• JUEVES 9
  • de abril de 2026

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Cine y sociedad

Conozca más sobre "Cholo", el primer filme que protagonizó el futbolista Hugo Sotil


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


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“Eres una mezcla, y cuando lo comprendas, serás feliz. De eso se trata”, dice un diálogo de la película Cholo, un drama de 1972 protagonizado por el futbolista Hugo ‘Cholo’ Sotil.

Interpreta a un joven inmigrante que llega a Lima para tentar sin suerte ingresar a la universidad. Tiene sus dudas entre continuar su trabajo como pintor o volver a su tierra, donde lo espera su enamorada. Le han hecho ofertas para dedicarse al fútbol, pero él no lo cree (“¿Cómo me van a pagar por jugar al fútbol?”).

Continuamente, ‘Hugo’ monologa; responde a sus interlocutores con ese hablar pausado de los migrantes andinos. Y el racismo es un mal al cual deberá enfrentar mientras toma decisiones importantes para su porvenir.

Cuarenta y nueve años después de su estreno, el largometraje volvió a la vida durante el Festival del Cine de Lima, que culmina hoy. La curadora y cineasta Andrea Franco logró en Estados Unidos la recuperación y restauración de Cholo, filme que su abuelo, Bernardo Batievsky (1930-1992), había escrito, dirigido y producido.

Luego de la presentación del filme, Hugo Sotil, el protagonista, rememoró en una reunión virtual el génesis de la cinta. Por entonces, el Deportivo Municipal, su club, entrenaba en una de las canchas del Lawn Tenis. Batievsky tenía un snack bar llamado Tambo, y era amigo de Tito Drago y Alberto Terry. Pronto el empresario empezó a desarrollar una “amistad futbolera” con el joven delantero iqueño.

“El señor Batievski asistía a los entrenamientos donde yo practicaba y veía que la gente me decía ‘Cholo, pásame al balón’ [diálogo que aparece en la cinta], yo estaba acostumbrado a que me llamaran por ese apelativo”, recuerda el excrack. Un día, el empresario lo citó en su snack bar y le propuso protagonizar la película. Sotil no sabía qué responder, “Yo solo sabía patear un balón”, recuerda que le dijo y Batievski, quien le dio confianza, le ayudaría en esta nueva faceta.

Como el personaje era pintor, el huarochirano Milner Cajahuaringa (1932-2017) le dio algunas clases sobre pintura. “En el colegio no pintaba nada, pero el señor Cajahuaringa me dijo, ‘Solo tu brazo va a salir en la película’”. Todas las pinturas que salen fueron elaboradas por el artista plástico, famoso por sus trapecios y el Túpac Amaru que pintó por esos años y cuyos avances salen en la película.

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Sotil se sintió identificado con la historia del joven migrante que se debate entre el arte y el deporte, entre la migración o el retorno. Es de Ica, pero sus abuelos eran de la sierra, le enseñaron costumbres como comer cancha, maíz molido, quinua; “por eso he salido un cholo fuerte, que hasta ahora, con más de 70 años, me sigo manteniendo”, dice el exfutbolista.

A los 11 o 12 años, llegó a Lima “buscando un mejor convivir”, recuerda el primer latinoamericano en vestir el 10 del Barça de España. Vivió en un barrio donde había gente “de todas las razas”. “Así que me sentía muy feliz de estar protagonizando una película como Cholo”.

En el filme, el deportista trabajó con Fernando Larrañaga, Hernán Romero, Nancy Gross. Los actores apoyaron al hombre que solo sabía pegarle a la pelota, que no se acostumbraba a las cámaras.

Su personaje viste muy bien, “parezco un señor en un desfile de modas –cuenta–, pero yo era un cholo más”. Fue Batievski quien lo llevaba a las tiendas a cambiarse de ropa. El deportista quería devolverlas, pero el cineasta insistía en que se quedara con aquellos obsequios.

Si el rodaje de la cinta se demoró más de dos años fue porque la directiva del club no le daba permiso al jugador. El guion requería filmar en Europa y Batievski logró convencer a los directivos para que el jugador estrella del ‘Muni’ se alejara por cerca de mes y medio.

Sotil recuerda el día de su partida en el aeropuerto Jorge Chávez: “Había cualquier cantidad de gente, no a todos les gustaba el fútbol, pero sabían que iba a hacer una película y me despidieron como si fuera Alain Delon, Tony Curtis, pero era un cholo más”.

Batievski, que ya estaba mal del corazón, no podía viajar y envió a su ayudante de dirección junto con el jugador y su esposa. Sotil recuerda que el cineasta lo llamaba todos los días, preocupado, ¿cómo estás, hijito?, ¿cómo te sientes? Se trató de su primer viaje por Inglaterra, Francia, Italia, con todas las anécdotas que ha contado a sus cinco hijos y siete nietos.

Algunas escenas finales, del viaje al Cusco del personaje, no lo pudo hacer el propio deportista y su hermano Tomás se encargó de grabar; por eso, se le enfoca de lejos, en planos abiertos.

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El músico Juan Luis Pereyra, fundador de la emblemática banda de fusión El Polen, recuerda que tenían alrededor de un año de formados cuando experimentaban con la fusión, uniendo sus influencias musicales modernas con diversos géneros peruanos, algo totalmente nuevo. Fue cuando conocieron a Batievski.

“La música que ustedes hacen es ideal para la película porque es mestiza, música chola”, les dijo. A El Polen le cayó muy bien el empresario “porque era progresista, tenía ideas de avanzada y una sensibilidad por todo lo andino, como nosotros”, recuerda Juan Luis. Luego, Batievski y Hugo Sotil fueron varias veces a verlos tocar en Barranco.

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Si bien la crítica cinematográfica no fue favorable cuando se estrenó Cholo, la historiadora de cine Violeta Núñez recuerda que el filme debe ser entendida por otros elementos.

En el Perú de fines de los sesenta e inicios de los setenta circulaban nuevas ideas en las ciencias sociales, con Julio Cotler, José Matos Mar, Aníbal Quijano. Y desde el arte surgían artistas como Milner Cajahuaringa en la pintura, y Cuatrotablas y Yuyachkani, en el teatro. Todos ellos “nos enseñaban a mirar distinto el país”.

A su vez, en el campo audiovisual, América Latina empezaba a “experimentar” y mostrar la realidad desde otros ángulos, fuera de los clichés, de las historias rosas. “En ese contexto hay que entender Cholo, un cine que combina la ficción con lo documental”, opina Núñez.

Se critica que Batievski haya elegido a Sotil, pero se trata del gran fenómeno del fútbol peruano: cuando jugaba en el ‘Muni’, la gente iba a verlo en los estadios. Era, por ende, el mejor vehículo para plantear temas en esa nueva sociedad peruana que estaba germinando, producto de la gran migración.

“Los críticos no entendieron la película más allá del hecho cinematográfico. Estaban pensando en el cine hollywodense y se enfocaron en los defectos de la actuación. Pero era otra cosa. No se trataba de una película sobre fútbol, sino que reflexiona sobre el Perú desde distintos ángulos. Cholo es pionero en incorporar la música fusión, en escoger para el protagónico a un actor que no tiene los ojos azules, que era el nuevo limeño”, recuerda.

“Es una película simbólica y vigente para el día del hoy”, dice. Pero los críticos solo miraron las fallas de la cinta, sin considerar que era parte del nuevo cine latinoamericano en germinación, “que combina desde el neorrealismo, lo político, lo social, la película conjuga todos esos elementos. Es una joya”.