Opinión
Jefa de la carrera de Derecho de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Así, encontramos un segmento no atendido por el sistema financiero, pero que tiene necesidad de ahorro y crédito, es decir, servicios financieros de calidad. Las tecnologías han ingresado al sistema financiero permitiendo a quienes sí tienen acceso a este sistema realizar operaciones bancarias a través de cajeros automáticos, celular, banca por internet, desde su casa sin desplazarse a una agencia bancaria. ¿Y aquellos que no usan el sistema financiero, a quién recurren ante necesidades de índole financiera?
Las fintech, industria financiera que hace uso de tecnología, promueven productos innovadores acercándose a quienes se encuentran desatendidos de la banca tradicional. Funcionan a través de plataformas virtuales cuya finalidad es conectar a ofertantes de dinero con demandantes de dinero regulados por la libre competencia, dentro de una economía social de mercado.
Este tipo de nuevos negocios apunta a brindar mayor protección al consumidor de servicios financieros por cuanto previene el posible lavado de activos, elusión o evasión de impuestos, es decir, cuida el comportamiento del mercado. En ese sentido, las fintech son buenas aliadas para la inclusión financiera formal al promover transferencias digitales y el uso de la billetera electrónica. He ahí la importancia de que la legislación acompañe estas innovaciones y se modernice.
El objetivo es adecuar la legislación a los nuevos cambios tecnológicos. Crear un marco regulatorio no rígido sino flexible para adaptarse al entorno cambiante, que fortalezca el sistema económico respondiendo a las necesidades de la aparición de las fintech con alto valor tecnológico. Estas nuevas formas de prestación de servicios financieros poco a poco van adquiriendo reconocimiento legal por cuanto incluyen mecanismos de financiamiento e inversión innovadores ayudando a financiar proyectos de negocio que están a la espera de atención. El espíritu de esta nueva norma debe ser permitir la apertura de negocios financieros basados en la libre competencia e innovaciones tecnológicas que protejan y eduquen al consumidor, fomenten la inclusión financiera porque acercan los servicios financieros a la población, dinamizando la economía, generando mayores niveles de desarrollo económico, bienestar, estabilidad financiera, reducción de la pobreza y la desigualdad.
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