Central

Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
1.
Esta es una historia danzada. O danza la historia, si lo prefiere. A mediados de julio, lo mágico-religioso se corporiza en las calles de Paucartambo. Este pueblo cusqueño se convierte en un gran teatro del mundo; un “escenario festivo”, como lo llama Miguel Rubio Zapata, donde uno puede ver “diablos” que caminan y se columpian por los tejados; “doctorcitos” haciendo labores sumarias de juzgado a vista y paciencia del público; se multiplican los danzantes enmascarados y la soldadesca del ejército inca aprovecha para demostrar su fuerza.
En estos tres días, lo que subyace es una tensión permanente, hay una guerrilla entre los qhapaq qolla y los qhapaq ch’unchu. Los primeros buscan convencer a la Virgen del Carmen de abandonar Paucartambo. Y los segundos danzan, daga en mano, para hacerla entrar en razón de lo contrario. El yin y el yan jugando alrededor de las sagradas andas. Y todo bajo el control de los maqtas, listos a poner orden a lo largo de la procesión, sus personajes y el público; y melodías coloridas que entre guitarras, mandolinas y quenas invitan a festejar y honrar a la Mamacha Carmen.
2.
El profesor Efraín Jurado Salas es el rey ch’unchu, la figura principal de la danza de los qhapaq ch’unchu. Además, es presidente de la Asociación Caporales, la cual tiene a su cargo a los caporales de las 19 danzas que son el corpus de esta festividad cusqueña. Ellos toman acuerdos para analizar lo que fue la festividad del año y mejorar la organización para el siguiente calendario.
A los cuatro años Efraín empezó a danzar, viene de una familia de danzantes de los qhapaq ch’unchu y ha pasado por todas las jerarquías de la danza –“mascota”, “soldado”, “segundo capitán”, “primer capitán”– antes de haber sido elegido rey ch’unchu.
Está convencido de que desde el vientre de su madre ya estaba signado para ser “ch’unchu” y que estará ligado a la Virgen del Carmen de Paucartambo hasta el día en que parta de este mundo.
Además de ser un acucioso conocedor de la mística, las tradiciones y significados, tiene sus propias opiniones al respecto. Es decir, su mirada de las festividades es de 360 grados.
Desde que conoció a Efraín en su trabajo de campo en Paucartambo, Miguel Rubio, Premio Nacional de Cultura 2019 y director del grupo teatral Yuyachkani, supo que Efraín Jurado era el hombre que mejor conocía la tradición. A lo largo de más de una década se dedicó a entrevistarlo tanto en Cusco como en Lima. El resultado de este trabajo es el libro Habla el rey Ch’unchu. Efraín Junior Jurado Salas conversa con Miguel Rubio Zapata (Lima, Grupo Cultural Yuyachkani, 2021). El trabajo está acompañado del registro fotográfico de Pilar Pedraza.
3.
“Todo lo que está escrito en el libro son usos, tradiciones y costumbres de Paucartambo y de la danza en especial”, cuenta Efraín. Es información que le pasaron oralmente, pero también fue en busca de más datos. “Me llegó a interesar bastante porque se relacionaba con sueños que tuve en ese tiempo”. Es que, como se dice en Paucartambo, Dios y la Mamay Carmen comunican sus voluntades a través del idioma de los sueños.
Su antepasado, don Martín Salas, inició la danza en Paucartambo. Cuenta la leyenda familiar que al ver salir a la Virgen sola en la procesión del 16 de julio sintió la tristeza de ella, dejó su traje de qhapaq qolla y se vistió de qhapaq ch’unchu.
A don Martín le siguieron los pasos sus hijos Víctor y Alipio. Efraín pertenece a la cuarta generación de los Salas dedicados a danzar el qhapaq ch’unchu y honrar a la Mamacha Carmen. “Ahora, mis sobrinos siguen el llamado de la Virgen. Y así seguirán los nietos y bisnietos”.
De acuerdo con las tradiciones, para integrar la danza de los qhapaq ch’unchu se tiene que ser hijo de paucartambinos y haber nacido en esta localidad cusqueño. Pero Salas dice que se trata de mantener esa esencia. Ahora, también en algunas danzas ya se aceptan a integrantes que son de la ciudad del Cusco. “Se les aceptan, pero con ciertas condiciones. Por ejemplo, en el qhapaq ch’unchu ellos no pueden llegar a ser ‘reyes’, solo pueden llegar hasta ‘capitanes’”, comenta.
4.
Todo, incluidas las celebraciones, se trastocaron con la pandemia. Pero la Mama Carmen entiende esas vicisitudes de los humanos. En el 2020, todo se realizó de una manera virtual y la gran mayoría de devotos sufrieron porque no pudieron visitar a la Virgen.
No pudieron danzar, pero los qhapaq ch’unchu hicieron dos conversatorios virtuales sobre los usos y costumbres del Qoyllurit’i y la Virgen del Carmen. Porque los ch’unchus, según la tradición, un mes antes deben subir en penitencia a recibir la bendición del Señor de Qoyllurit’i. Solo así podrán bailarle a la Virgen en las festividades de Paucartambo.
El año pasado fue similar, una celebración desde la virtualidad. Nadie se pudo vestir. Solo se realizó una competencia de los “caporales”. Para este año aún son inciertas las fiestas de julio a la Mamacha Carmen porque la pandemia va modificando todo, menos la fe. Mientras tanto, los integrantes de las distintas danzas paucartambinas ya se organizan, atentos con los comunicados de la parroquia. “Estamos a la espera de que se pronuncien las autoridades. Suponemos que en mayo ya sabremos cómo se podrá realizar y de qué manera”, dice Efraín.
Esta es una historia danzada. O danza la historia, si lo prefiere. Aquí danza la tradición. Y continuará.
Datos:
El 3 de febrero, los autores, junto con la viceministra Sonaly Tuesta, presentarán el libro en Paucartambo.
Del 15 al 18 de julio se desarrolla cada año la fiesta en honor a la Virgen del Carmen de Paucartambo.
El qhapaq ch'unchu es la única danza de las festividades que tiene un rey. El qhapaq qolla cuenta con un “alcalde” o machu alqo.
Los 17 de julio se hace una romería al cementerio para visitar las tumbas, como homenaje a todos los que danzaron. Ahí también se da el “bautizo” de los nuevos danzarines.
Cada 3 años, el rey deja el cargo de disposición. El “soldado” más antiguo llamará a elecciones para el nuevo rey el 18 de julio, después del watatiakuy o entrada de la Virgen al templo.
19 danzas se bailan en la festividad en honor a la Mamacha Carmen.