• DOMINGO 5
  • de abril de 2026

País

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Conoce a Dante Grados, el bordador de la banda presidencial

Heredero de una tradición familiar que lleva más de siete décadas confeccionando este distintivo, hoy es un protagonista más del cambio de mando que se producirá en el Perú.

Podría decirse que los Grados han bordado mil historias, pero Dante precisa que son muchas más, y algunas de ellas ocupan un lugar especial, pues tienen que ver con el diseño, la confección y el bordado de los distintivos que lleva la banda presidencial, esa misma que en pocos días lucirá el electo presidente Pedro Castillo, o la que se fajó el expresidente Ollanta Humala, o Alan García, antes de asumir los destinos del país.


Se trata sin duda de una tradición familiar que ya ocupa siete décadas y una relación casi exclusiva con este especial momento en la vida de los presidentes en nuestro país y que vinculan a Dante Grados Palomino con el mundo de la política pues, además, se encarga de la confección de los fajines ministeriales, que también llevan su sello y detalle.

Cuenta que hacer bandas presidenciales es un legado, que su padre se inició a los 16 años colaborando en la confección de la banda presidencial del expresidente Manuel Odría y, desde entonces, participó en todas las que han vestido los presidentes sucesivos, hasta Pedro Pablo Kuczinsky, al que no llegó a ver ponerse la banda que le había diseñado, porque le sorprendió la muerte.

Desde entonces, el trabajo lo hace él con la participación de más de un miembro de su familia. Dante es pausado con las palabras, pero deja fluir los recuerdos sobre estos hechos históricos que, siendo distintos, se repiten como un ritual cada periodo en el que se produce un relevo en Palacio de Gobierno.

Es consciente del protagonismo que asume, pero acepta de buena gana la demanda de los medios de prensa que esperan hacerle una nota, grabar el momento en que construye una de sus bandas presidenciales o hacer la foto de rigor con tantos recuerdos, imágenes y recortes que dan cuenta de estos momentos estelares en su trabajo como bordador.

Novedades en el escudo
 
Grados refiere que este año la banda presidencial llevará bordado el diseño del escudo nacional, que lleva pabellones a los lados y ya no el escudo de armas que se estilaba antes y que se distinguía por llevar como complemento palmas y laureles.


Señala que este cambio no tiene que ver con la celebración del Bicentenario de la República, sino que responde al pedido de numerosas asociaciones civiles que velan por el buen uso de los símbolos patrios y señalan que el reglamento manda que la banda lleve el escudo nacional y no el escudo de Armas que se mantuvo por años, con varios exmandatarios.

Afirma que este cambio no implica una mayor elaboración, pues en realidad viene a ser el mismo trabajo que demanda bordar palmas y laureles. "Es una tarea delicada por el nivel de detalle que tiene, pero lo hacemos con tres meses de anticipación, paralelamente con otros trabajos.

El escudo -refiere- es bordado a mano en alto relieve, en una tela que es el moiré francés. Está hecho con hilos bañados en oro y sedas naturales. "A la altura del muslo lleva una borla también confeccionada con hilos bañados en oro, y el largo de la banda tiene 2.20 metros que puede ser ajustada, dependiendo de la estatura del presidente."

La medida, señala, se hace al final cuando la banda ya está hecha y solo se requiere darle el ajuste definitivo.

Grados advierte que siempre tienen confeccionadas más de una banda porque no es posible hacerlas a último momento. "Debemos tenerlas siempre listas, dos, tres o cuatro, por cualquier eventualidad que pueda surgir".

Sobre este tema, recuerda que en el anterior periodo presidencial se presentaron dificultades y hubo que preparar varias de emergencia. "Hoy tenemos en el taller algunas listas por si surge alguna eventualidad."

Las anécdotas con algunas personalidades forman parte también del día a día de este bordador, pero se se anima a contar una que le pasó con el presidente Sagasti cuando tuvo que asumir la presidencia del Perú "Como todo ocurrió tan rápido y los últimos presidentes habían sido muy altos, tuvo que jurar el cargo con una banda que no le ajustaba perfectamente, pero al otro día se la cambiamos por una que si era de su medida y hoy la lleva muy bien puesta".


Confiesa que la naturaleza de su trabajo, de algún modo le ha permitido conocer el lado personal, más humano de nuestros dignatarios, y señala que en la reciente reunión con el presidente electo Pedro Castillo para medirle la banda presidencial que se colocará el 28 de julio, este le causó muy grata impresión. "Es una persona sencilla, muy respetuosa y amable. Espero que haga un gran Gobierno."

En torno al bordador, su esposa, sus hijos y hasta su yerno, cumplen una función específica dentro del taller para dar continuidad a una tradición que tiene para rato y que solo les ha traído satisfacciones. El trabajo manual, de detalle, que realizan, también dan vida a banderas, gallardetes, estandartes, orfebrería y ropa clerical, además de las cintas de congresistas y magistrados.
 
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