Editorial
En ese marco, durante los últimos días Vásquez impulsó un diálogo con los grupos parlamentarios a fin de conseguir puntos de consenso que acerquen las posiciones de ambos poderes del Estado y allanen el camino para la obtención de ese requisito fundamental.
Ya que alcanzar la investidura del Congreso es necesario para que el Ejecutivo pueda desplegar las acciones de gobierno. De acuerdo con nuestra Carta Magna, en caso de que no se obtenga el voto de confianza, se produce la crisis total del Gabinete y el Jefe del Estado, Pedro Castillo Terrones, se vería en la obligación de nombrar a un nuevo grupo de ministros.
Tal escenario no resulta el más conveniente para el país, pues retrasaría las medidas urgentes orientadas a superar los problemas más saltantes en un contexto de emergencia sanitaria causada por el covid-19 y de crisis económica derivada de ese fenómeno.
Pero no solo eso. Un eventual rechazo a la confianza generaría inestabilidad política e incertidumbre que no le haría ningún bien a los esfuerzos por convencer a los inversionistas de continuar apostando por el Perú, algo que se requiere con urgencia para generar los puestos de trabajo en beneficio de la población.
Por consiguiente, se espera que este tema sea abordado por las bancadas con la mayor responsabilidad posible. Esa ha sido la invocación de Vásquez y de los miembros del Gabinete Ministerial, quienes han coincidido en la urgencia de llegar a consensos en beneficio del país y de los más vulnerables.
Actuar con responsabilidad significa, en este caso, quitar el carácter perentorio a demandas que pueden esperar por no tener prioridad frente a asuntos de mayor envergadura. Las discrepancias políticas pueden abordarse en su debido momento, pero sin que ello lleve a los sectores adversarios al Ejecutivo a posiciones irreductibles.
Cabe recordar, además, que en días recientes el Ejecutivo aprobó los diez ejes prioritarios que serán abordados en el quinquenio 2021-2026, entre los cuales figuran la lucha contra la emergencia sanitaria, la reactivación económica por medio del impulso a las inversiones públicas y privadas, la mejora de la salud, de la educación y el combate a la corrupción, acciones que estamos seguros también figuran en la agenda de la mayoría de partidos con representación en el Parlamento, por lo que sería un contrasentido impedir al Gobierno desplegar su plan de trabajo negándole el voto de confianza.
Hacemos votos porque la jornada de hoy en el Parlamento arroje humo blanco y sirva también para que los famosos puntos de consenso entre ambos poderes del Estado sean reales y sólidos, y no solo declaraciones para la tribuna, pues ello fortalecerá la estabilidad que el país tanto requiere en la actualidad.