Quizá sea un error de percepción, pero creo con el deseo de democratizar la enseñanza del derecho y temas innovadores vinculados a este sector, nos olvidamos de exigir lo que se debe a quien tiene el privilegio de dictar una ponencia.
Recuerdo cuando estudiaba en pregrado, la exigencia a quienes eran ponentes era muy alta. Solo podrían ser invitados a dar una presentación en público quienes habían acreditado varios estudios sobre la materia o desarrollado gran experiencia al respecto.
Y pediría tomar esto como una crítica constructiva. En materias recientes como las nuevas tecnologías, el derecho de la moda, compliance, innovación legal entre otras, he podido apreciar que, por el deseo de posicionarse en estos temas, muchos abogados hacen exposiciones que no van más allá de lo superficial, lo que no aporta mucho valor debido a la falta de experiencia o de profundidad académica.
Suele pasar en estos casos que se repite lo que se lee o escucha como tendencia, sin validar y aterrizar a casos prácticos o a la realidad de cada región o país. Por tanto, en mi opinión, no está mal ser pacientes y humildes.
Es mejor ir ganando de a poco el derecho a opinar, y, sobre todo, el derecho a enseñar; esto con el interés de seguir mejorando la formación de los abogados.
La emoción no puede vencer la observación y el análisis.
Parece que en esta última mitad de década hemos vivido varios trending topic del sector y muchos con el deseo de no perder el reflector han salido a hablar y pronosticar del “tema del verano”.
Cuando un nuevo tema llega a nuestro sector, es conveniente investigar, leer, conocer, experimentar, observar y analizar. Este proceso permite ir más allá dela percepción inicial, evitando caer en las afirmaciones o pronósticos erróneos. Por citar unos ejemplos:
La pandemia supondrá la transformación de la industria legal en la región. Tras dos años, el nivel pronosticado para LATAM en diversos foros no ha alcanzado a superar ni la primera fase de transformación.
La innovación legal, el New Law o las ALSP regirán el mercado la próxima década. Han existido avances, iniciativas o proyectos, aunque estos términos juntos ya no lo vemos con tanta frecuencia.
[Lea también: MTPE avanza con más del 50% de la agenda sindical ]Metodologías ágiles, si no se implementan en tu organización, no te estás adaptando a los retos del sector. A mi parecer, este tema como los mencionados anteriormente, están en pleno desarrollo, no obstante, a muchos se les fue la emoción de consolidar.
La inteligencia artificial y Legal Tech. Los abogados serán reemplazados en poco tiempo. Los avances en este ámbito son más que evidentes, pero nada comparado con los pronósticos dados en sus inicios, pues son notorias las correcciones, sobre afirmaciones hechas y dichas en el camino.
Por ello, bajo mi punto de vista, ante una nueva tendencia, no debemos emocionarnos y buscar pronosticar, a veces es más conveniente observar, profundizar y aplicar. Esto nos dará conocimiento y experiencia para brindar una visión más aterrizada.
La nueva realidad, la nueva normalidad, la nueva era.
Muchos hemos escuchado diversas aseveraciones sobre “aquello que vino para quedarse”, esto es, cuáles serán, a partir de ahora, las formas predominantes de trabajo en equipo y otras afirmaciones sobre cómo será el sector legal de ahora en adelante.
En mi opinión, recientemente expuse que, para saber qué costumbres, qué formas de trabajo o qué prácticas impulsadas por la pandemia se quedarían, deberíamos esperar a que la sociedad eligiera libremente, esto es, cuando nuestras decisiones, las políticas de empresa ola normativa actual no tengan un factor influyente y condicionante (como la pandemia).
En un par de años, podremos ver realmente qué es lo que nuestra sociedad incorporó y se quedará.
El metaverso y las nuevas formas de conectar en la sociedad. Aquí, tal vez sí opine diferente a la tendencia actual. Y es que, en lo personal, no creo que debamos aceptar que lo digital predomine sobre lo físico en la sociedad, en especial cuando hablamos sobre la construcción de relaciones interpersonales. Aunque yo mismo sea una persona con muchos hábitos y conocimientos digitales que aplico tanto en el trabajo como en mi vida personal, creo que los seres humanos somos sociables por contacto.
[Lea también: Jueces impulsan celeridad ]Esta tácita aceptación de que lo digital es muy bueno no nos deja ver todos los vicios, carencias y debilidades que tiene. ¿Por qué sucumbir a una realidad virtual si el mundo real sigue sorprendiéndonos? ¿Por qué creer que se crea la misma cultura en una organización de abogados a través de Zoom u otros aplicativos digitales?, cuando realmente las grandes conexiones se hacen con las experiencias cercanas que vivimos en equipo.
En lo particular, nunca cambiaría una reunión inicial con un cliente en un café, restaurante o su oficina por una reunión virtual. Y he captado clientes en tiempo de pandemia de forma digital, pero no he logrado alcanzar el mismo nivel de confianza que con aquellos a quienes he visitado y con quienes he conversado físicamente en tantas oportunidades.
Desde mi perspectiva, el apretón de manos, la mirada fija en la conversación y la conexión real siempre será más enriquecedora y profunda en persona; y más en una industria donde lo que vendemos y lo que termina siendo un gran diferenciales la confianza.
Aunque la lista de reflexiones y aprendizajes depende de la experiencia de vida de cada uno, sé que podremos coincidir en algunas ideas expuestas y en otras no.
No soy dueño de la razón, ni mucho menos puedo decirle a alguien cómo debe verlas cosas. No obstante, he querido darme la licencia de poder compartir algunas opiniones distintas a modo de invitara la reflexión, al análisis y al cuestionamiento, tan necesario en una profesión como la nuestra.
Finalmente, seguimos analizando un sector que está iniciando su transformación, ¿cuál será el ritmo que llevará? La respuesta es, hoy, incierta, dependerá de muchas variables y, también, de nosotros. (
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