Opinión
Especialista en Sistemas Alimentarios en FAO Perú
Del otro lado de la moneda, todos los días, toneladas de alimentos se pierden y desperdician a lo largo de la cadena. Solo en el Gran Mercado Mayorista de Lima se descartan diariamente entre 40 y 60 toneladas de alimentos, según la temporada del año.
Pero, ¿qué son las pérdidas y desperdicios de alimentos? Conocidas usualmente como “PDA”, explican la reducción de cantidad o calidad de los alimentos desde la producción hasta el consumo final, generando costos a la seguridad alimentaria, económicos y ambientales. Conceptualmente ocupan momentos distintos. Nos referimos a pérdida de alimentos cuando la disminución en cantidad o calidad de los alimentos se da en la producción hasta el nivel minorista, pero sin incluirlo. Y el desperdicio de alimentos es la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores.
¿Por qué es importante prestar atención a la PDA? Se estima que en América Latina y el Caribe se pierde alrededor del 12% de los alimentos, equivalente a 220 millones de toneladas, con una estimación económica de 150,000 millones de dólares por año (FAO). Además, se estima que en el mundo alrededor del 17% de los alimentos disponibles para consumo se desperdician, equivalente a 931 millones de toneladas de alimentos, siendo los hogares, restaurantes y mercados minoristas donde se registran más desperdicios (PNUMA).
Ambientalmente, alrededor del 30% de las emisiones globales de carbono son atribuibles al sistema alimentario (IPCC, 2019), siendo las pérdidas y el desperdicio de alimentos responsables del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (FAO).
Por ello, la Agenda 2030 pone en el centro la transformación de los sistemas alimentarios para que sean más eficientes, inclusivos, solidarios, resilientes y sostenibles. Es imperativo y urgente pasar hacia pautas de producción y consumo sostenibles, y un uso más eficiente de los recursos existentes. Así como, el desarrollo de instrumentos normativos y presupuestales específicos, fortalecimiento de capacidades y contar con el compromiso de toda la ciudadanía para configurar una respuesta efectiva que garantice una alimentación saludable para todas y todos, sin dejar a nadie atrás.
¿De qué manera podemos prevenir y reducir la PDA? En el Perú se cuenta con un marco legal para la prevención y reducción de la PDA, pero es necesario desarrollar instrumentos presupuestales específicos, así como afianzar las alianzas público-privadas para dar a conocer y promover buenas prácticas durante toda la cadena de suministro de los alimentos.
Precisamente, el 17 y 18 de noviembre pasado se celebró la segunda Cumbre regional sobre reducción de pérdidas y desperdicios, promovida por la Plataforma #SinDesperdicio, que convocó a los países de la región y al sector privado para dialogar e intercambiar experiencias que permitan acelerar la implementación de la agenda de PDA en la región de ALC y establecer las prioridades a mediano y largo plazo de cara a la Agenda 2030. La cumbre ha significado un espacio de generación de conocimientos para poner en práctica acciones específicas que permitan aprovechar el potencial que tiene la reducción de la PDA en materia de cambio climático y seguridad alimentaria en el Perú.
Con seguridad, una medida clave es la creación de un sistema de monitoreo, vigilancia y alertas tempranas de pérdidas de alimentos in situ que permita tomar acciones de prevención. Además, recomendamos que se adopten estrategias de circularidad, donde los excedentes de la cadena de suministro pueden ser revalorados, reduciendo el impacto ambiental de la PDA.
De otro lado, es fundamental apoyar a la agricultura familiar con programas de capacitación en buenas prácticas, innovación e infraestructura en poscosecha y procesamiento para evitar pérdidas en campo. Asimismo, acompañar esta medida con una estrategia que promueva la compra de productos agrícolas locales, a fin de prevenir y reducir las pérdidas que se generan en la etapa de transporte, principalmente. Otras acciones que recomendamos desde el rol del consumidor es planificar las compras de alimentos y adquirir solo las cantidades de alimentos que necesitamos para una alimentación saludable.
En paralelo, las acciones de concienciación y sensibilización sobre el impacto de la PDA a nivel nacional deben continuar y sumar cada vez más a actores territoriales para avanzar hacia la construcción de hábitos más sostenibles. Precisamente, como acción de concienciación y sensibilización, Midagri y FAO organizaron, por segundo año consecutivo, el Premio a las buenas prácticas para la prevención y reducción de PDA [edición 2021], en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Concienciación sobre la PDA.
Reducir la huella y el impacto que dejan la PDA es, sin lugar a dudas, una de las claves para avanzar hacia la transformación de los sistemas alimentarios.
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