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  • de marzo de 2026

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Chile: cambio de ciclo y el ocaso de los partidos tradicionales

Un candidato de izquierda y otro de derecha son favoritos para pasar mañana al balotaje en los comicios más inciertos de los últimos años.

Pese a que hay desconfianza hacia las encuestas por sus desaciertos en las últimas votaciones, la mayoría coincide en que el sustituto de Sebastián Piñera será de un partido con menos de 5 años de recorrido: Gabriel Boric, del izquierdista Frente Amplio, o José Antonio Kast, del ultraderechista Partido Republicano.

Es menos improbable que pasen a segunda vuelta Yasna Provoste, del bloque Nuevo Pacto Social, o Sebastián Sichel, de Chile Podemos Más, las cartas de las dos grandes coaliciones que se repartieron el poder tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y conocidos en los albores de la transición como Concertación y Alianza.

Para Claudia Heiss, jefa de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Chile, se trata del “ocaso” de estas dos grandes formaciones tradicionales que ya llevaban años agonizando.

“Su declive es la crónica de una muerte anunciada”, afirmó.

El auge de Boric y Kast en estas elecciones, las más cruciales e inciertas de las últimas décadas, es una señal del “colapso de la política tradicional”, explicó Kenneth Bunker, director de la encuestadora Tresquintos.

“No estar vinculados con partidos tradicionales ha dado alas a estos candidatos”, expresó.

Para el experto, este “remezón político” comenzó con el nuevo sistema electoral, que debutó en las elecciones del 2017 y cambió la lógica de binominal a proporcional.

Esto propició la irrupción en el Parlamento de nuevas formaciones: el Frente Amplio conquistó 15 asientos en el Parlamento y su carta presidencial, Beatriz Sánchez, se alzó como la tercera favorita, con un 20% de apoyo.

En esos mismos comicios, el actual candidato Kast, a menudo comparado con el brasileño Jair Bolsonaro, quedó en cuarto lugar compitiendo como independiente, con cerca de un 8% de apoyo.

El declive de los partidos tradicionales “terminó de consolidarse con el denominado estallido social del 2019”, un movimiento por la igualdad que se extendió durante más de un año con masivas marchas, puntualizó Javier Sajuria, de la Queen Mary University of London.

“Ahí se terminó de caer cualquier resabio de legitimidad que tenían los partidos y muchos votantes se quedaron huérfanos”, detalló.

En las elecciones constituyentes de mayo pasado, la principal votación posterior a las marchas, se evidenció esta tendencia: los independientes desbancaron a pesos pesados de la política y fueron la fuerza más votada con 48 de los 155 asientos para redactar la nueva Constitución.

Modelo

Para María Cristina Escudero, de la Universidad de Chile, es “improbable que se trate del derrumbe de los partidos tradicionales”, sino más bien de una reconfiguración del mapa político “hacia un modelo más europeo donde convivan formaciones antiguas y nuevas”.

Una de ellas sería el Partido Republicano, de Kast, fundado en el 2019 como una escisión radical del partido más derechista del oficialismo, Unión Demócrata Independiente (UDI), y cuyo éxito ahora se achaca a la creciente crisis migratoria y la violencia en el sur del país.

Por otro lado, está el Frente Amplio, una formación que emergió en el 2017 de forma similar a Podemos en España y que gobernaría en coalición con el Partido Comunista y otros grupos progresistas.

El jefe de la Escuela de Gobierno de la Universidad de San Sebastián, Jaime Abedrapo, señaló que todavía no hay nada en claro porque estas son “las elecciones más inciertas de la democracia”.

Los sondeos apuntan a que hay un gran grupo de indecisos pese a la relevancia de los comicios, en los que se elegirá a un presidente que deberá implementar las normas de la nueva Constitución y liderar un país inmerso en una fuerte crisis social y una acuciante inflación tras la pandemia.

Ninguno de los candidatos se impondría en primera vuelta y tendría que medirse en el balotaje del 19 de diciembre, según la mayoría de los sondeos.

“Lo que sí es evidente –concluyó Abedrapo– es que los partidos están en una encrucijada: o se renuevan cambiando su fachada, sus sensibilidades y su agenda, o van a seguir siendo el gran lastre para la gobernabilidad del país”.

Fin al presidencialismo

“Profundamente orgulloso del proceso constituyente” reconoció sentirse Gabriel Boric, el diputado y candidato presidencial de izquierda, que con 35 años es el más joven de la historia de Chile.

Boric, quien firmó el histórico acuerdo del 15 de noviembre del 2019 para llamar a reformar la Constitución, espera que la nueva Carta Magna acabe con la concentración del poder que ha generado el sistema presidencialista que impera en Chile. De ser el próximo presidente, señaló, espera acabar su gestión “con menos poder que cuando empezó”.

“Es una discusión que deben tener los constituyentes, pero en el período de transición no debiera la persona que esté en el cargo beneficiarse de decisiones que sean de largo [plazo]”, afirmó. Al respecto, la senadora y candidata democratacristiana Yasna Provoste apoya “con mucho entusiasmo” la Convención y respalda la idea de un régimen semipresidencial.

“Lo que más me gustaría ver en esta nueva Constitución es que demos paso a un conjunto de derechos que estén garantizados, el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, a un medioambiente limpio”, declaró. 

Los cargos en disputa

El cargo de Presidente se obtiene por la mayoría absoluta de los sufragios válidamente emitidos. Si ninguno de los candidatos obtiene esta mayoría en primera vuelta, deberá efectuarse una segunda. El balotaje está programado para el domingo 19 de diciembre.

En el Senado, sus integrantes se votan cada cuatro años, pero el cargo dura ocho años. En cada elección se renueva cerca de la mitad de los escaños en la Cámara Alta. En estos comicios están en juego 27 escaños por los que compiten 173 candidatos

Mientras tanto, la Cámara de Diputados tendrá la renovación completa de sus 155 integrantes. Según los datos del Servel, hay 1,256 candidatos a diputados, distribuidos en 28 distritos de todo el país. El cargo dura cuatro años con posibilidad de reelección hasta por dos períodos. (Efe/AFP)


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