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En la ciudad de Bakú, en el mar Caspio, convergen tres tipos de arquitectura: el centro histórico o Ciudad Vieja, que es Patrimonio Mundial de la Humanidad, las construcciones de tipo soviético y las modernas.
En la Ciudad Vieja se erigió el primer museo de alfombras en el mundo, en 1967. Luego, en el 2014, se trasladó a un moderno edificio, que parece una alfombra envuelta, diseño del arquitecto austriaco Franz Janz, con el auspicio del Ministerio de Cultura de Azerbaiyán y la Unesco. Allí se exhiben más de 10,000 alfombras azeríes.
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Siempre supusimos que las alfombras originales y más famosas del mundo eran las persas, pero en la realidad su procedencia era de los pueblos túrquicos, que fueron dominados sucesivamente por imperios como el persa y el ruso, entre otros.
La más antigua
Una especialista del museo nos informa: “La alfombra más antigua del mundo se encuentra en el Museo del Hermitage, de San Petersburgo. Tiene cinco mil años y está certificada que proviene de las montañas de Altái (Rusia), en donde habitaban los pueblos túrquicos. Se considera que los primeros artesanos de las alfombras en el mundo son de los pueblos túrquicos, que eran nómadas y se preocupaban por criar corderos, sacar su lana y hacer alfombras”.
Mensaje en alfombras
El Gobierno azerbaiyano hizo esfuerzos para recuperar su patrimonio cultural, debido a que, por muchos años, durante las dominaciones se obsequiaron numerosas alfombras; además, intervino para evitar que sean subastadas y algunos coleccionistas las devolvieron de buena fe.
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En el museo se conservan numerosas alfombras provenientes del Museo de Historia de Shushá, que fueron retiradas poco antes de la invasión armenia de 1992; incluso los desplazados de esa ciudad salvaron alguna de ellas y las entregaron a las autoridades culturales.
La especialista nos explica sobre la historia, las escuelas y los procesos de fabricación de alfombras.
“El buen clima contribuyó a la crianza de corderos que coadyuvó a la elaboración de alfombras”, señala la experta.
Las escuelas eran de Karabaj, Ganja-Kazakh, Gubá-Shirvan y Tabriz (hoy región de Irán, en donde viven 35 millones de azeríes).
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Hacer alfombras era una labor ancestral y artesanal de las mujeres. Ellas hacían alfombras desde los cinco años, que eran pequeñas, con diseños de juguetes, etcétera. Luego las elaboraban para su noviazgo, maternidad; y, finalmente, para que sea envuelta después de su muerte. Cuando tenían 60 años elaboraban alfombras en que se relataba toda su vida.
La escuela de Karabaj
Detalla que según el tamaño y los ornamentos de las alfombras se conoce a qué escuela pertenecían; por ejemplo, las más grandes son de la escuela de Karabaj porque las casas eran amplias o en formas parecidas a la letra “s”, alternando el blanco y el negro, que significaba lo bueno y lo malo, y la colgaban en la pared para la defensa de la vivienda.
Las alfombras se usaban como bolsas, adornos en las viviendas, mantas para los caballos: cubrirlos en el verano, lo mantenían frescos ante el calor y en el invierno lo abrigaban; además, se creía que sus dibujos protegían contra el mal de ojo o la envidia.
Diversidad de diseños
Informaron que otra forma de determinar a qué escuela pertenecían las alfombras, eran los colores –como no eran sintéticos o químicos, sino naturales– que se extraían de las plantas y según ellos se podía saber de qué plantas se extrajeron y en qué región se hacían.
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En los diseños de las alfombras se podía apreciar al camello, que era símbolo de abundancia, y la gente creía que colgando esas alfombras que tenían caravanas de camellos –de la Ruta de la Seda– traería bienestar. En otras se distinguía el “árbol de la vida”, o el “pajarito”, que simboliza la vida eterna y la belleza.
En otra clase de alfombras había diseños de uvas, por sus plantaciones en la región de Gubá. En Shirvan aparece el fruto sagrado, la granada; y en Bakú resaltaba el rojo, por el azafrán. O, asimismo, animales con cuernos porque en la zona criaban cabras, etcétera.
Si uno observa las diversas alfombras en los distintos museos del mundo, se puede distinguir su procedencia por sus ornamentos, figuras diferentes.
Las azerbaiyanas, por ejemplo, son más geométricas, mientras que las alfombras persas son más onduladas o curvas, no son tan simétricas. (Texto y fotos: Ricardo Sánchez Serra)