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  • de abril de 2026

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Después de cuatro meses de labores, la Municipalidad de Lima develó las obras de restauración del monumento a Francisco Bolognesis y a los héroes caídos en la batalla de Arica.

Solo en vísperas del 7 de junio, Día de la Bandera, se acicalaba con brochas y baldes de pinturas el monumento de 18 metros de alto y sus alrededores. Mas los detalles artísticos estaban deformados: no se podían leer ni las placas que contaban la epopeya de soldados y oficiales.

En su lucha por la recuperación del monumento, la veintena de especialistas del Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (ProLima), amén de lidiar con excretas de palomas, tuvieron el problema de los gatos.

Retiraron “hilos” de excretas gatunas e incluso hallaron dos esqueletos de miaus. Lo más perjudicial de los felinos fue su urea, tan corrosiva, que estaba destruyendo el metal y la piedra del monumento. Por ello, los especialistas tuvieron que desmontar las estatuas de bronce para restaurarlas por detrás.

“Es increíble que se haya podido encontrar, en un monumento hecho hace 116 años, una corrosión activa semejante a la de una tumba prehispánica de 2,000 años, esto debido a la presencia de los gatos. Su urea chorreaba por el pedestal de granito, activando con el ácido el mineral de la piedra, generando manchas en la estructura”, cuenta el gerente de ProLima, Luis Martín Bogdanovich.

Los restauradores aplicaron compresas para extraer progresivamente el ácido de la piedra. De esta manera el monumento recibió por primera vez una restauración científica e integral. El de Bolognesi era el monumento más deteriorado de todos los del Centro Histórico (el de Dos de Mayo tomó ocho meses porque era el más grande en tamaño).

El monumento a Bolognesi se ubica en un punto neurálgico de la capital, el cruce de Paseo Colón con las avenidas Brasil, Alfonso Ugarte, Guzmán Blanco y Arica. El paso de las marchas también lo deterioró. Los restauradores hallaron inclusive pintas de la Marcha de los Cuatro Suyos (del año 2000), que también se retiraron con la técnica de las compresas.

Se quitaron capas de pintura del capitel; se desmancharon los mármoles de Carrara. Y desde ayer, los ciudadanos pueden ver la majestad total del monumento “que debe preservarse tal como se está entregando hoy, como un altar de la patria”, recuerda el gerente.

Historia y detalles

El monumento al patrono del Ejército se inauguró en 1905 y fue elaborado por el escultor español Agustín Querol (1869-1909). Se trató de una iniciativa que partió de dos estudiantes del colegio Guadalupe. Luego, la Junta Pro Monumento a Bolognesi, de 1898, logró reunir el dinero y hacer un concurso en el que participaron 250 escultores, americanos y europeos, del cual resultó ganador Querol.

Sin embargo, la estatua fue muy criticada y 49 años después, durante el gobierno del general Odría, se la reemplazó por una del escultor Artemio Ocaña (1893-1980), que se mantiene hasta hoy. La pieza original de Querol se encuentra salvaguardada en la fortaleza del Real Felipe y también ha sido restaurada en este proceso.

Como novedad, a la estatua central de la plaza Bolognesi se le ha puesto púas antipalomas. Se trata de un tipo de “conservación preventiva” que se usa en distintos monumentos alrededor del mundo.

Además de la estatua emblemática, en las caras del pedestal están las escenas que recreó Querol: con Alfonso Ugarte desbarrancándose mientras sostiene el pabellón nacional. En otra cara se aprecia a un grupo de soldados en pie de lucha.

Completan el pedestal La Historia, caracterizada como una figura femenina sollozando contra un muro y escribiendo el número 1880 (año de la batalla de Arica). Y La Fe, representada con los ojos vendados, la cual avanza hacia el cumplimiento del deber.

Como se trata de bienes de la ciudad, la Municipalidad de Lima garantiza la conservación permanente de estos monumentos restaurados para que no vuelvan a caer en el abandono.

“Es una responsabilidad que asumimos como Municipalidad de Lima, pero que también deben asumir todos los ciudadanos para que sepamos respetar los símbolos patrios y el espacio público”, dice el funcionario.

Centinelas de la historia

El Ejército Peruano se ha comprometido a poner centinelas en forma permanente en los monumentos restaurados, considerados altares cívicos: los de las plazas Dos de Mayo, Bolognesi y Grau, en el Centro Histórico.

Finalmente, con respecto a las futuras obras de la Línea 2 del Metro de Lima, Bogdanovich asegura que “no se moverá el monumento”. La comuna limeña ya presentó al Ministerio de Cultura un anteproyecto de “inserción urbana”, para mitigar el impacto que tendrán dichas obras en el Centro Histórico. Incluye la pavimentación, iluminación y arborización del Paseo Colón. “Se le ha señalado a la Autoridad de Transporte Urbano que se deben mover los pozos de ventilación, no deberán estar en la plaza Bolognesi”, dice.

250

mil soles se invirtieron en recuperar al monumento.