Mujeres ejemplares: Chonon Kate, la primera maestra del pueblo shipibo
Con un largo historial en el sector Educación, esta profesora bilingüe es también una Infatigable defensora de los derechos de las mujeres indígenas a las que apoya para que ocupen otros espacios y no solo el del hogar.
Lidia, o Chonon Kate, su nombre en idioma shipibo, recuerda cada uno de esos años de formación, cuando estuvo en el Instituto Lingüístico de Verano, internada, siguiendo cursos para maestros bilingües de la selva peruana. "Ya trabajando culminé mi secundaria, y pude seguir educación superior. Tengo el privilegio de ser la primera maestra del pueblo shipibo y pertenecer a la primera promoción del ISPP Bilingüe de Yarinacocha", cuenta.
Pero, en este ejercicio de recordación, surge la etapa de su infancia, la vida junto a sus padres en la comunidad de Roaboya Nativa, distrito de Padre Márquez, provincia de Ucayali. Allí estudió primaria en la I. E. N ° 2125, y después en la I. E N ° 64190-B, entre los años 65 a 70. Recuerda que tenían un profesor que les dictaba clases solo en castellano, de modo que tenían que utilizar la imaginación para comprender lo que les decía.
Ella sonríe, asegura que en sexto grado llegó el profesor bilingüe Ángel Soria que, en un solo año, logró que aprendieran lo que no pudieron en los grados anteriores.
"Cuando terminé, quise seguir secundaria, pero no había posibilidades económicas, tampoco había becas y a eso se sumaba que mi padre no quería que aprendiéramos en shipibo, negativa que respondía a que él pensaba que aprender el español me serviría más en el futuro", señala, aunque reconoce que fue por sus padres que aprendió a prepararse para la vida.
"Desde pequeña aprendí a pescar con anzuelo, a recolectar animales y frutos silvestres, a extraer madera de la restinga; también a sembrar, cosechar y vender productos agrícolas, como yute, maíz y arroz. Aprendí también a conocer el uso de las plantas medicinales".
Chonon Kate asegura que su deseo siempre fue lograr una profesión, seguir estudiando, más allá de lo que le decían de que las mujeres indígenas no debían estudiar, simplemente por ser mujeres, y menos ser maestras. "Yo recordaba el consejo de mi maestro shipibo Ángel Soria que me decía que, si seguíamos estudiando seríamos profesionales, porque sí tenemos la capacidad. Un día nos dijo: yo sé que uno de ustedes será profesional, y yo me decía: “Esa quiero ser yo”.
El primer trabajo
La primera escuela en la que trabajó como maestra de primaria, Chonon Kate, es la misma escuela donde estudió, en su comunidad de Roaboya. "Tenía 16 años. Luego de un año, pasé a Puerto Belén, en el Alto Ucayali, y toda mi familia se fue conmigo. Después de dos años me nombraron en Paoyhán".
El rostro bondadoso de esta maestra que dice amar su nombre en shipibo cambia de expresión cuando recuerda que cuando se presentó como maestra, la gente de la comunidad la rechazó. "No querían una shipiba, querían un profesor que les enseñe castellano a sus hijos. En la asamblea, con más de 200 personas, les dije que me habían designado en esa plaza y luego, después de muchas deliberaciones, los comuneros terminaron por aceptarme. Me quedé 11 años en la Comunidad", recuerda ahora, con evidente nostalgia.
Atesora muchos esos momentos. Recuerda que a donde iba, la seguía su familia, sus padres, Manuel Gonzales Sinuiri y Rosa Sánchez Pancosa, y sus hermanos Elsa, Herman y Luis.
Durante su vida profesional, trabajó 12 años como docente de educación inicial, cinco años fue docente de primaria, un año de secundaria y cinco años como especialista de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) en la UGEL Ucayali-Contamana, entre 1990 a 1996, donde se jubiló al cumplir 25 años de servicio en la docencia.
Pero la historia de esta mujer ejemplar, que luchó contra la indiferencia inicial de sus propios congéneres, siguió adelante. Trabajó como docente de educación superior en el Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (Formabiab), en Iquitos, Zungarococha, por cuatro años, de 1996 a 2001.
También ocupó cargos de confianza, en el Instituto Superior Pedagógico Bilingüe de Yarinacocha, como miembro de la comisión reorganizadora del instituto en el año 2002, y como miembro directivo del Consejo Consultivo Nacional del Ministerio de Educación en dos periodos, el año 2000-2004.
En el campo político, esta maestra fue regidora en la Municipalidad Provincial de Ucayali, cuya capital es la ciudad de Contamana (en shipibo: Konta Manan), en el periodo 1994-1996.
Cuenta que esta experiencia le permitió conocer las necesidades y demandas de los pobladores castellanos ribereños y las cosas buenas y malas de la política.
Infatigable defensora de los derechos de las mujeres indígenas, Chonon Kate fue elegida por dos periodos consecutivos, secretaria de asuntos sociales de la Organización de Mujeres Indígenas de la Amazonía Peruana (OMIAP), para apoyar a que las mujeres indígenas salgan adelante, que ocupen otros espacios y no solo el del hogar.
Con voz y voto
Muestra su satisfacción, afirma que antes las mujeres no tenían voz ni voto en las decisiones de la comunidad. "Hoy trabajamos mucho por defender los derechos de las mujeres, así como los temas de identidad y valores de la cultura originaria. Como resultado de este trabajo, ahora hay muchas mujeres que son autoridades comunales y también profesionales en distintas carreras".
Entre el 2004 al 2008, laboró en el Ministerio de Educación como especialista nacional en Educación Intercultural Bilingüe, elaborando materiales educativos y cuadernos de trabajo en lengua originaria shipibo.
Luego de un paréntesis, retornó al ministerio de Educación, en noviembre de 2011, y desde entonces continúa laborando como especialista de formación en servicio de EIB, en la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe.
Lidia Gonzales Sánchez, o Chonon Kate, lleva la vocación de maestra en la sangre. Afirma ser solidaria, pensar en los demás, trabajar por el bien de la niñez del país y no solo de su pueblo originario shipibo, con los que tiene para mostrar muchos logros.
"Ser feliz no es tener riquezas, sino ver que la gente no pase hambre y que esté bien", dice como síntesis de su importante aporte a la educación y al empoderamiento de las mujeres, a través de la educación.