Editorial
Si bien este tema es recurrente en el ámbito político, la coyuntura por la que atraviesa el país convierte a la búsqueda de acuerdos en una necesidad de primer orden tanto para el Poder Ejecutivo como para el Parlamento Nacional.
Y ello porque la conflictividad entre ambos poderes ha demostrado no favorecer la puesta en marcha de políticas públicas eficientes que solucionen los problemas más acuciantes de la población.
El enfrentamiento Congreso-Ejecutivo, por ejemplo, torna muy difícil la aprobación de normas urgentes, como la reforma tributaria planteada, a fin de recaudar más recursos que posibiliten cerrar las brechas sociales, o las orientadas al fortalecimiento de nuestro sistema político, entre otras.
Además, enrarece la relación fluida que debería existir entre poderes del Estado, lo cual complica mucho la adopción de acuerdos que incrementen la estabilidad política y sirvan para neutralizar propuestas maximalistas, como la que propugna la vacancia presidencial.
Por tanto, es positivo que, durante su exposición de la política general del Gobierno, Aníbal Torres haya invocado al Congreso a que recurra al diálogo en busca de la concertación que hace falta en estos momentos, con la finalidad de trabajar por la justicia social y el bienestar de los peruanos.
Ahora, es responsabilidad de ambos poderes demostrar que los discursos no son solo para ganar la aceptación de la tribuna, sino que además representan una real intención de enmendar los errores cometidos y comenzar una nueva etapa.
¿Cómo hacerlo? El Ejecutivo podría, por ejemplo, plantear una agenda mínima en la que haya más acuerdos que discrepancias con el Parlamento y que los temas estén vinculados directamente al bienestar de la población, como la vacunación anticovid-19, la promoción de empleo o el apoyo a las pymes, entre otros.
El Parlamento, por su parte, haría bien en dejar de lado las iniciativas que incrementan la inestabilidad política y afectan la democracia, como la moción que propone la aprobación de la vacancia del Presidente de la República por incapacidad moral permanente.
Asimismo, en ese contexto, sería positivo que el presidente del Consejo de Ministros coordine de forma más continua con las bancadas del Congreso para agilizar la puesta en marcha de iniciativas importantes. Este tipo de diálogos se tendrían que llevar a cabo no solo cuando el Gabinete vaya a solicitar el voto de confianza al Congreso, sino que también se podrían institucionalizar como un instrumento de coordinación y de búsqueda de consensos políticos a favor del país.