Central
Periodista
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Desde entonces, Lucy –campesina quechuahablante y madre de una adolescente de 14 años– ha asumido nuevos desafíos. Por ejemplo, le asustaba viajar a Juliaca, pero se armó de valor y fue hasta la ciudad más comercial del Altiplano para hacer contactos y así poder armar una pequeña biblioteca en su casa. Y trajo a un profesor para que enseñe a los niños de Amantaní un poco de robótica.
Lucy es una comunera que se ha forjado sola. No tiene pareja. Su meta es que su hija estudie una carrera profesional. Pensando en su breve familia y en su gran comunidad isleña, ha desarrollado Arco Huasi, un emprendimiento de turismo rural comunitario que tiene dos objetivos: 1) conservar la sabiduría de Amantaní y 2) gestionar alianzas para favorecer con aprendizajes para toda la comunidad.
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A veces en español, otras en quechua, llevando sobre la cabeza el chuco, la manta característica de las mujeres de Amantaní, Lucy cuenta su historia en el primer capítulo de Sabiduría Madre, la miniserie del Proyecto Especial Bicentenario (PEB) que se estrenará este fin de semana por TV Perú.
Lo que busca el PEB mediante estas historias es visibilizar su sabiduría ancestral y las capacidades de las peruanas, entre ellas las de enseñanza, liderazgo y emprendimiento, en el año del bicentenario de la independencia.
Luego, cuando más mujeres sean consideradas en proyectos de instituciones, organizaciones y empresas, se podrá romper el ciclo de desigualdad y cerrar las brechas de género, señala el PEB.
Otras heroínas
Sabiduría Madre reúne tres historias. La segunda es de Aurora Ayala Escalante, quien, como miles de peruanas, de niña no tuvo la oportunidad de educarse porque en su comunidad todavía sobrevive el cliché de que solo los varones deben educarse.
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Es un estigma vigente en el imaginario popular peruano del siglo XXI. Lo refleja la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (Enares) 2019: el 53% considera que la mujer debe cumplir el papel de madre y esposa antes de realizar sus sueños o proyectos personales.
Aurora migró desde Tucsi (provincia de Víctor Fajardo, región Ayacucho) hasta el asentamiento humano Ampliación de Buena Vista, en Villa María del Triunfo, al sur de Lima, donde ha promovido la creación de la olla común Olla Milagrosa, para hacerle frente al desempleo que ha traído la pandemia del covid-19.
“Aurora tiene un ímpetu que le viene del pasado y de su realidad. Es una mujer que gestiona, que ha perdido la timidez, que busca, orienta. Ella misma se ha fortalecido para poder sacar adelante no solo a familia, sino también a su propia comunidad”, resume la periodista Sonaly Tuesta, directora de Sabiduría Madre.
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El tercer capítulo narra la historia de Magaly Estrella Vásquez. Magaly canta en kakataibo, tal como le enseñaron sus padres. En su historia se conjugan la protección del bosque amazónico, la de su cultura y tal firmeza para transformar las vidas de su comunidad, Yamino, en la provincia de Padre Abad a casi cuatro horas de Pucallpa, en Ucayali. Toda la comunidad se involucró en la producción y la traducción del kakataibo al castellano fue validada por ellos.
Salir adelante
Sabiduría Madre coloca al espectador frente a un grupo de historias de mujeres marcadas por su geografía y su propia realidad. Sonaly Tuesta precisa que tienen un universo común: la apuesta por la problemática de la mujer, la fortaleza para reinventar su propio escenario y presentar alternativas para salir adelante.
“Estas mujeres tienen una sabiduría y han sido reconocidas en sus comunidades”. Si bien su sabiduría les ha servido para enfrentar toda adversidad y reafirmar ciertas metas que, de a pocos, van logrando, Sonaly recuerda que no son la excepción, sino el común de las peruanas. “Pero en esa cotidianidad tienen muchas cosas que inspiran y dan esperanza. Lo que sucede es que se asume que la mujer tiene esas cosas porque tiene que hacerlas. Y no se las valora”, recuerda.
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Un elemento clave es que las mujeres que aparecen en Sabiduría Madre no solo piensan en salir a flote ellas y sus familias, sino que también se preocupan por toda su comunidad. Y eso, como dice la realizadora, viene de las lecciones del pasado, del ayni y la solidaridad.
Mujeres y saberes
Sonaly, quien estuvo al frente del programa Costumbres durante dos décadas y ha recorrido todo el país, tiene una mirada particular sobre las mujeres rurales del Perú.
Opina que si bien muchas de ellas han avanzado, para un gran número de mujeres aún es muy complicado hacerlo porque viven en un sistema totalmente machista y no existen posibilidades para su desarrollo. Lo importante, precisa, es cuando las mujeres desarrollan el saber que tienen, la “sabiduría heredada”, por ejemplo, en la artesanía. Y es lo que muestra en la miniserie del PEB.
Contra la violencia
“Lo que quiero mostrar es cómo ellas lo han hecho. Que los espectadores se sientan identificados y digan, ‘yo también puedo hacerlo’”. Mostrar también es una herramienta contra la violencia de género, cuyos índices se han elevado en medio de la pandemia.
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Lo que más le preocupa a la realizadora, además de la violencia que han sufrido casi todas las mujeres en algún momento de sus vidas, es la tolerancia de la sociedad respecto al tema. “Hay gente que todavía cuestiona la evidencia de una violencia, y hay una idea de que la mujer tiene que dedicarse primero a la familia, al marido y luego realizar sus sueños. Eso es lo que de alguna manera quiero plantear como objetivo: de priorizar también tu vida. No es solo pensar que lo estás haciendo solo por los hijos”.
Precisamente, la miniserie documental forma parte de la iniciativa “Mujer Bicentenario, haciendo patria”, del PEB, que busca generar empatía e inspirar a otras mujeres. Que se reconozcan en estas historias y construyamos un país más justo e igualitario.