• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Opinión

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REFLEXIONES

La importancia del quechua

El Perú es un crisol de múltiples lenguas, ancestrales, supervivientes, es decir, inmensos y preciosos modos de concebir y percibir lo que conocemos. Es una inmensa ventaja diferencial a nivel cultural poco aprovechada.

Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Cada idioma es una caja de herramientas para descifrar el mundo. Mediante la práctica idiomática es como sentimos, creemos y conocemos los límites y las posibilidades de nuestras propias vidas. Somos desde el idioma que manejamos. Algunos fundamentalistas fabricaron una categorización jerárquica y racial impregnada en los idiomas. Como parte de una estrategia de exclusión, ubicaron a los idiomas en categorías. Para estos radicales del pensamiento, habría idiomas más bonitos que otros, más teóricos que otros, o mejores que otros. Un supuesto errado y discriminador. No hay idiomas superiores a otros. Esto es totalmente inaceptable en la actualidad.

El Perú es un crisol de múltiples lenguas, ancestrales, supervivientes, es decir, inmensos y preciosos modos de concebir y percibir lo que conocemos. Es una inmensa ventaja diferencial a nivel cultural poco aprovechada. Tal como nos enorgullecemos de la variedad gastronómica o turística, lo mismo sucede con la heterogeneidad lingüística. Uno de esos idiomas es el quechua. Más allá de su latinización a fines del siglo XVI, para facilitar la evangelización cristiana, fue un modo de resistencia cultural y de vida. Por eso la atroz persecución contra el levantamiento de Túpac Amaru II, a fines del siglo XVIII, implicó también la prohibición de usarlo. Se le identificó como un signo rebelde, como una lengua de una comunidad que había que desaparecer. Entonces, tuvo que ocultarse, camuflarse, resguardarse hasta oportunidades históricas más favorables. La nación republicana de 1821 se fundó en una posición letrada y castellana, pero hostil a todo lo que representaba lo andino. El quechua, para una posición criolla blanca, europeizada, era solo para los derrotados, los marginados, los vencidos.

Por eso, el uso actual del quechua no es una defensa nacionalista. Se tiene que entender que es de un valor cultural inmenso, de una ventaja estratégica como país, no solo para caprichosos usos comerciales. También su difusión es útil para modificar ese pensamiento plano, excluyente, racista, que todavía se resiste a desaparecer.

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