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Periodista
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“Comunidad” es una palabra clave para entender a Arena y Esteras dentro y fuera del escenario. El grupo inicial fue una veintena de “chicos locos” del distrito de Villa El Salvador (VES), amantes del rock, la música, el teatro, el circo que aprendieron de sus mayores y las organizaciones de base de los barrios y grupos residenciales para sacar adelante la esperanza a través del arte.
Los Arena y Esteras surgieron a fines de febrero de 1992, a días del asesinato de la dirigente histórica de VES, María Elena Moyano, por parte de los senderistas. Ese luto distrital fue también un aliciente para no callar.
Cambio de dinámica
Durante los primeros meses de la pandemia del 2020, para Arena y Esteras y su casa comunitaria la dinámica artística pasó a segundo plano.
“Lo más impactante que hemos vivido es ver nuestras graderías llenas de víveres”, cuenta el director de la “familia arenera”, César Arturo Mejía, quien junto con Ana Sofía Pinedo Toguchi continúa al frente del elenco más famoso de Lima Sur.
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El grupo teatral nació en el sector 3 de VES, muy cerca de Lomo de Corvina, zona de nuevas invasiones. Los víveres y agua que se reunían en la casa comunitaria servían para repartirse en los diversos comedores de estas zonas, tan golpeadas por la pandemia y los meses de inmovilizaciones sociales.
“Fue lo más impactante. No estaba en nuestras cabezas. Veníamos de la dinámica de un centro cultural, de una casa comunitaria, de pasacalles, funciones de teatro; y de un momento a otro, estábamos llevando víveres a comedores”, cuenta Mejía. Entonces, los zancos sirvieron para ir a llenar los balones de oxígeno y salvar vidas.
Videos del buen vivir
Con los meses, la actividad artística se reinició. Pero los Arena no se dedicaron a los videos de funciones o talleres artísticos. En sus trabajos audiovisuales priorizaron las entrevistas con abuelos y señoras de los comedores para hablar sobre el uso de los balones de oxígeno, del eucalipto y las yerbas medicinales.
Junto con los videos de “medicina natural” lanzaron una propuesta de tutoriales de “huerto urbano”, para promover el tema del “comer bien”. A la iniciativa de los Arena se sumó una red grande de profesores de Villa El Salvador y, luego, los distritos de Lima Sur.
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Los chicos que integraban sus escuelas –Barrio Circo, Escuela Rodante, Escuela de Teatro–, haciendo honor a las raíces históricas de Villa, se convirtieron en voluntarios para estos registros.
Jóvenes en escena
Como Arena y Esteras es una casa comunitaria donde varios de los artistas tienen la llave, las puertas jamás se pudieron cerrar del todo. Los muchachos que hacen circo llegaban para entrenar sus rutinas en cuerdas, trapecios, báscula a puertas cerradas. Se tomaron las precauciones y ninguno de los jóvenes se enfermó, enfatiza el director.
Con los meses, otros grupos de jóvenes retomaron interdiariamente las actividades artísticas y, casi al final, los niños. Entonces, la casa de los Arena comenzó a tener “vida interna”, ahora con mascarillas. Empezaron a generar los videos artísticos. Ya se filmaban las obras o los ensayos.
“Fue difícil en el sentido de que estábamos acostumbrados al diálogo directo con el público. En general, las expresiones artísticas han sido muy golpeadas. Sin embargo, las seguimos explorando”, cuenta el director.
Mirada comunitaria
A los distintos elencos, los Arena los denominan “escuelas”. Para los niños de 7 a 11 años se tiene la Escuela Rodante; la Escuela de Artes Comunitarias está dirigida a los adolescentes. Lo social es la directriz: en su programa anual la Escuela de Arte, la gran mayoría de los estudiantes no paga, sino que se buscan formas a cambio de participación en la comunidad. Es una suerte de trueque donde el beneficiado es el niño o adolescente de Villa.
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“Además, cuando hay una función a la que los invitan para colaborar en alguna comunidad, vemos cómo podemos autogestionarla”.
El elenco principal, integrado por jóvenes, sostiene la casa comunitaria en sus diversas acciones, administración, limpieza, redes sociales. “Ellos también son los profesores de los más pequeños. Nuestra metodología es en escalera: cuando sabes más, le enseñas al otro”, dice Mejía.
El elenco circense de Barrio Circo trabaja también bajo este sistema de cooperativa y de los espectáculos que generan afuera aportan a la casa comunitaria.
Solo mujeres
El elenco más joven se llama Tablas de Mujeres y sus integrantes tienen entre 40 y 70 años de edad. La experiencia se inició en el 2013, con el público que venía a ver actuar a los adolescentes y niños. Eran una veintena de personas, muchas de ellas provenían de un programa de la Iglesia dirigido a adultos mayores.
“En la pandemia nos dejamos de ver. Y en enero empezaron a juntarse. Varias de ellas tenían más de 70 años y ya no están. Es el grupo que ha tenido varias bajas, donde hay bastante dolor. El juntarse de nuevo ha sido un poco duro, de recuerdo, de duelo, de tratar de volver con la dinámica que tenían antes como elenco”, dice el director.
Repertorio vivo
Este año, los Arena dieron otro paso en su reactivación cultural. Han abierto la programación anual de su Sala Abierta para celebrar sus tres décadas, que se prolongará todo el año, estrenando cada mes una obra en la salita de la familia arenera.
En enero, por ejemplo, presentaron su obra Huarochirí; en febrero, Urpilay; y el mes pasado reestrenaron La carreta de los sueños. Se trata de su primera obra de creación colectiva, que estrenaron en 1992. Este mes presentan la obra Amaru.
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En VES, muchos artistas, sobre todo músicos y cirqueros, fallecieron víctimas de la pandemia. La familia arenera también sufrió pérdidas, como Kike Valdés, uno de sus fundadores, y Miguel Noé, a quienes dedicaron el espectáculo de febrero.
“Cuando surgimos, nos pusimos un cartel para vencer el miedo, ‘Por el derecho a la sonrisa’. No sabíamos el potencial que encierra; heredamos ese concepto de los mayores, de las asambleas, de la Iglesia; ahora esa potencia es latinoamericana: tenemos derecho a ser felices y a tener una vida digna. Por eso la casa es comunitaria. El legal intercultural y de los dirigentes está presente en Arena y Esteras”, dice.