Central
El máximo organismo técnico especializado en el mantenimiento de material aeronáutico, el Servicio de Mantenimiento (Seman Perú), con su equipo de profesionales dedicó 47,520 horas/hombre para la restauración y puesta en valor del único avión de su tipo en el mundo.
La aeronave con número de serie N° 951, perteneciente a la flota de siete aviones de la 41ª Escuadrilla del XXI Escuadrón de Caza, en la que sirvió en sus últimos años de vida el capitán FAP José Quiñones Gonzales, recibió un proceso de mantenimiento específico para reproducir y reparar las piezas originales, que habían sufrido los embates del tiempo y, en consecuencia, la pérdida de resistencia de sus materiales.
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A inicios de 1938, el Cuerpo Aeronáutico del Perú (CAP), como se denominaba entonces a la actual Fuerza Aérea del Perú (FAP), se encontraba en desarrollo de programas de modernización para unidades y sistemas aéreos producto del avance tecnológico y la necesidad de incremento de capacidades del “poder aéreo” del país. Básicamente, para reemplazar los obsoletos aviones Nieuport-Delage de origen francés y contar con aviones cazas de primera línea, con ventaja regional.
Por la coyuntura política, con el Gobierno estadounidense solo se concretó la adquisición de siete unidades mediante la firma del contrato Foreign Order FO53169, del 1° de agosto de 1938, entre el Estado peruano y la North American Aviation Incorporated.
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La delegación peruana encargada de la supervisión de la producción estuvo integrada por el teniente comandante Armando Revoredo, los capitanes Jorge Vigil, los subtenientes Ernesto Gómez, Enrique Espinoza y los suboficiales Óscar Espejo y Federico Vera.
Toritos chiclayanos
Las aeronaves partieron de la ciudad de Los Ángeles (California, EE. UU.) a bordo del carguero Santa Rosa, que llegó a Lima en abril de 1939. Luego, fueron ensambladas en los talleres de mantenimiento de la Base Aérea de Las Palmas.
Fueron asignadas al XXI Escuadrón de Cazadores del Primer Grupo Aéreo, ubicado en la Base Aérea Teniente Coronel Pedro Ruiz Gallo, con sede en Chiclayo, bajo las matrículas XXI-41-1, XXI-41-2, XXI-41-3, XXI-41-4, XXI-41-5, XXI-41-6 y el XXI-41-7. Los aviadores denominaron a estos nuevos y robustos aviones Toritos.
Desde Chiclayo fueron dispuestos cuatro aviones para realizar operaciones acrobáticas el 15 de agosto de 1940 por los 400 años de la fundación de la ciudad de Arequipa y los 30 años del cruce de los Alpes, efectuado por Jorge Chávez Dartnell en 1910. Este último acto fue realizado en la Base Aérea Las Palmas, el 23 de setiembre de 1940.
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El 17 de agosto de ese año, en el mar de Pimentel, falleció en un accidente el alférez José Sánchez, compañero de promoción de José Quiñones, en el avión XXI-41-7. Lo que afectó duramente al Escuadrón Aéreo.
Conflicto de 1941
El despliegue de estas aeronaves al aeródromo de avanzada en Tumbes en el Teatro de Operaciones Norte (TON) fue inmediato, y se trasladaron tres aviones cazas NA-50 el 5 de julio de 1941, día en que se dio inicio a las operaciones militares y, con ello, la Batalla de Zarumilla.
El 7 de julio falleció en acto del servicio el teniente Renán Elías, en el avión XXI-41-2. Mientras retornaba de una misión de interceptación armado con bombas y al no realizarse ningún ataque, Elías se dispuso a ejecutar el procedimiento de seguridad para desprender sus bombas sobre el mar, lo cual era necesario para un aterrizaje seguro en su base.
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Sin embargo, una de las bombas quedó enganchada en el ala, se activó al momento de intentar arrojarla, explotó aún anexada al ala de su avión y falleció su piloto al instante.
Pantera alada
La participación del teniente José Quiñones el miércoles 23 de julio de ese año fue el evento de gloria de la aviación militar, al neutralizar las baterías antiaéreas del enemigo en el puesto militar de Quebrada Seca al mando de su North American NA-50, con matrícula XXI-41-3, al que él bautizó como su fiel Pantera.
Nuevas misiones
En los siguientes días, los NA-50 continuaron las operaciones aéreas atacando objetivos militares, realizando vuelos de escolta en las diferentes victorias en las que participó la aviación militar junto al Ejército, lanzando panfletos de propaganda con mensajes de rendición sobre Guayaquil.
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Después del conflicto con Ecuador, estas aeronaves operaron hasta mediados de 1943. Fueron reemplazadas en la primera línea por los aviones estadounidenses Curtiss P-36G Hawk, dentro del programa de asistencia militar firmado por los dos países en octubre de 1941.
De esta manera, los cuatro NA-50 restantes fueron inspeccionados por el Arsenal Aeronáutico y acondicionados para el 28° Escuadrón de Instrucción. Recibieron sus nuevos números de matrícula, del 28-4-10 hasta el 28-4-13, incluido su nuevo esquema de alta visibilidad, en colores azul y amarillo.
El pedestal del héroe
En 1950 se dispuso el pase al retiro de las aeronaves por ser consideradas “material obsoleto”, dejando una etapa de recuperación patrimonial pendiente, la que en los siguientes años los alumnos de la Escuela de Suboficiales de la FAP concretaron al recuperar un ejemplar, el que incluso logró volar para luego ser considerado parte del ornato del mausoleo del héroe nacional capitán FAP José Quiñones Gonzales, ubicado en la Base Aérea Las Palmas desde 1963.
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Hoy, cuando nos alistamos para conmemorar el bicentenario de la independencia, los aviadores nacionales se hacen presentes con la puesta en valor de la aeronave emblemática de la institución, dejándola en el pedestal al pie de la última morada de su héroe, en su memoria y homenaje. ¡Arriba, siempre arriba! y Viva nuestro Perú. (Mayor FAP José Barrera)