• MIÉRCOLES 11
  • de marzo de 2026

Central

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Cultura de paz desde el aula

Voluntariado: un modelo contra la violencia


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


1.- Daniel tiene 15 y cursa el tercero de secundaria en un colegio público de Surco. Cuando le invitaron por wasap a participar de un programa llamado Convivencia, le dijeron que sería algo divertido. Desde entonces, todos los sábados, a las 11 de la mañana, se conecta.

Por lo menos, mediante la pequeña pantalla de la virtualidad puede ver a otros chicos de su edad, participar de dinámicas de juegos, sonreír y hablar de temas comunes. Así, puede manejar esa tristeza que a veces le da cuando extraña a los familiares, inclusive la comida de su país. Sí, Daniel es un adolescente migrante venezolano.

Su madre, María Eugenia Luna, siente que su hijo está muy motivado, que hay un buen feeling con la psicóloga a cargo de los talleres. Antes de partir al Perú, hace tres años, asistió a un psicólogo para prepararse emocionalmente ante el proceso de migración. María Eugenia dice que les sirvió en algo, pero las situaciones que vivieron fueron muy complicadas, violentas, fuertes, llenas de cambios.

2.- Cuando Claudia Pacheco llegó a estudiar la secundaria en el colegio estatal Arguedas, de Surco, sintió ciertos prejuicios de algunos compañeros porque venía de un colegio particular. No conoció directamente el bullying, pero sí presenció muchos casos en su cole.

Hace tres años ingresó al programa educativo Convivencia. Las dinámicas, las charlas, la impulsaron a seguir asistiendo y convertirse, ella también, en una voluntaria.

Ahora, estudia Comunicación Social en la universidad San Martín de Porres y también es voluntaria del programa. Junto con otros tres voluntarios, tiene a su cargo las charlas dirigidas a siete grupos de un colegio de la Asociación de Instituciones Educativas Católicas (AIEC).

“Hoy estamos enfocados en sembrar una cultura de paz en las redes sociales. Que los chicos tomen cartas en el asunto, con mente positiva, empáticos y, obviamente, queriéndose tal como son”.

3.- “Los problemas en la escuela solo son la punta del iceberg de los problemas en sociedad”, dice Elar Chalco, coordinador del voluntariado de Convivencia. Estudia Sociología en la Universidad Nacional Federico Villareal y lleva cerca de cuatros años en el programa. Elar quería ser parte de los agentes de cambio que apoyan a los escolares.

Cuando estudiaba en la Gran Unidad Escolar Ricardo Bentín del Rímac aprendió a ser activo en el círculo del bullying. Siente que fue una necesidad para defenderse de otros agresores. Solo se daría cuenta de que era algo negativo cuando lo cambiaron a un colegio particular, se convirtió en un líder negativo y sintió el rechazo de los otros. “Me demoré en percatarme que habían acciones que afectaban a otras personas”. Ya en la universidad, vio la violencia como “un hecho social” y se interesó en ayudar a cambiarla desde la acción, como voluntario.

Ahora está a cargo de los 150 voluntarios de Convivencia. “Lo que buscamos es brindar estrategias, información para prevenir los casos de violencia. Les podemos enseñar cómo llegar a este escolar buleador y brindar apoyo al escolar víctima”.

Esta promoción de la cultura de paz, con la pandemia, hoy también significa prevenir el ciberbullying. Lamenta que la virtualidad también les haya alejado de hacer dinámicas con escolares que no cuentan con recursos y no pueden acceder a la plataforma digital.

Promotores de la paz

“Lo que buscamos es formar promotores de la paz dentro de la escuela”, resume Jorge De Luise Saurré, director general de la Asociación Educativa Convivencia en la Escuela (AECE), organización especializada en prevención de la violencia escolar. Desarrollan el Modelo de Voluntariado Universitario contra la Violencia Escolar y el Bullying.

Con los voluntarios trabajan el desarrollo socioemocional, de competencias blandas, en los niños, niñas y adolescentes (NNA). Lo primero que les enseñan es a ser tolerantes, inclusivos, asertivos, para luego tener la capacidad de solucionar ellos mismos sus conflictos.

En caso de detectarse casos de bullying, inmediatamente se deriva con las entidades correspondientes, ya que la labor de los voluntarios es la prevención y promoción de la cultura de paz.

Cambios de actitud

¿Cuáles son los efectos del confinamiento por la pandemia del covid-19 en los escolares? “Es muy preocupante porque los NNA han perdido sus espacios naturales de socialización, como el patio, la escuela y los juegos; las recreaciones no se dan o solo son en familia y en espacios reducidos. Todo ella les genera mucha ansiedad, estrés e incertidumbre”.

Esto se puede ver, por ejemplo, en aquellos chicos que eran muy comunicativos cuando la escuela era presencial, y en el entorno virtual ya no contestan, tienen la cámara apagada. “Eso es normal porque uno se desarrolla junto con sus compañeros, pero si estás casi dos años fuera, los demás se darán cuenta de tu desarrollo físico. A ello se debe de sumar las fake news que ha traído la pandemia, creando ciertos mitos que les impiden socializar correctamente”.

Voluntarios, ciberbullying

Mas algo positivo de la virtualidad es el aumento de universitarios interesados en el programa: ellos han encontrado en el voluntariado una manera de sentirse útiles .

En la actualidad, la organización cuenta con 150 voluntarios. Si antes tenían presencia en 17 centros educativos públicos de la UGEL 07 de Lima y 12 de la AIEC, ahora están en 51 colegios limeños.

De Luise advierte que en este año y medio de pandemia se ha incrementado en 80% el ciberbullying; es decir, el acoso, la violencia y las ofensas a través de los nuevos medios. Y las conductas de riesgo como el grooming (acoso sexual de adultos por internet) y el sexting (envío de material erótico o sexual por medios digitales).

Ciudadanía digital

El monitoreo que hacen con el programa de voluntariado también busca generar una ‘ciudadanía digital’ de escuelas seguras. Es decir, desarrollar habilidades blandas y de liderazgo orientadas al ámbito virtual, qué debo hacer y qué no en las redes sociales, y cómo prevenir los riesgos en las mismas. Para complementar la labor, AECE desarrolla un diplomado de ciudadanía digital en el que participan 480 profesores.

Para De Luise, el Ministerio de Educación debería reproducir este programa a escala nacional para que al momento del regreso a clases los escolares sean recibidos por los voluntarios en los colegios, sigan talleres de desarrollo socioemocional, se expresen y puedan derribar mitos.

“Volver a la escuela será un problema si solo pensamos en los contenidos. Tenemos que preparar emocionalmente a los chicos. Que vayan al colegio para ir socializando y acostumbrándose nuevamente a una rutina. Desarrollarán la empatía necesaria para comprender al otro. Porque si los chicos vuelven ahora como están, habrá mucho más bullying, al primero que estornude lo van a criticar, por ejemplo”, opina.

Recuerda que la violencia se da en estos tiempos de confinamiento porque no hay espacios donde los NNA puedan desarrollar otras habilidades y ser escuchados. Un trabajo con voluntarios de edades cercanas a los escolares permite esta cercanía. “Muchos de los voluntarios han pasado por experiencias como drogas o pandillas y pueden orientar a los chicos. Lo básico es trabajar el desarrollo socioemocional y el liderazgo transformacional para que los chicos se puedan reconocer en el otro que sufre y pasa por momentos difíciles”, finaliza.

Cifra

258 adolescentes de 2°,3° y 4° de secundaria de Lima son beneficiados.