Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
1.
Fuego bajo sus pies. Con sus skates, ellas juegan con las leyes de la física. Se deslizan rampa abajo, toman impulso, balancean sus cuerpos para retar a la gravedad y así tocar la gloria por segundos. Luego, vuelven a la cornisa de los mortales a esperar su siguiente turno con una sonrisa por el trabajo bien hecho. Otras veces caen, pero así es el skate. Casi una metáfora de la vida misma: caer y pararse para volver a empezar.
“Hombres y mujeres no tenemos el mismo físico. A nosotras se nos marca más los golpes que a ellos”, explica Nicole Cabrejos. Tiene 25 años y aprendió hace 9 años a patinar, cuando terminó el colegio. Empezó en el skatepark de Musa (que en la práctica descubriría que no está bien construido) y luego en el de Manchay, considerado uno de los mejores skateparks del país. Apunte.
![]()
Su educación con la velocidad y la gravedad sobre el patín es casi un calco al de todas las historias de las chicas: una mujer con patineta, sola como una astronauta, entre un mar de chicos. Algunos la ayudaban. “A veces era un poco frustrante porque ellos son más arriesgados y presionaban para que te salgan los trucos”, recuerda.
En casa, uno de sus tíos le decía que el skate era muy peligroso para sus riñones. “El skate es saber cómo caer. Por eso te enseñan con rodilleras a resbalarte de las rampas”, me explica.
Pero un día volvió a casa con un moretón horrible. Parecía una piedra negra. Su mamá, asustada, le escondió el patín varios días. Después, poco a poco, empezó a comprender la pasión de su hija por el patín. “Aceptó mi estilo de vida”, cuenta Nicole, quien es diseñadora gráfica.
2.
“Yo aprendí viendo. Hay siempre uno que otro amigo que te brinda el apoyo”, cuenta Kathy Sánchez. También tenía 16 años cuando empezó a interesarle eso de deslizarse en esta tabla con ruedas entre tubos y rampas. Su aprendizaje empezó en los parques de la ciudad de Huancayo. Sin saberlo, se convirtió en la primera skater de La Incontrastable. Eran tres chicas, pero solo ella quedó. Un bicho raro. Al resto le asustaron los golpes y el qué dirán.
Ellas siempre eran y son la minoría. “Recuerdo cuando patiné allá, en Huancayo, como un año era la única chica. Me resultaba más difícil porque los chicos como que aprenden más rápido. Yo hacía lo que podía”.
![]()
Con las previsiones del caso, sus papás la apoyaban a pesar de sus temores sobre el skate y su fama (he aquí los clichés) de deporte de calle, de que lo practica gente poco educada, que les gusta fumar o drogarse. Vagos. Pero lo que más le sacaba roncha a su mamá eran las señoras que tocaban su puerta diciéndole: “He visto a su hijita en la calle, no le vaya a pasar algo”.
Las mamás de sus amigas la miraban espantadas, “¡eres una señorita, una niña, qué haces practicando un deporte de chicos!”. Los hombres le gritaban “machona”, “marimacha” (por las ropas sueltas que usan para ser más elásticas con el skate), “anda a tu casa a cocinar”. Kathy lo tomaba como una joda. En el mismo plan, otros skaters les decían “poser”, que es insulto mayor: dícese de las personas que solo quieren farandulear y tomarse fotos con un skate.
“El mundo del skate es libre. Puedes practicarlo donde quieras, con quien quieras. A diferencia de los deportes, hay una disciplina, pero no hay una sola forma con ciertas reglas. En el caso del skate, yo hago mi propio mundo, sin dar mucha información”, dice Kathy. Aunque ya vive varios años en Lima, siempre está atenta a Huancayo, donde ha dejado semilla: hoy 10 skaters mujeres siguen su camino.
3.
Con el fin de compartir contenido y videos de mujeres peruanas en patineta, Nicole Cabrejos fundó, junto con Kathy Sánchez y Ana Estrada, skatelovers como ella, en Instagram y Facebook Chicas en Llamas. Era noviembre del 2018. Pero no han sido las pioneras de la iniciativa: señala que existió otro grupo limeño de contenido similar en el 2016, Verdad Skateboarding (2016-2017).
En el camino, se dieron cuenta de que a los eventos no solo llegaban chicas en patines de todo Lima, sino también de otras ciudades del país. Se podía hablar de una movida nacional: todas, desde lugares más lejanos, comenzaban a compartir sus videos subidas a su skates.
Se habla más de ellas. En plena pandemia, grabaron un video que se convirtió en viral. Se ve a chicas, en Lima y otras ciudades, haciendo algún truco y luego hacen el ademán de tirar o pasar la patineta a otra. El año pasado también convocaron a un campeonato virtual para provincias y se vio el aumento del movimiento.
Se estaba cubriendo una necesidad. Antes, la comunidad de skateboarding solo tenía para las chicas la categoría Open, mientras que para los hombres sí había categorías de Principiantes, Amateurs, Avanzado. Hoy, con esfuerzos como el de Chicas en Llamas y otras, hay eventos con categorías para chicas. Y las marcas y otros campeonatos ya las apoyan.
![]()
Para Nicole, la pandemia ha ayudado a Chicas en Llamas a ser muy activas por redes sociales y establecer contacto con comunidades similares en México y Colombia. “Lo negativo es que no podíamos hacer los campeonatos, los encuentros”.
Otro tema positivo fueron las Olimpiadas de Tokio 2022, cuando el skate dejó de ser cosa de vagos de la cuadra y debutó como deporte olímpico. Nicole dice que eso generó un “pequeño impacto”, y hoy muchos papás se animan a matricular a sus hijos e hijas en escuelas de skateboarding.
A las Chicas en Llamas también les pasan videos de niñitas de 4 o 5 años que están debutando en el skate. Con sus tobilleras y casco, claro está. Tal vez sean las próximas Pamela Albuquerque o Brigitte Morales, nuestros buenos créditos en este deporte de esquina.
“Es mucho más seguro, divertido y ‘empilador’ el estar compartiendo y compitiendo entre chicas. Te da más emoción practicarlo, arriesgarte”, dice Kathy Sánchez.
![]()
Pero los prejuicios continúan. Las chicas skaters que participaron en un video de la marca Furia llenaron una encuesta. El Excel arrojó que muchas pasaron por situaciones incómodas a la hora de iniciarse en este deporte: desde chicos que solo se acercaban a coquetearlas al verlas solas hasta los que las molestan por sus ropas sueltas. Los menos las trataban “como a un hombrecito más”.
4.
El skate ya dejó de ser un deporte de pitucos de Miraflores-Barranco-San Isidro, como se decía en los años ochenta. Hoy no conoce de clases sociales: casi todos los distritos de Lima cuentan con rampas, con skateparks. Claro, las más queridas por los deportistas son las que diseñó Peter Henningsen y otras son más malas que mejor es practicar en la pista del barrio. En buen romance, las pistas de patinetas han logrado lo que los políticos no pueden: unirnos en un concierto nacional sin ver las clases sociales.
Lo único caro es el skate: uno bueno puede bordear los 350 soles y uno baratito cuesta más de un billete con el rostro de Santa Rosa. Pero no te sirven mucho, advierten las conocedoras. Otra inversión son las zapatillas, que se gastan demasiado rápido. Es preferible usar las de gamuza que las de tela.
Datos:
Hay comunidades de skaters mujeres en Madre de Dios, Cusco, Arequipa, Huancayo, Ayacucho.
Trujillo es la segunda ciudad, después de Lima, con mayor número de chicas que patinan.
Los campeonatos de skate organizados por comunidades como Chicas en Llamas permiten integrar la categoría femenina y aprovechar efemérides como el Día de la Mujer.
El 21 de junio se celebra el Día del Skate a nivel mundial.
Cifra:
80 chicas, en promedio, practican el skate en todo el Perú.