• SÁBADO 21
  • de marzo de 2026

Opinión

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PERSPECTIVAS

Educación, innovación y desarrollo sostenido

La globalización del siglo XXI ofrece enormes beneficios, pero también impone grandes desafíos.


Editor
Juan Carlos Capuñay

Exembajador del Perú en Japón, China y Singapur


Al respecto, es importante notar que la globalización del siglo XXI ofrece a los países enormes beneficios, pero también impone grandes desafíos. Hoy en día, el desarrollo de las naciones se mide en función de las ventajas competitivas que puedan ofrecer. Ello, alrededor de la existencia de una infraestructura económica, política y cultural amplia, así como de la vigencia de un modelo de apertura basado en el conocimiento, innovación y la tecnología. El concepto de la Globalización 4.0 es el fundamento de las tratativas en torno a una renovada revolución industrial basada en los avances tecnológicos.

Cabe recordar que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al definir y fundamentar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS), ha identificado, entre otros temas, a la educación y la innovación como factores determinantes en el proceso de su cumplimiento. La iniciativa de los ODS es una aproximación multidisciplinaria y orientada a favorecer un crecimiento integral e inclusivo de todos los pueblos. El ciudadano del siglo XXI, tal como lo definen los ODS, debe tener una educación apropiada y moderna, conocer ciencias exactas y procedimientos digitales y poder comunicarse en otros idiomas.

En este contexto, puede mencionarse que en el último ranking del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) de la OCDE, de mayo del 2021, destacan en los primeros lugares China, Singapur, Japón y Corea en términos de excelencia o relevancia por los resultados de sus sistemas educativos. Todos ellos otorgan singular importancia a la enseñanza de procedimientos digitales, al aprendizaje de las ciencias, a la investigación en tecnología; y a la interacción alumno-profesor.

En el caso de China, su sistema es reconocido a escala internacional y sus alumnos son aceptados en las mayores universidades de occidente. Singapur diseñó el Programa Marshall de Desarrollo Educativo, que permite que sus educandos ocupen los primeros lugares en el estudio de las matemáticas y las ciencias exactas a nivel mundial. Este programa ha sido aplicado por ciertos países de América Latina.

El sistema educativo de Corea fomenta el avance tecnológico y las habilidades de los alumnos al momento de determinar la metodología y capacitación adecuada que les permita incorporarse en buenas condiciones a la sociedad ICT. El sistema educativo del Japón es considerado muy avanzado en aplicaciones de tecnología y en el fomento de las actividades de investigación y desarrollo. También destaca Hong Kong, cuyo sistema educativo cuenta con respaldo administrativo y logístico de China. En todos estos casos se aplica el concepto denominado Economía del Conocimiento (KEM) y el presupuesto nacional asignado para gastos en Investigación y Desarrollo (R&D) es considerado alto en comparación con otros países.

En los tiempos de pandemia, distintas estadísticas internacionales muestran que la educación y la innovación son sustanciales en los programas que llevan adelante los gobiernos para hacer frente a sus consecuencias sanitarias y en la reactivación económica. Más aún, la historia ha demostrado que las naciones con niveles apropiados de educación son menos susceptibles a enfermedades endémicas y que están mejor preparados para hacer uso de las oportunidades globales. Esta es una tarea que se debe emprender en el marco nacional mediante una política de transformación digital y el uso del sistema de conectividad 5G, a fin de facilitar un acceso amplio a la educación, apoyar el emprendimiento empresarial dotándolo de estrategias innovadoras que mejoren su capacidad productiva y de comercialización (comercio electrónico), asegurar una estabilidad política y económica; y fomentar la interacción con terceros países dentro de esquemas regionales de libre comercio. El programa Semillas del Futuro, que patrocina la empresa Huawei, que se viene implementando en varios países de América Latina a nivel escolar como universitario, constituye una opción viable a la cual se debería recurrir.

La brecha del crecimiento puede ser acortada por medio de políticas de mejoramiento de la educación y de fomento a la innovación, que pongan énfasis en los propósitos del desarrollo nacional integral. Es decir, una educación para el desarrollo. En este esfuerzo, la vigencia de una genuina asociación publico-privada puede generar los programas que deban llevarse adelante. La demanda de acciones compartidas en la etapa pospandemia, de cara a las exigencias del siglo XXI, es una tarea necesaria y urgente. Hay que transformar los desafíos en beneficios.

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