• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

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Música: conozca la historia del "boogaloo" en el Perú


Editor
Fidel Gutiérrez

Periodista

fgutierrez@editoraperu.com.pe


El Perú no fue la excepción. Las disqueras y varios artistas apostaron por un sonido que prometía mantener viva la llama del éxito alcanzado desde décadas atrás por La Sonora Matancera, Pérez Prado o Los Compadres. Lucho Macedo, Alfredito Linares y Mario Allison son algunos de los músicos nacionales que, encabezando competentes orquestas, dejaron para la posteridad un notable catálogo de grabaciones. Incluso un consagrado como Carlos Hayre, vinculado con la música costeña, incursionó con éxito en este campo. Dichos trabajos, lamentablemente, fueron siendo olvidados. La aparición y auge de la salsa –un melting pot de ritmos afrocubanos, antillanos y jazz, también engendrado en Nueva York– contribuyó a ello.

Tuvieron que pasar varios años (hasta la primera década del presente siglo) para que la versión peruana del boogaloo sea redescubierta y revalorada. Ocurrió en España con la reedición de trabajos de Coco Lagos, Nilo Espinosa o Mario Allison, así como de una serie de discos titulada ¡Gózalo!, que reúnen a una constelación de exponentes que, en su momento, se dedicaron a tiempo completo o parcial a este género musical tropical.

El olvido ha hecho que estos artistas resulten prácticamente desconocidos para los peruanos de generaciones nacidas a partir de los 70. Pero en otros lares su suerte ha sido distinta. Es el caso de Alfredito Linares, quien continuó su carrera en Venezuela y Colombia. En el vecino país del café también se tiene en altísima estima el trabajo musical de Pablo ‘Melcochita’ Villanueva, iniciado precisamente durante el auge del boogaloo. Sin embargo, los peruanos valoramos más la dudosa comicidad del mencionado personaje que su indiscutible talento para el son.

Basta la mención de estos ejemplos para delinear el potencial y la calidad del boogaloo peruano, así como para evidenciar la sempiterna ingratitud de la audiencia y de la industria musical local para con sus artistas. Lamentable también resulta constatar que, a diferencia de lo ocurrido con el rock y la cumbia peruana vintage, este reconocimiento foráneo al boogaloo no ha tenido un correlato en nuestro país.

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