Central
Rocío Rojas Condori
rrojas@editoraperu.com.pe
Estos conceptos se han vuelto habituales en las clases de Tutoría de este plantel de 1,959 estudiantes, de primaria y secundaria. Donde el retorno a las clases presenciales trajo también las desavenencias propias de la convivencia escolar en un colegio con un elevado número de estudiantes como el Granda.
Imagen pública
El colegio estuvo en las noticias en mayo a raíz de la pelea de uno de sus estudiantes en los exteriores. No fue la primera vez. La diferencia en estos tiempos es que la mala conducta se registra y se viraliza por las redes sociales, haciendo que por casos aislados se etiquete a todo un plantel.
“Hemos sido atacados con prejuicios porque solo se está viendo lo negativo, pero el Granda tiene mucho más que ofrecer: nos enseña valores y hay muy buenos profesores. Por uno o dos escolares no puede etiquetarse a 2,000”, dice la teniente alcaldesa Ashley Falcón Vela.
Liam Chiara Nizama es el alcalde escolar del centro educativo. Reconoce que recuperar la imagen del colegio es un proceso largo.
La tarea no es fácil, reconoce Marleny Lázaro Porta, jefa de Área de Supervisión y Gestión del Servicio Educativo de la UGEL 2, del Ministerio de Educación (Minedu). Señala que entre la población escolar hay familias separadas, con dificultades económicas y chicos que se han hecho cargo de la casa debido a que uno de sus padres falleció por el covid-19.
“Hay padres que son ausentes y no conocen la conducta de sus hijos en el colegio, pero cuando se les convoca, asumen un mayor compromiso. Las causas de los problemas son diversas, para el maestro no es sencillo lidiar con esto”, dice.
Pese a que hay alumnos con determinados hábitos o costumbres que hacen difícil la convivencia en el aula, la instrucción es aplicar la disciplina positiva y el buen trato. “Aquí no se usa el látigo ni se expulsa. Buscamos cómo reparar estas situaciones”.
Inteligencia emocional
Pero ¿qué está haciendo la diferencia en el José Granda? Los especialistas de la UGEL 2 les brindan charlas sobre las emociones y cómo regularlas con inteligencia emocional.
La alumna Ashley Falcón ahora es consciente de que depende cómo diga las palabras puede afectar el comportamiento de los demás.
Hoy sabe que un compañero puede venir al colegio triste o molesto por algún problema en casa. “Y no siempre tienen que explicarnos qué les pasa, a veces simplemente quieren estar solos y eso se respeta. De eso también se habla en tutoría”, manifiesta Liam Chiara.
Códigos de conducta
El colegio también recibió la visita de abogados que socializaron entre los estudiantes el Código del Niño y del Adolescente. “Se les ha enseñado que sus actos graves sí tienen consecuencias”, explica el director del plantel, Tobías López.
Alumnos, docentes y especialistas identificaron las escaleras y los servicios higiénicos como puntos críticos donde se podrían producir hechos de violencia y, en cuanto al momento, los recreos y las salidas. “Hemos planteado estrategias en concordancia con la UGEL 2, la Policía Nacional del Perú y los estudiantes”, afirma el director.
Difundamos lo bueno
El director del Granda se suma al pedido de los alcaldes escolares para que no se suba a las redes ni se televisen las peleas de los estudiantes. “Por más que se cubran el rostro, ya son señalados”. Pidió difundir el otro lado de la moneda: los estudiantes que destacan.
Como Joseph Peláez, quien a sus 14 años ha sido fichado por un club brasileño de fútbol; a Jairo Cornejo, quien integra la Selección Sub-17; y a la campeona de lucha libre Maricielo Molina, quien representó al Perú en Rosario (Argentina). O a la propia Ashley Falcón, ganadora del Premio Poema por el Bicentenario otorgado por el Congreso de la República.
No seas indiferente
La primera parte del trabajo de la UGEL 2 en el José Granda fueron las charlas sobre convivencia y conocimiento de las emociones. Ahora viene la prevención para que las agresiones no vuelvan a ocurrir. Es cuando se debe involucrar de manera vivencial, por ejemplo con dramatizaciones, a toda la comunidad educativa.
Marleny Lázaro cuenta que se han trabajado en las aulas para que los chicos hagan un uso responsable de las redes sociales y sean empáticos.
“Si grabas con tu cámara una pelea, sonríes, te burlas o alientas, eres parte de esa violencia, eres cómplice directamente”, señalan los propios escolares en el spot ‘Alto a la violencia escolar’, que se difunde por las redes de la UGEL 2.
Involucrar al personal
Parte de la segunda etapa del trabajo es involucrar a todos los docentes, auxiliares, al personal de limpieza y de seguridad en poner freno a todo tipo de agresión. “Ya no vendrá el profesor de matemática a decir que ‘eso no me compete’. Si la señora que limpia ve que dos alumnos están por empezar una agresión, puede intervenir o llamar al director, lo mismo que el vigilante”.
Pero la UGEL 2 quiere ir más allá aún y es que en el marco de su campaña ‘Yo contagio el buen trato’ quiere salir del perímetro del plantel para sensibilizar a vecinos y propietarios de tiendas, farmacias y mercados. “Haremos caminatas con la Policía para brindarles asistencia técnica y cuando observen violencia escolar, tengan el teléfono del colegio a mano o que intervengan siempre que no haya peligro”.
La Policía también es parte importante de la prevención de la violencia escolar. La técnico PNP Iliana Torres y el superior Luis Aguilar, de la comisaría de Condevilla, explican que ahora hay agentes a la hora de ingreso y salida y que incluso hay un cuaderno de control que el patrullero firma diariamente.
La seguridad externa ha sido reforzada con las Brigadas de Autoprotección Escolar (BAPES), un grupo de comprometidos padres de familia que facilitan el tránsito de los escolares y previene accidentes de tránsito.
Alegría de los viernes
Cerca del mercado de Caquetá, es viernes, hora de recreo y el patio del colegio José Sabogal está “tomado” por el entusiasmo de los escolares de secundaria. Se han formado varias filas y cada una de ella se pasa globos inflados, de adelante hacia atrás. Fila que hace más rápido, gana.
Es una de las actividades que forman parte del proyecto de soporte socioemocional dirigido a estudiantes y docentes tras los dos años de encierro. Allí los estudiantes gritan, se dan ánimo, se quejan del otro, ríen.
Carteles que dicen “Cuando tratas bien, te sientes bien”, “Nunca + bullying” o “No te quedes callado” acompañan este momento, mientras que del parlante se escuchan canciones de salsa, merengue y reguetón. El 10 de junio pasado, aprovechando el contexto del repechaje futbolístico entre Perú y Australia, hubo un concurso de barras.
Maryelly Robles, del 5° de secundaria, reconoce que estos juegos “los dejan cansados y desestresados” y, sin querer queriendo, “ha hecho que seamos un poco más unidos”.
Amalia Robles Olivera, la directora del plantel que alberga a 1,200 estudiantes de inicial, primaria y secundaria, explica que, tras dos años de virtualidad, los escolares en general han retornado a las aulas con energías contenidas y violentos.
“Al hacer el análisis de la situación de los estudiantes, se consideró necesaria la aplicación de esta estrategia como soporte emocional. Se hace en los recreos para decir no al bullying, no a la violencia, que se respete a las mujeres. Todos los días aquí están desplegando su energía”.
Entre los beneficios que ha podido percibir, luego de estas dinámicas, es que los chicos no tienen dificultad para armar equipos, y han mejorado el buen trato y su autonomía al organizarse para hacer las labores escolares.
Nadie debe ser expulsado
Marleny Lázaro, de la UGEL 2, recordó que, de acuerdo con el Reglamento de la Ley Nº 29719, el agresor de un caso de violencia escolar no debe ser expulsado porque se estaría vulnerando su derecho a la educación y se le estaría empujando a tener otros antecedentes. “Los padres o los medios piden que se expulse al agresor, pero está en edad de formación. Si ocurre eso, se les cortará todas las oportunidades que pueda tener”. Lo que sí debe hacerse es una intervención multidisciplinaria y con la plataforma Siseve, para cumplir todos los pasos, incluso si el menor necesitara atención psicológica en un centro de salud. Una especialista de la UGEL hará el seguimiento, vía el Siseve, hasta lograr un restablecimiento emocional y el alumno pueda continuar con su educación.
Cifra:
1,922 casos de violencia en ii.ee. públicas y privadas se registraron en el transcurso del 2022.