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Editor de Cultura
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El artista, en conversación con el Diario Oficial El Peruano, contó que no había pensado en el humor gráfico cuando empezó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes –hoy universidad– de su natal Cusco.
Sin embargo, en ese centro de estudios tuvo un amigo con el que paraba de arriba abajo que sí era aficionado a dibujar caricaturas, historietas y demás géneros similares. Y por esa amistad terminó incursionando en ese rubro.
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Los saltamontes
Chillico relató que con otros amigos pasaban el rato yendo a los lugares que frecuentaban los políticos y funcionarios del Cusco y les hacían caricaturas por diversión. Algunas de sus “víctimas” los descubrieron y, en lugar de molestarse, los animaron a lanzarse para que publicaran una revista.
“Después de que les hiciéramos caso, alguno nos quitaron el habla porque no nos casamos con nadie”, indicó.
El nombre de esa experiencia editorial fue Chillico, que significa “saltamontes” en quechua. Fueron cuatro los fundadores que participaron en el primer número. Pero ya para la segunda edición, los demás habían encontrado otros rumbos y la dirección cayó sobre los hombros de Aguilar Peña. De paso, también heredó el nombre de la revista como sobrenombre.
“Publicamos cada vez que podemos. Intentamos visibilizar desde el Cusco el humor andino, que es distinto al de Lima”, mencionó.
Agregó que incluyen piezas de humor gráfico en quechua que tienen una sensibilidad particular.
Un dato más que dio es que aprendió de Juan Acevedo en un taller. Ahora enseña en su región para conseguir nuevos valores.
Cifra
50 números de la revista “Chillico” se han publicado desde 1993.