Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
La banda calienta los siete grados de la madrugada con el sonido de sus metales y el bombo que retumba desde el cerro San Cristóbal, antes llamado Carhua-urcus, y se siente su eco en los cerros vecinos. El “juez” y los “alguaciles”, junto con los feligreses de la hermandad –hombres y mujeres– acompañan el rito de bajar cargando la cruz, que retiran con cuidado de su peaña. Se bailan huainos, se escuchan marineras y los chunchitos de San José se unen con sus pasos.
En el camino irán recibiendo otras cruces, las “cruces medianas”, que comandadas por la Cruz de San Cristóbal llegarán hasta la plaza de Carhua, donde los feligreses repintarán toditos esos palos verticales cruzados con otros transversales, que representan el cristianismo y la pasión de Cristo en el Calvario.
![]()
En la noche del 7 de mayo se da la víspera, con misa, y se terminará el día con la quema de castillos con banda y su repertorio de huainos y mulizas.
Al día siguiente, temprano, todos los carhuinos están en la ceremonia, escuchan misa, participan en la procesión de las cruces medianas y a las tres de la tarde enfilan el retorno hacia el cerro San Cristóbal dirigidos por el mayordomo. Tomando descansos, irán a la conquista de la cima. Antes de colocar la cruz se elige a la nueva junta directiva de la hermandad, la que estará a cargo de la edición del año siguiente. Desde el pueblo, cuando vean erguida la cruz, empezarán a colocar a las cruces menores de los barrios carhuinos del Cercado y Malambo.
![]()
Y pobre aquel peregrino o acompañante que no baile imitando a los danzantes de chunchitos: le caerá una rama de ortiga. Así que a bailar, que en la casa del mayordomo espera un reponedor plato de mote.
***
En mayo del 2017, Mercedes Benites Elorreaga conoció el Balcón del Cielo, Carhua, ubicado en las serranías de Lima.
Entonces empezó a documentar con su cámara la fiesta de la Cruz de San Cristóbal. De esa primera visita nació el proyecto que se convertiría en el libro fotográfico Carhua. Memoria del tiempo azul (Lima, Grupo Editorial Arteidea Perú, 2021).
En sus páginas iniciales, el doctor Javier Badillo Bramón da el dato: Carhua era un ayllu y hay un primer registro de los visitadores dominicos de 1533. Sostiene que la festividad de la cruz de San Cristóbal es más reciente: nació en 1943, reemplazando la festividad del Señor de los Auxilios, que celebraban los carhuinos.
A la fotógrafa le pareció interesante poder organizar y compartir en un libro las vivencias de esta comunidad de la provincia de Canta por su tipo de organización y, sobre todo, los valores que mostraban en su trabajo: compañerismo, patriotismo, solidaridad, ayuda mutua, emprendimiento, trabajo.
![]()
Al año siguiente, en el 2019, volvió para retratar la fiesta; amplió el tema con testimonios de los protagonistas. La llegada de la pandemia en el 2020 fue una parada al proyecto: la fiesta de la Cruz de San Cristóbal se redujo en Carhua a una cuestión en el interior de cada hogar, con sus momentos para las oraciones y la recordación de las actividades anteriores.
Además, la comunidad fue muy golpeada por el covid-19. El poblado, cuenta Mercedes, tiene un puesto de salud que muchas veces al año no funciona, y los carhuinos tuvieron que cuidarse con lo que tenían a la mano.
Este año, la tradición se retomó con una miniprocesión que solo abarcó un par de calles. Tampoco hubo el peregrinaje al cerro tutelar para venerar a la cruz.
***
Con el sonido de los cascabeles que llevan amarrados a sus tobillos, máscaras y gorras multicolores, los bailarines de la danza de los abuelitos de Quipán llegan cada mayo y avanzan por las calles de Carhua. Solo los acompaña el arpa y ellos siguen los compases con los cascabeles. Mercedes sostiene que estamos ante una danza andina-española que representa justamente la fusión entre ambas culturas.
![]()
Las bandas de músicos llegan desde Pasco, Huancayo, Canta. Visitan en esas fechas la comunidad los integrantes de los chunchitos del hermoso valle del río Chillón. “Los bailarines, que son hombres, mujeres y niños, son devotos de la cruz y amigos de Carhua; van representando su devoción”, cuenta la comunicadora.
***
¿Por qué es importante esta fiesta? Es una celebración de la cohesión de los carhuinos. Porque a Carhua le sucede lo que a cientos de comunidades andinas en la actualidad: solo viven alrededor de 50 comuneros y sus hijos solo regresan para estas fiestas inamovibles en su calendario: la de la cruz de mayo, el campeonato deportivo por Fiestas Patrias, una actividad en homenaje a San Miguel y para la Navidad.
Aquí también les juegan mal los problemas de la conectividad de internet, las fallas del servicio eléctrico, la falta de canalización del agua, la debida comercialización de sus productos. Por eso migran, por eso solo vuelven en fiestas.
***
Pero hay un orgullo de ser carhuino. A Mercedes le llamó la atención el espíritu patriótico de esta comunidad: no solo es la entonación del Himno Nacional previa a la iniciación de la procesión de la cruz. Hay en su humilde plaza de armas un mural con una frase de bienvenida, pintado en el 2014, que refleja su orgullo de haber estado presentes en la campaña de la Breña, durante la Guerra con Chile.
![]()
Se lee: “En horas aciagas de nuestra Patria, nunca duden de un hijo carhuino campesino que llevó a su pueblo por el camino del honor, dignidad y esperanza. Carhua será grande si sus hijos se lo proponen”.
Datos:
Carhua se ubica entre los 2,400 y 3,500 metros sobre el nivel del mar.
Más de cien fotografías forman parte del libro de gran formato.
De Lima se parte en transporte particular desde el kilómetro 22 de avenida Túpac Amaru hacia Canta. Toma alrededor de tres horas.
El libro fue presentado en distintos eventos en Lima.
La autora también viajó a Carhua para presentarlo en la asamblea que se realiza cada primer domingo de mes en la comunidad.