Ciencia y Tecnología
Periodista
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Según la NASA, las temperaturas diurnas en Marte se acercan a las de invierno en la Tierra y pueden llegar hasta los 0oC. En la noche, podría reducirse a -129oC. Estos cambios bruscos han motivado una serie de investigaciones para que, con la tecnología, el ser humano se adapte a ellos.
Al respecto, un equipo de ingenieros y médicos del Bioastronautics and Space Mechatronics Research Center (BIO&SM), integrado por investigadores de Perú, Estados Unidos y México, diseñó el sistema mecatrónico T-EVA (Temperature for ExtraVehicular Activities), que consta de sensores ubicados estratégicamente en puntos anatómicos debajo del traje espacial, así como de un brazalete inteligente para advertir de cualquier cambio de temperatura en la parte superior del cuerpo de los astronautas.
Viajes espaciales
El ingeniero mecatrónico peruano José Cornejo Aguilar, Ph.D.(c) de la Universidad de Burgos (España) y director de Bioastronautics and Space Mechatronics Research Center (BIO&SM), explicó a la agencia Andina que este sistema se podría aplicar en actividades extravehiculares en el espacio o en misiones análogas en la Tierra.
El Mars Desert Research Station (MDRS), un espacio terrestre que simula las condiciones de Marte, es uno de los principales hábitats de simulación para misiones análogas, ubicado en el desierto de Utah, Estados Unidos. El proyecto peruano fue uno de los seleccionados por The Mars Society y las pruebas están previstas para el 2023.
El ingeniero electrónico Paul Palacios Paredes precisó que el sistema está constituido por seis sensores ubicados en el cuerpo (pecho, brazo y frente) que se comunican entre sí para realizar las lecturas cada 30 segundos.
¿Cómo funciona?
A su vez, el diseñador sénior del proyecto, Juan Carlos Chavez Colmenares, manifestó que la investigación ha permitido desarrollar no solo una propuesta de solución, sino también modelos metodológicos propios. El investigador, quien reside en Estados Unidos, explica que luego de las pruebas en software se trabajó el prototipo físico.
Señaló que el prototipo electrónico ya fue avanzado, así como los diseños de las cápsulas que contendrán los sensores. Ahora, el equipo busca mejorar el prototipo del brazalete, que mostrará la medición de la temperatura al astronauta. Esa información también llegaría a la estación base en la Tierra.
Después de realizar pruebas en laboratorio, se harán mediciones por siete días durante la misión análoga en Utah, programada para el 2023. Los datos serán almacenados por períodos de horas durante una semana.
“Hemos interconectado la interfaz gráfica (del brazalete) con los sensores. Los sensores obtienen el cambio de temperatura, lo envían a la placa central, y esta la envía a la pulsera, que luego le permite al astronauta visualizar su temperatura”, agrega el ingeniero Palacios.
También hay planes para que esta solución integre un sistema de calefacción y enfriamiento.
A la fecha, además de dos publicaciones científicas, este innovador proyecto –que explora desde bioingeniería hasta la biomédica– se ha convertido en una propuesta inédita desde Latinoamérica que ha ganado reconocimiento mundial.