• SÁBADO 30
  • de mayo de 2026

Opinión

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APUNTES

La primera censura cinematográfica en el Perú

Centrada en la batalla de Huamachuco –punto de quiebre en la Guerra del Pacífico–, esta cinta aborda el trabajo de las mujeres que se organizaron para prestar asistencia a los peruanos caídos.


Editor
Fidel Gutiérrez

Periodista

fgutierrez@editoraperu.com.pe


En Páginas Heroicas (1926) recaen esas singulares distinciones y la de formar parte de ese contingente de trabajos fílmicos que las generaciones posteriores hemos conocido mediante libros de historia o revisando hemerotecas. Nada queda de un trabajo que por su contenido y por la época en que fue realizado merecería ser analizado y tomado en cuenta como referente.

Centrada en la batalla de Huamachuco –punto de quiebre en la Guerra del Pacífico–, esta cinta aborda el trabajo de las mujeres que se organizaron para prestar asistencia a los peruanos caídos. También muestra incidentes vinculados con el ‘repase’; es decir, la orden dada a las fuerzas militares chilenas para victimar a los peruanos heridos y a las mujeres que les brindaban auxilio, situación que inspiró la desgarradora pintura del español Ramón Muñiz que ilustra tantos libros de nuestra historia.

Llegados a este punto, la pregunta se cae de madura: ¿por qué se censuraría en el Perú una película sobre este tema? La política tiene la respuesta: un año antes, en 1925, un arbitraje ejecutado por Estados Unidos referido al pedido peruano de que Chile le restituya Tacna y Arica dispuso que esto se decidiera mediante un plebiscito. Dicha resolución contrarió la posición peruana, que cuestionaba lo establecido en el Tratado de Ancón. El posterior fracaso en la organización de la referida consulta –derivado de los actos de hostilización contra la parte peruana– configuraría un escenario de electrizante crispación bilateral.

En ese contexto, la productora Atahualpa Films rueda Páginas Heroicas. Esta producción se completó en diciembre de 1926, cuando el Perú hacía esfuerzos diplomáticos para crear un clima de distensión que permitiera retomar la celebración del plebiscito correspondiente (este finalmente se dio en 1929 y permitió reincorporar Tacna al territorio nacional).

Fue esa coyuntura la que le dio a la Junta de Censura argumentos para prohibir la exhibición de la cinta. En su resolución, el colegiado creado medio año antes por el presidente Augusto B. Leguía señaló que esta no se vería mientras no hubiera una solución al problema territorial que afrontaba el Perú con su vecino sureño. Y si bien la productora del filme –seriamente afectada por no poder recuperar la inversión hecha en este– apeló en 1927 dicha decisión, nunca pudo proyectarse públicamente. Años después, cuando se quiso recuperar el trabajo, se concluyó que ninguna copia había sido conservada. Una página perdida más en nuestra historia.

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