Ciencia y Tecnología
Periodista
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Este proceso, llamado electrólisis, consiste en el uso del elemento vital líquido que, tras su descomposición, se convierte en hidrógeno y oxígeno. Para obtener estos productos, es necesario impulsar el proceso con energía que, para este caso, será de tipo solar y eólica, convirtiéndose así en un sistema autosostenible.
Cabe precisar que la electrólisis es llevada a cabo por un dispositivo llamado ‘electrolizador’. “La energía que activa este proceso es un tipo de energía eléctrica obtenida a partir de la energía solar y eólica. Así se generan hidrógeno y oxígeno. Para este proceso, se optó por el TEM, un electrolizador que usa una membrana de intercambio de protones para hacer más eficiente la generación de la energía”, revela el ingeniero electrónico Msc. Juan Tisza, director del equipo de investigación, a la agencia Andina.
Luego de este proceso, se obtiene hidrógeno en forma de gas, el cual es almacenado. “El objetivo en un principio es generar 50 mL. por minuto de hidrógeno”, afirma el ingeniero.
Hidrógeno verde
Actualmente, el hidrógeno ‘verde’ es un elemento químico importante para el almacenamiento de energía y reducción de la contaminación ambiental. A diferencia de otros combustibles fósiles, como el petróleo, su combustión no genera dióxido de carbono, sino agua.
Por ello, se estima que, en la Unión Europea, para el 2050, sea una de las principales fuentes de energía.
“El hidrógeno producido debe ser almacenado a alta presión para su transporte y uso. Las aplicaciones son variadas y van desde la generación eléctrica (en un proceso inverso a la electrólisis, que a partir de la reacción del gas hidrógeno con el aire genera electricidad, calor y, como un subproducto, agua); pasando por su aplicación en la electromovilidad y en diversos sectores como el minero, industrial y agrícola”, precisa Tisza.