Cultural
Periodista
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El rocín caramelo se llamaba Mallacha y tenía la virtud de traer sobre su lomo a su jinete desde cualquier lugar de la caprichosa geografía cangallina, ahí donde la bohemia tomaba las riendas del morochuco.
“No son Carlomagno ni Napoleón sin sus caballos. Un caballo hace la diferencia”, dice con conocimiento equino el narrador-personaje de El jinete en la hora cero (Lima, Artífice Comunicadores, 2021), la novela debut del periodista ayacuchano Paco Moreno escrita en dieciséis meses, en medio de la pandemia.
El escribidor pone el ojo en la importancia histórica en los jamelgos. “Así como en la ciudad el perro es parte de la familia; en los pueblos del Perú, el caballo es el rey. Le celebran su cumpleaños, hablan con él. No hay pueblo andino sin la presencia del caballo. Es el amo y señor de las familias andinas del Perú. Es lo que quise resaltar en El jinete en la hora cero”, cuenta Paco.
De niño miraba a los ojos a un ruano y era como ver a un ser humano. Jura que con ningún otro animal siente aquella empatía. “Cuando veo un caballo es como si me encontrara. Me siento feliz. La novela es, al margen de otros temas, un homenaje al caballo”.
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Por el tono autobiográfico, la narración en primera persona e interlocutores que parecen provenir del entorno más cercano del autor, El jinete en la hora cero es “una ficción que parte de una experiencia real”, que detalla las pérdidas de amigos y familiares, e incluye datos desde el inicio de la emergencia sanitaria. “Al personaje le toca vivir en esas dos crisis muy profundas del país que quedarán en la memoria de todos los peruanos: la violencia de uniformados y terroristas, y la crisis por el covid-19”.
El personaje recordará siempre su amor de niño por Alejandrina, de quien no se sabe si vive o murió. Con ello, Moreno grafica “de algún modo lo que miles de seres humanos piensan de sus seres queridos, qué habrá sido del primo, del vecino, de los desaparecidos”.
Es, sobre todo, una novela de migrantes, del universo andino-rural de Incaraccay (Cangallo, Ayacucho) a Lima, en plenos años de violencia (1980-2000).
Los personajes llegan primero a un barrio residencial (San Borja) y se mudan al barrio periférico por antonomasia, San Juan de Lurigancho. Asientan sus raíces en Ciudad de los Constructores, un pueblo joven producto de la invasión “de estos miles o tal vez millones de migrantes forzados que viven añorando el pasado y no se encuentran [en la ciudad]; son errantes”.
En las 163 páginas de El jinete en la hora cero también cabalgan nuestro clasismo y racismo. Mas, a pesar de estas taras profundas, el personaje tiene siempre una mirada optimista de la vida. “Son escenarios que pueden graficar, de alguna manera, lo que somos. Tal vez los miles y miles de migrantes en Lima pueden identificarse de alguna manera con estas historias”, señala el autor.
Métodos para escribir
Con barbijo y protector facial, el protagonista otea la ciudad, desde Pueblo Libre a San Juan de Lurigancho. La escritura de Paco Moreno ha transitado por diarios, dos libros de crónicas (uno de ellos, Rebelde sin pausa, es un largo perfil sobre el periodista César Lévano) y un libro de cuentos, El otro amor de mamá (2012), el cual tiene vasos comunicantes con El jinete en la hora cero.
“El método para hacer la novela y una historia real se parecen mucho. El aprendizaje del reportaje vinculado con la investigación me ha ayudado a hacer este libro. En realidad, la novela no es otra cosa que pasar con un lenguaje más o menos poético las experiencias de la realidad. En el libro hay elementos de ficción para hacer más creíble la realidad”, cuenta.
Datos:
La presentación de la novela se realizará en las próximas semanas, en la Feria Internacional del Libro de Lima.
Luego, vendrán presentaciones de El jinete en la hora cero en Ayacucho, Cusco y Trujillo.