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Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
Sobre el poblado de Marampaqui se dibujan tres nevados, donde sobresale el apu Ausangate. Es una bella postal. Pero Néstor Pacsi no lo ve tan idílicamente como este periodista con soroche. “En el cerro hay mucho viento y cuando salía el sol, quemaba mucho, no se podía trabajar, pero tenía que subir para aprender”, me cuenta el niño de 11 años.
Los primeros dos años de la pandemia, Néstor caminaba hasta 60 minutos llevando la tableta que le prestó el colegio y el celular que compró su papá, hasta encontrar la señal y escuchar las indicaciones de su profesora. Otros compañeros marcaban el sitio donde había mejor señal con un montículo de piedras.
Marampaqui se ubica en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi, en la región Cusco. Está sobre los 4,100 metros sobre el nivel del mar. El frío es intenso, las casas están dispersas. Los vecinos se dedican al pastoreo de camélidos andinos y a sembrar papas para el autoconsumo.
Néstor está en sexto grado y domina ese computador portátil donde busca el Oráculo Matemágico, de WeClass, la plataforma Profuturo. “De grande, quiero seguir una carrera tecnológica y ayudar a los necesitados de mi comunidad”.
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En la institución educativa 50553 de Marampaqui, este año se han matriculado 14 estudiantes, que estudian en dos salones multigrado. Cuando hay sol, los niños estudian en el patio, que es la única zona donde hay wifi. También es el único punto de internet de todo Marampaqui.
“Los dos años primeros de la pandemia aquí no hubo casos de covid-19, el problema fue para la enseñanza”, recuerda la directora Rosmeri Bellido, quien aprendió en este tiempo a familiarizarse con el motor de búsquedas Google y las plataformas digitales.
En los primeros meses, pidieron a los padres de familia que adquieran teléfonos y los profesores aprendieron a hacer llamadas conferenciales para un máximo de tres alumnos porque la señal es limitada por el clima y la geografía. Luego sumaron un cuadernillo de trabajo que desarrollaron en conjunto los 112 maestros que enseñan en las 23 instituciones educativas que integran el Proyecto de Educación Rural Fe y Alegría, la Perfal 44 de Andahuaylillas.
La ventaja que tuvieron, cuenta, es que los niños ya tenían conocimiento de lo digital. En el 2018, empezaron a trabajar con tabletas gracias a una donación que hizo la Fundación Telefónica (FT) a la red rural de los colegios Fe y Alegría (FYA) del Cusco. Además, los aparatos, que los niños se habían llevado a casa por pandemia no necesitan estar conectados a una red.
“Para los estudiantes ya es una necesidad aprender con la tecnología”, recuerda Alan Puma, director de la I.E. 501432, Papa Francisco I, del centro poblado vecino de Kumuncancha. En el patio de primaria han creado el salón de ciberlectura, hecho de material de reciclaje. En el espacio hay wifi libre y los profesores refuerzan ahí los aprendizajes de los alumnos secundados por las tabletas y la conectividad a la red de redes.
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“El primer choque fue muy fuerte. Felizmente, reaccionamos rápido, y en abril del 2020 iniciamos la estrategia Qantu”, recuerda Carlos Alberto Pino, coordinador pedagógico del Perfal 44 de Andahuaylillas, que atiende a 23 instituciones educativas en la provincia de Quispicanchi.
Los 112 docentes de esta red, a falta de teléfonos celulares, de conectividad de internet, de televisión de señal abierta y de radios de cobertura nacional, aprovecharon las tres emisoras de mayor alcance en la provincia para propalar el programa Aula abierta.
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El proyecto radial, que se difundía a primera hora de la mañana, duró hasta el 2021 y cuenta con un repositorio de 2,800 audios. Para las zonas más alejadas de Quispicanchi, como Yanacancha o Carhuayo, “donde no llega nada”, los audios se entregaban a los alumnos en memorias USB junto con un pequeño transmisor.
“Y las tabletas que nos donó la FT cumplieron un papel fundamental porque se llenaron de información”, cuenta Pino. Se aprovechó el wifi que en el 2019 el Ministerio de Educación (Minedu) instaló en estas instituciones educativas rurales y se dotó de una tableta por familia para así beneficiar a los más de 2,100 estudiantes de la red.
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Para el sacerdote jesuita Ernesto Cavassa, director nacional de FYA del Perú, la educación virtual a distancia fue “un desafío” porque hasta el 2019 en los colegios Fe y Alegría la conectividad era mínima, “solo para el área administrativa y los laboratorios de cómputo”.
En el 2020, FYA hizo un gran esfuerzo para dotar de medios digitales a este grupo de escuelas públicas. Ese primer año pandémico, distribuyeron las tabletas para los momentos claves de los niños: cuando empiezan con la lecto-escritura, los de sexto grado y los de quinto de secundaria.
La FT apoya en cuatro de las seis redes sociales que tiene a su cargo FYA. Una de ellas es la de Quispicanchi. “Sin esta alianza durante el tiempo de la pandemia hubiera sido más difícil mantener los logros en calidad de aprendizajes en el área rural, que es la más afectada en el Perú no solo ahora”, dice. El convenio, que se actualizó la semana pasada, es importante porque en el área rural es donde más se nota la brecha educativa, donde los niños y niñas necesitan un mayor apoyo para salir adelante, recalca.
Cavassa señala que el mayor desafío en las zonas rurales es mantener un vínculo entre la escuela y los niños e impedir que estos dejen las aulas. “Se calcula que medio millón de escolares no han vuelto a la escuela. Ahí debemos aplicar otra estrategia, debemos trabajar en la educación básica alternativa para que ellos tengan algún nivel de recuperación y puedan tener una certificación de los estudios realizados”.
Coincide en que los medios digitales han llegado para quedarse. “Si bien la presencialidad es prioritaria y la más adecuada, ahora tenemos una herramienta adicional que puede ser útil, tanto en situaciones de emergencia como en casos ordinarios. Hemos incorporado los medios digitales y virtuales a la educación. Lo que no es solo tener internet y equipamiento, sino también una capacitación pedagógica para que todo lo que es la cultura digital esté presente desde inicial hasta la secundaria”.
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“Esta pandemia se ha llevado muchas vidas, pero desde el punto de vista de la digitalización ha sido un gran impulso. Los profesores, alumnos, padres de familia y ciudadanos nos hemos acoplado a una vida digital”, asevera Elizabeth Galdo, directora ejecutiva de la Fundación Telefónica, quien explica que gracias al trabajo desarrollado con FYA en las cuatro redes rurales se ha dado el desarrollo de las competencias digitales de profesores y alumnos.
Durante la pandemia, el 83% de los niños de zonas rurales se comunicaban con los docentes mediante los celulares de sus padres. Y con respecto a la infraestructura, la FT dio a los colegios de estas zonas las Aulas Digitales, una maleta con 20 a 40 tabletas, junto con una capacitación para los docentes.
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Además, el convenio permite la presencia de un monitor que visita los colegios para vigilar el avance y ayudar a los maestros a crear contenidos. Adicionalmente, la fundación ha firmado convenios con el Minedu para poner a disposición el Educa Red, a fin de capacitar a los docentes; y el aplicativo Oráculo Matemágico, con el cual los niños aprenden jugando.
“Hemos comprobado que los niños aprenden de manera más rápida con la educación digital, sobre todo cuando tienen un componente lúdico”, dice Galdo, quien subraya que la tecnología hoy se usa de manera transversal para todos los cursos.
En Quispicanchi, la FT y FYA firmaron un nuevo convenio para renovar su relación por la educación en las zonas rurales del país. Ello permitirá continuar con la capacitación de los docentes, el monitoreo de los aprendizajes y los requerimientos específicos de las instituciones educativas, adelanta Galdo.
“Se necesita extender estas experiencias y articular esfuerzos entre el Estado, las organizaciones civiles, fundaciones y empresas. Se necesita que todos aportemos para que los niños del Perú accedan a una educación de calidad, para más y mejor”.
Datos:
Este 2022, el programa Comprometidos con la Educación de FT alcanzará a más de 800,000 escolares y profesores de todo el Perú.
Incluye herramientas, aplicaciones y recursos educativos, así como plataformas de aprendizaje digital para facilitar actividades pedagógicas alineadas al currículo nacional.
El programa radial Aula abierta de la Perfal 44 de Andahuaylillas ganó el concurso de Buenas Prácticas.
Cifra
35,000 escolares y profesores de cusco se beneficiarán con programa de FT en el 2022.