capital. Aborda así el destino del sujeto migrante en la capital y su pachacutiy, como una lucha que va más por la vía cultural reivindicando así las otras voces que conforman el Perú.
El lugar del poeta hoy
Desde la Literatura se continúa discutiendo sobre la poesía como el arte que perdió su lugar y que hoy es solo para los pequeños públicos.
Para Paolo de Lima estas visiones son discutibles. Opina que el papel del poeta frente al espacio público se ha modificado, debido a los propios cambios de la sociedad. En el Perú del bicentenario el rol de “la sociedad letrada” ya no es central, eso cambió con la llegada del modelo económico neoliberal. Los medios de comunicación han reducido a su mínima expresión o no ven importante contar con páginas culturales amplias, donde se pueda escuchar realmente la mirada de los autores. “Hoy le dan más cabida a la sociedad del espectáculo”, subraya.
Pero, el poema es un objeto artístico necesario. “Su lenguaje es más comprimido, es más corto que una novela, pero su capacidad de abstracción, de pensar, es mucho más profundo, requiere un mayor diálogo con el lector”.
Datos:
El 13 de julio se presentará el libro en el Simposio Internacional “La literatura peruana hacia el bicentenario”, organizado por la Asociación Internacional de Peruanistas (AIP).
El 16 de julio, en una mesa redonda auspiciada por la Comisión del Bicentenario. Y el 21 de julio en el Programa de Posgrado en Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).