• MARTES 12
  • de mayo de 2026

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FOTOGRAFIA
Canto sanador kené

Melodías que curan

Las mujeres shipibo-konibo de Cantagallo mantienen viva su identidad con canciones en las que evocan sus orígenes. Un proyecto discográfico busca preservar y difundir esta bella manifestación cultural del país.


Editor
Maira Flores Rodríguez

Periodista

mlflores@editoraperu.com.pe


Noa nomabo biri

Noa nomabo biri

Soi nomabo biri

Soi noma bobo

Soi noma bobo

(Tema grupal “Nosotras mujeres”)

Esta es una de las canciones del proyecto discográfico Los Cantos del Kené, conformado por las mujeres shipibo-konibo Dora Imuna, Wilma Maynas, Olinda Silvano, Silvia Ricopa, Sadith Silvano e Idania Valles, de la comunidad de Cantagallo, en el Rímac, con el apoyo del gestor cultural Gizeh Castañeda.

Para las artistas y emprendedoras Olinda y Sadith Silvano, los cantos Kené provienen desde sus ancestros y es una práctica que se ha ido extendiendo hasta hoy.

“Canto desde niña porque nuestras abuelas cantaban mientras tejían el telar. Nosotros ponemos el arte en la manta y dentro de ella está el canto. No se ven letras, pero ahí está nuestra inspiración”, señala Olinda.

Sadith enfatiza que las enseñanzas del Kené y sus cantos son una forma de empoderar desde niñas. “Al momento de bordar, uno lo hace desde el alma y esa energía se transmite y nos conecta con la madre tierra, con el agua, con el universo”.

Castañeda, historiador de arte y gestor del proyecto, sostiene que ellas, mediante sus trabajos, expresan las añoranzas del mundo amazónico, lo cual se convierte en un soporte de memoria musical y emotiva.

“Los cantos, al ser recuerdos, se vuelven melodías que curan. Esto es lo que ellas entienden, porque el fin de hacer iconografía es crear objetos sagrados que sanan”, dice.

Olinda resalta que es un canto de reflexión y limpieza en el que cada madre canta con amor.

Castañeda narra que el hallazgo de los cantos del Kené fue una casualidad. Pasó cerca de un año visitando a mujeres muralistas y jóvenes de Cantagallo, una convivencia que le permitió conocer a fondo las melodías que cantaban mientras bordaban.

“Un día entrevisté a Olinda, pero en el camino se bajó la batería del micrófono y no registré audio. Regresé la siguiente semana y le pedí que vuelva a cantar. Entonces, ella dijo que no recordaba la canción y que son melodías del momento. Sin embargo, apenas Olinda buscó y encontró el telar que estaba bordando ese día, empezó a recordar lo que había cantado”, detalla.

Luego, comenzó a buscar bibliografía, pero sin resultados. Esto despertó aún más su curiosidad por entender lo que ocurría.

“Fue grande mi sorpresa cuando me enteré que Dora Imuna, madre de Olinda y Sadith Silvano, era de las que había traído esta tradición. Ella menciona que su abuela cantaba la iconografía mientras pintaba jarrones. Ahí comprendí que se trataba de una nueva costumbre, de una creación que se adaptó al medio, al mismo tiempo que el medio es forzado a adaptarse a las creencias de la comunidad”. Con este descubrimiento, Castañeda decide formar “Los Cantos del Kené”.

Recrear el paisaje amazónico

El proyecto como investigación se inició en octubre del 2019 con los primeros videos musicales, aunque ya sostenían reuniones desde julio de ese año. En enero del 2020 visitaron un estudio de grabación, continuaron con más reuniones el siguiente mes y en marzo llegó la pandemia.

Para el proyecto discográfico se optó por un acondicionamiento que recreara sonoramente el paisaje amazónico, a fin de que el público entendiera su profundidad. Por ello, además de los sonidos de truenos y ríos, se mezclan sonidos tropicales y andinos.

Sadith recuerda con mucho entusiasmo la obtención de los Estímulos Económicos 2020, ya que el sueño se hizo realidad. “Cuando me enteré, grité de emoción. Ayudará a que nos conozcan a escalas nacional y mundial”, puntualiza.

2008 se declaró patrimonio de la Nación al kené.