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Por el Día del Padre recibió el saludo especial de su extensa familia y también de una delegación del Servicio Militar Voluntario del Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aérea, porque, además de héroe viviente, es un padre ejemplar, como miles de padres que integran la gran familia de las Fuerzas Armadas.
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Don Gilberto se enlistó en el Ejército poco antes del conflicto militar fronterizo con Ecuador. A los 22 años, el cabo Falcón fue destacado a la frontera norte y luchó como integrante del Batallón de Infantería N° 20.
“He tenido que ser muy valiente, y valiente no es cualquiera. Para mí ha sido un honor servir al Ejército”, dice con aplomo este veterano de guerra, cogiendo entre sus manos, luego de mucho tiempo, su casco y uniforme.
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Luego de la guerra con Ecuador, don Gilberto retornó a su natal Huaral a dedicarse a las tareas del campo. Poco después se mudó a la capital, donde laboró en fábricas de mecánica. Posteriormente contrajo nupcias con Gregoria Castañeda, que ya tenía dos menores hijos, Guillermo y Blanca Esther, a quienes don Gilberto crio, educó y amó como suyos.
“Es indescriptible la emoción que se siente tener en casa a un héroe, que se esforzó por sacar cara por su patria y defenderla”, dice su hijo, Guillermo Pasco. “Su valor es el mejor ejemplo que me dio. No hay palabras que describan lo que siento de tenerlo como padre”, añade.
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El mejor abuelo
Su nieta, Goya Pasco, cuenta que don Gilberto fue el mejor abuelo que uno pudiera tener. “Mi papá viejo ha sido siempre un hombre noble, que daba todo por nosotros. Recuerdo que él me llevaba al colegio inicial en su bicicleta. El lazo que me une con él es muy fuerte”, dice.
La señora Margarita Falcón es sobrina del veterano y cuida de él en su vivienda del Callao. “Él siempre recuerda el tiempo de la guerra del 41, cuando llegaron a la frontera. Hasta ahora saca el pecho por lo que hizo”.
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Además de dos hijos, don Gilberto tiene 16 nietos, 6 bisnietos y 3 tataranietos. El lunes 6 de junio, día de su cumpleaños 103, recibió la visita del ministro de Defensa, José Luis Gavidia Arrascue, quien lo condecoró con la Orden Militar de Ayacucho en el grado de Oficial, por los servicios prestados a la patria.