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Editor de Cultura
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El domingo pasado se definió al campeón de la Liga 1. Curiosamente, el 18 de noviembre se conmemoró el 70° aniversario de la definición del primer campeonato profesional de fútbol que se disputó en el Perú.
Un partido sobre el cual se tejen muchas leyendas y que fue protagonizado por el Sport Boys del Callao y el Deportivo Municipal de Lima. El encuentro sirvió para consagrar a Valeriano López, el Tanque de Casma, como el mayor ídolo del cuadro porteño.
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El match, como se decía en aquellos días, se jugó el 18 de noviembre de 1951 y fue promocionado mediante volantes en los que se proclamaba que “los dos más grandes clubes de nuestro fútbol estarán frente a frente”. La frase no era gratuita. Entre las décadas de 1940 y 1950 ambas instituciones deportivas lucharon en la parte alta de la tabla de posiciones y consiguieron el título más de una vez.
Los mitos futboleros
El encuentro terminó 3-2 a favor del Sport Boys del Callao. Los tantos rosados fueron hechos de cabeza por Valeriano López. Se dice que el popular Tanque de Casma le advirtió al arquero edil y amigo suyo, Luis el “Flaco” Suárez, que le anotaría esa cantidad. No dos, no cuatro. Solo tres.
Y según la leyenda, que pasa de generación en generación, y recogida en el libro Vamos Boys, de Teodoro Salazar Canaval, aunque tuvo posibilidad de aumentar el marcador en un disputado encuentro, Valeriano cumplió su promesa.
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Si esta historia es una exageración o si fue real es casi imposible de saberlo. En el diario La Crónica se recogen declaraciones de Valeriano López en las que aseguraba: “Estoy feliz con este final del campeonato; yo lo esperaba y mis compañeros también”.
Pero no es el único rumor que se cuenta de este histórico encuentro. Por ejemplo, ¿dónde se realizó? Hay varias versiones que circulan coloquialmente.
Unos señalan que fue en el antiguo Stadium Nacional, ubicado en el mismo sitio donde está el Estadio Nacional, pero con tribunas de madera. Otros hablan que fue en el Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, inaugurado ese año. Un relato dice que fue en el “recién estrenado” Estadio Nacional, construido en el gobierno de Odría.
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La confusión nace en que en esos años se estaba construyendo el coloso de José Díaz, en Santa Beatriz. Por ello, algunos han creado la historia de San Marcos.
La realidad, que se puede leer en el diario La Crónica del 19 de noviembre de 1951, es que el trascendental partido se disputó en el Estadio Nacional cuando se encontraba a medio construir. Se lee en ese periódico que “el estadio cerrará sus puertas para completar la construcción de las tribunas faltantes”.
Si se aprecian con cuidado las imágenes que hay de ese encuentro, se puede notar que la arquitectura del coloso no estaba acabada. También marcó un hito en cuanto a asistencia en su momento.
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Personajes
Del cuadro campeón solo sobreviven dos. Uno es Luis “Joe” Calderón, virtuoso –según quienes lo vieron– mediocampista. Él es primo de otros dos personajes relacionados con el Sport Boys: Marcos Calderón, el entrenador con más títulos en el fútbol peruano y que empezó en el cuadro rosado, y su sobrino Julio Meléndez Calderón, quien llego a ser ídolo de Boca Juniors.
Joe es un nonagenario que vive en el Callao, pero el 18 de noviembre de 1951 puso la pierna fuerte, de acuerdo con las crónicas deportivas de esos días.
El otro también vive en el primer puerto y trabajó con el equipo hasta que empezó la pandemia. Se trata de Ricardo “Agüita” Luna. El legendario utilero del Sport Boys es, con mucha seguridad, la persona que ha aparecido en más fotos oficiales del equipo.
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En 1951 era aún un adolescente, pero ya llevaba un año trabajando en la Misilera Porteña. Según ha contado en diversas entrevistas, como buen chalaco era seguidor de los rosados. En una ocasión viajó a Cañete para verlos jugar. El utilero de ese entonces le propuso que lo ayudara. Y así se quedó siete décadas.
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El apodo se lo puso el ídolo rosado Valeriano López. Agüita es tan representativo del club que este año acompañó al Sport Boys en su concentración antes de su último partido del año. Otro personaje que quedó grabado en el imaginario pelotero peruano es el entrenador del Boys Alfonso Huapaya. El Sastre o Huapayita, como lo conocían coloquialmente, declaró al diario La Crónica que “el Sport Boys ha jugado con gran cariño por su camiseta […] Yo quiero felicitar a cada uno de los muchachos porque ellos han labrado este gran triunfo”, acotó.
Por su parte, Máximo “Vides” Mosquera, ídolo del Deportivo Municipal, respondió sonriendo y con gran sentido deportivo: “Se perdió, se perdió; otra vez será”. Él anotó uno de los goles de descuento del Municipal. El otro fue de Roberto “Tito” Drago, otro estandarte del cuadro de la franja roja.