Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
El discurso meritocrático que promociona el mercado laboral, con sus títulos y trayectorias educativas como únicas herramientas para lograr el éxito se va de bruces cuanto más encumbrado se quiera escalar en la pirámide social de Lima, ergo del Perú.
Existe un mecanismo instalado por décadas (o siglos si lo prefiere) de segregación social que lo impide. Es decir, sin importar su profesión u ocupación, los individuos de la clase alta siempre son “sobrerrepresentados en los ámbitos más legitimados”. Serán ellos y no otros los que estén arriba, como miembros del directorio, equipos gerenciales de las más importantes firmas del Perú. Y eso sigue vigente en el siglo XXI.
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Es lo que propone el libro ¿De qué colegio eres? La reproducción de la clase alta en el Perú (Lima, Instituto de Estudios Económicos, 2022). Se trata de uno de los escasos trabajos que se han publicado a lo largo de medio siglo para entender mejor a la clase dominante peruana. La investigación de los sociólogos Luciana Reátegui y Mauricio Rentería y el economista Álvaro Grompone sostiene, basándose en la evidencia empírica, que la mentada meritocracia no es suficiente cuando más alto se quiera llegar, pues arriba el círculo es cerrado. Allá es el espacio para un grupo de “individuos originariamente privilegiados”.
Estos individuos reproducen una serie de mecanismos que se forman desde la familia y el colegio, ya que los círculos sociales serán vitales para lograr los mejores puestos para sus “iguales”; es decir, para personas que hayan “transitado” por similares espacios recreativos, educativos y profesionales; que sean de su mismo grupo social. Los investigadores lo denominan “homofilia”.
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Mi hogar, mi fortaleza
El caso de las relaciones parentales es fundamental en esta construcción de la élite limeña. ¿De qué colegio eres? inicia su sumersión en el tema poniendo como ejemplo las relaciones sociales y económicas del periodista Jaime Bayly Letts. Los nombres y apellidos con los que se relaciona son de aquellos que destacan en diversos ámbitos: políticos, empresariales, hasta gastronómicos, deportivos y culturales. Todos son líderes de opinión que aparecen en los medios de comunicación más importantes del país.
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Los individuos de la clase alta limeña asisten a los mismos espacios; por ello, la endogamia prevalece en este círculo social muy cerrado. Es común entre ellos, por ejemplo, los viajes frecuentes al extranjero desde la niñez y las facilidades para diversas actividades culturales y deportivas.
Yo amo mi cole
Reátegui, Rentería y Grompone sostienen en su investigación que la “particularidad peruana” de la clase alta reside en el colegio y no en la universidad como mecanismo fundamental en esta “reproducción” social, y con ello, “la producción de cuadros para la élite”, señalan.
La clase alta limeña transita por un número limitado de colegios, entre ellos el Santa María Marianistas, el Villa María Inmaculada, el Markham College y el Recoleta. Son colegios exclusivos para varones, mujeres y mixtos. En ellos reciben ciertos valores que permiten reproducir lo que los investigadores denominan “mecanismos de cierre social”.
Son colegios cuya mensualidad es muy elevada para el estándar nacional y en donde para lograr una vacante, desde el nido, se priorizan las “redes de contacto”, la importancia de haber tenido a un familiar como exalumno o de garantizar en la “entrevista personal” que se pertenece al círculo de “gente conocida”.
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Con fines didácticos para la investigación, los centros de enseñanza son divididos en el estudio en dos: colegios “tradicionales” e “internacionales”. En el primer grupo, son los que tienen los valores cristiano-católicos como base fundamental y también lo hereditario. En el segundo grupo, lo importante es la formación en una educación bilingüe y certificaciones internacionales.
Más allá de la indudable excelencia educativa de la mayoría de estos centros de enseñanza básica, su formación tiene otros componentes importantes: el deporte y la educación angloparlante. Todo el corpus, decíamos, permite transmitir “las maneras de ser y hacer acordes con su estatuto privilegiado”. Y en el tema extracurricular promueven los viajes internacionales o los programas de intercambio.
Gente con roce
La práctica del deporte del colegio, con competencias a lo largo del año –en Adecore, por ejemplo–, se refuerza en las playas y clubes exclusivos a las que estas familias privilegiadas asisten, como el Club de Regatas Lima, el Club Nacional, el Country Club Villa y el Real Club de Lima. Se practican deportes como la esgrima, squash, remo. En estos espacios recreacionales se refuerzan los lazos de amistad entre los jóvenes. Aquí, también, se reserva el derecho de admisión,
Reátegui, Grompone y Rentería explican que la clase alta del resto de la pirámide social peruana no solo se diferencia por los aspectos económicos y culturales de grupo, sino también hay códigos estéticos, como talla (menos de 1.75 metros ya es considerado “chato”) y raza, estereotipos de belleza, de vestimenta y ciertos “hábitos de clase”, como “seguridad de sí y un sentido de autoridad personal”. Todo ello apunta al “posicionamiento” social de sus miembros.
Ese “roce social” con los que sus jóvenes individuos van buscando entre sus iguales, en la construcción de este estrecho círculo del poder.
Ya lo dijo Jaime Bayly en uno de sus exabruptos televisivos allá por el 2010: “Mira, Baruch [Ivcher, entonces dueño de Frecuencia Latina], yo desde chiquito estoy acostumbrado, desde chiquito, a tratar con gente que tiene más plata que tú”.
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Hay también roles tradicionales en la clase alta limeña. Son los hombres los que sostienen la economía familiar. Su “masculinidad” está relacionada estrechamente con el poder y el dinero (“El no tener plata, el ser tímido y ‘amanerado’ son características que se alejan del ideal de hombre poderoso, heterosexual y con dinero”, apuntan los autores). Y la gran mayoría de mujeres, privilegian su labor en las actividades domésticas ni bien contraen matrimonio (con grandes fiestas y ceremonias que se reproducen en las páginas “sociales” de revistas y periódicos) con el mejor “partido”. Ellas no ejercen su carrera.
Lo de los roles va cambiando muy lentamente. Y las relaciones maritales con personas fuera del círculo social o extranjeros son escasas.
Si bien los jóvenes asistirán a un número limitado de universidades, como la PUCP, la Universidad de Lima o la Universidad del Pacífico (quedó en el siglo XX la formación de sus miembros en universidades nacionales como la San Marcos o la UNI; otro porcentaje estudia en universidades del extranjero), ya la formación de clase se ha dado y ha sido signada desde la casa y el colegio. Así construyen ese “mecanismo casi invisible de distinción” y logran su posicionamiento como clase dominante.
Datos:
La investigación peruana se enmarca en la tradición de los estudios sociales sobre los sectores más privilegiados y dominantes.
Hay investigaciones clásicas de la sociología norteamericana como los trabajos elaboradores por C. Wright Mills o G. William Domhoff.
Hasta estudios más recientes de los economistas Branco Milanovic, el francés Thomas Piketty y el inglés Anthony Atkinson, que analizan la alta concentración de los ingresos nacionales en pocas manos.
El primer estudio sobre la clase alta nacional fue La oligarquía en el Perú (1969), de Francois Bourricaud.
Cifra:
94 individuos egresados de colegios de clase alta fueron entrevistados para el libro.