• SÁBADO 21
  • de marzo de 2026

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Ciencia en el aula

Pequeños inventores: purificador de agua y un biofertilizante ganaron concurso de Indecopi


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Hay esperanza de otro país. Tienen menos de 13 años y ya les preocupa dar soluciones a la escasez del líquido elemento. Alison Alata Silva (de 12 años) y Cristian Becerra (11), alumnos del sexto grado de la Institución Educativa N° 6003 Rebeca Carrión, de Miraflores, han inventado el “Dispositivo purificador de agua con generador de energía natural de la fotosíntesis”.

A simple vista son cuatro macetas hechas de botellas recicladas. Me advierten: son cuatro niveles de purificación de agua contaminada. Se vierte el líquido en el primer nivel, donde están musgo, la lenteja de agua. Además de purificar, al hacer la fotosíntesis las plantas, también generan energía que sirve para encender un foquito de luz.

En la segunda área de purificación están materiales como la arena fina, arena gruesa, grava fina, algodón y otros. Luego, en la tercera fase, hay unos pequeños sobres de hidróxido de calcio que permiten que el agua sea más potable. Al final del proceso hay un cañito para servirnos en vasos el agua purificada. Y también un bebedero para calmar la sed de las mascotas.

Los inventos nacen de las necesidades. Cuando Alison viajó a la selva para visitar a su abuela se sorprendió de que solo tuvieran una hora para recoger el agua potable y que, paradójicamente, el agua de lluvia no se aprovechaba para el consumo humano. El desarrollo del proyecto les tomó a ambos niños cinco meses, trabajando, sobre todo, por Zoom o videollamadas con su profesora y su asesora.

Alison, quien quiere ser bióloga, y Cristian, que quiere ser inventor, pertenecen a la Escuela de Inventores que este año ha creado la I. E. Rebeca Carrión para niños de tercero a sexto de primaria, que funciona los sábados.

Dicha iniciativa presentó ocho proyectos al Concurso de Inventores Escolares: Inventores del Futuro, del Indecopi. Dos llegaron a la etapa final. El otro proyecto es un “Atomizador macerado” anticovid, que desarrollaron los niños Darío Zevallos y Patrick La Rocca, del tercer grado. Tiene entre sus ingredientes hierbas antigripales y alcohol.

La profesora Raquel Angulo explica que el colegio busca convertirse en el núcleo de una red de escolares inventores en Miraflores.

Estrategias y confianza

La asesora Pamela Casimiro, de Fictie, está segura de que hay talento y creatividad peruana, lo que falta son personas que los guíen, apliquen estrategias y les den confianza a que los niños para que puedan encaminar sus proyectos.

Asiris González (12) se enfocó en las necesidades de la cocina y de la vida en departamentos, con poco espacio para todo. Creó una “tabla de picar mejorada”, utilizando madera reciclada. Le tomó una semana entre el diseño y el ensamblaje de su artilugio.

La singularidad es que, además de su uso primigenio, se transforma en un portaollas y también puede usarse como portaplatos.

Si la alumna del sexto grado de la I. E. República Oriental del Uruguay N° 1014, del distrito de Breña se animó a participar en el concurso fue por su papá, Walter, quien dio por internet con el concurso de Indecopi. Ahora, Asiris está pensando qué estudiar cuando termine el colegio, o Arquitectura o Diseño Industrial.

Pensando en agricultura

Víctor Raúl Llatance (16) y Mario Saba (14) llegaron desde Tumbes, junto con su profesor Julio Chávez. Los jóvenes del quinto y cuarto de secundaria del colegio parroquial San Agustín de Zarumilla pasaron a la final del concurso con el “Protocolo de biofertilizante ‘Wanupacha’ (biofertilizante compuesto por bacterias)”.

El proyecto está basado en su preocupación por la seguridad alimentaria. Se trata de un estudio de dos bacterias reactivas del suelo de la raíz del banano. “Hemos demostrado que estas dos bacterias, al hacer que el fósforo sea asimilable por las plantas, se pueden emplear en la agricultura actual; de esta manera se evitaría el uso excesivo e indiscriminado de fertilizantes químicos que dañan el medioambiente, además de ser de alto costo energético y económico”, dice Víctor Raúl, quien quiere estudiar Medicina Humana y Bioquímica.

“Lo que tratamos es de darle una opción a los agricultores”, dice Mario. Va a estudiar Ingeniería Agrícola. Recuerda que su investigación está basada en su realidad, ya que Tumbes es una región agrícola.

El protocolo comienza con la recolección de muestras de la rizósfera del banano; luego, en el laboratorio, inician las pruebas microbiológicas (cuatro en total). La siguiente etapa es una prueba molecular (que incluye la extracción del ADN de las cepas bacterianas). Y, finalmente, el análisis bioinformático. El proceso permite concluir que, si se solubilizan (expanden el fósforo) las bacterias, se potencia la agricultura. Todo el proceso y la comprobación les tomó alrededor de 5 meses.

Julio Chávez, profesor de matemáticas, cuenta que en el colegio parroquial San Agustín de Zarumilla hay un club de ciencias, que es un semillero. Y se promueven convenios con diversos aliados como la Universidad Nacional de Tumbes y empresas. Con Inca Biotec S. A., por ejemplo, desarrollan la biotecnología: los estudiantes van al laboratorio, plantean sus problemáticas (Víctor Raúl y Mario se enfocaron en la agricultura) y hacen las prácticas.

Una pulpa versátil

El proyecto de Sara Atoche (16), de “Pulpa neutra de fruta”, nació de una pregunta, ¿por qué no se puede hacer mermelada de maracuyá? Ella viene de una familia ligada por más de cuatro décadas a la industria alimentaria.

Como la fruta no tenía pulpa, era imposible hacer mermelada. Gracias a un proceso térmico se ha podido extraer del mesocarpio de la cáscara esta pulpa. Pero, al ser una pulpa neutra, absorbe el sabor de distintos frutos.

Sara ya ha desarrollado mermeladas de distintos productos que no tenían pulpa y también aguas saborizadas de membrillo, de camu camu. E inclusive absorbe el ají de cocona o el tiradito: en solo 10 minutos la pulpa neutra absorbe el sabor de los ingredientes ¡y parece pescado! Dice que sería ideal para los veganos.

Hay también un fin ecológico: en el Perú hay más de 20,000 hectáreas dedicadas al cultivo de maracuyá, y lo que se exporta es el zumo, desechando toda la pulpa neutra que se extrae de la cáscara y que puede ser industrializada para diversos productos, generar fuentes de trabajo y estar alineados con el concepto de “cero desechos”.

Datos:

En el 2019 se celebró la primera edición del concurso con 73 postulaciones, a cargo de 230 alumnos.

La convocatoria de la segunda edición se desarrolló del 30 de abril al 16 de setiembre.

9 proyectos llegaron a las dos categorías del concurso Inventores del Futuro.

El proyecto de biofertilizantes Wanupacha (Tumbes) logró dos premios (en su categoría B, de segundo a quinto de secundaria; y el premio del público), sumando 7,000 soles.

“Dispositivo purificador de agua con generador de energía natural de la fotosíntesis” obtuvo el primer lugar en la categoría A, para alumnos de tercero de primaria a primero de secundaria.

En la ceremonia también se distinguieron un dispositivo contra el acoso callejero, un calefactor manual portátil para climas fríos y un dispositivo para proteger a las plantas de las heladas.