• LUNES 13
  • de abril de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
APUNTES

En honor al coronel que sigue esperando


Editor
Ricardo Montero

Periodista


Este 2021 celebramos el 60 aniversario de la publicación de El coronel no tiene quien le escriba, novela que Gabriel García Márquez calificaba como su mejor obra. “Yo creo, contra el criterio de todos los críticos, que el mejor libro que he escrito, es decir qué si yo he escrito una obra maestra, esa obra maestra es El coronel no tiene quien le escriba”. Gabo sentenció con contundencia la calidad de su composición.

La obra es la dramática historia de un coronel que cada amanecer camina hasta el puerto de su destartalado pueblo con la esperanza de recibir la carta que le anunciará una pensión por sus servicios en la Guerra de los Mil Días, un conflicto en la Colombia de finales del siglo XIX e inicios del XX.

Según el relato del autor, la historia nació inspirada en la vida de su abuelo: “Mi abuelo estuvo toda su vida esperando que le mandaran su pensión de veterano de la guerra civil. Cuando murió, mi abuela me dijo: ‘Tu abuelo se murió esperando su pensión de veterano, pero yo no me preocupo porque a ustedes les llegará; y si no te llega a ti, les llegará a tus hijos. La pensión nunca llegó”.

No obstante, el relato de la extrema pobreza del coronel y su mujer, ancianos que ni siquiera poseían dinero para comer, fue concebido como una comedia y no como un drama. “Yo pensé que [la vivencia de mi abuelo] podía ser una historia para una comedia”, afirmó Gabo, aunque asintió que decidió convertirla en un drama cuando comprobó que estaba solo y sin dinero en París, esperando la ayuda de sus amigos que nunca llegó.

“Cuando estaba en París empecé a escribir la comedia del coronel que esperaba su pensión, hasta que un día me percaté de que ya no tenía ni un centavo. Entonces, lo que había empezado como una comedia la volteé al revés y empecé a escribirla realmente cómo era porque yo había enviado un SOS a los amigos, y todos los días bajaba sin ascensor desde el sétimo piso donde vivía, y veía que no había carta. Y entonces subía y agregaba una página más a la historia que estaba escribiendo. Lo increíble es que a medida que escribía me daba cuenta de que nunca me llegaría la carta, y que nunca me contestarían los amigos a los que había acudido. Entonces, lo que estaba escribiendo correspondía exactamente a la realidad”.

“La mujer se desesperó.

–Y mientras tanto qué comemos– preguntó, y agarró al coronel por el cuello de la franela. Lo sacudió con energía–. Dime, qué comemos.

El coronel necesitó setenta y cinco años –los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto– para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder.

–Mierda”.

FIN. París, 1961.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.