Editorial
Si bien esta decisión puede generar debates respecto a la necesidad o no de crear una cartera para ese fin, consideramos que se trata de un acierto del Gobierno, pues de ese modo se coloca a la CIT en la primera línea de prioridades, ya no solo del Ejecutivo de turno, sino también del Estado peruano. Entre las ventajas puede mencionarse que una vez creado, el nuevo portafolio tendrá la potestad de formular políticas públicas orientadas a promover el desarrollo en este ámbito, las cuales contarán con el respaldo político de las más altas autoridades del país, articulándolas y evitando su dispersión.
La preocupación y el interés por impulsar la CIT son tan relevantes como el fomento a otros sectores del Estado. Para apuntalar el desarrollo integral de una nación es requisito indispensable incentivar la producción de conocimiento científico y la tecnología. La experiencia de los países más avanzados en la actualidad lo demuestra, pues son los que en su momento decidieron apostar por este camino y hoy están a la vanguardia en el esfuerzo por dar solución a los problemas más apremiantes de la humanidad, como la pandemia del covid-19, el calentamiento global, así como en la promoción de un desarrollo económico sostenible y responsable con el medioambiente y con los derechos de los seres humanos.
El Estado peruano ha dado pasos importantes en este esfuerzo. Solo durante ese año se creó la Comisión Multisectorial de Ciencia, Tecnología e Innovación (CMCTI), la Comisión Consultiva de Ciencia Tecnología e Innovación (CCCTI), el Programa Nacional de Investigación Científica y Estudios Avanzados (Prociencia) y el Programa Nacional de Desarrollo Tecnológico e Innovación (Proinnovate), iniciativas cuya misión, a grandes rasgos, es promover la CIT.
Asimismo, en julio se promulgó la Ley del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que tiene por finalidad impulsar, promover, fortalecer y consolidar las capacidades en esas áreas.
Como vemos, hay una preocupación genuina del Estado por fomentar la CIT y, en ese marco, la creación de un ministerio para el sector es la continuidad de ese esfuerzo que, esperamos, aporte a cumplir el objetivo trazado. Una de las primeras tareas deberá ser incrementar la inversión en CIT como porcentaje del producto bruto interno (PBI), pues actualmente es una de las más bajas en la región, así como, principalmente, aumentar la producción de conocimiento científico que contribuya con nuestro desarrollo.