Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • VIERNES 9
  • de octubre de 2026

Opinión

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REMEMBRANZAS

Hasta siempre, maestro

Su sabia presencia, sus textos con profundidad histórica y enseñanzas siempre estarán con nosotros.


Editor
Sonia Millones

Periodista


Conocí al profesor César Arias en las aulas universitarias de la Unifé, en los cursos sobre periodismo internacional. Un excelente maestro, idealista, apasionado, tolerante, desprendido y con gran sentido del humor. Recuerdo muy bien sus clases sobre política exterior, derechos humanos, cobertura de guerras y tantos temas que me inspiraron a desarrollar mi pasión por las noticias internacionales.

En las aulas también transmitió su profunda vocación democrática y la importancia del respeto a los derechos humanos. Fui testigo de su oposición al fujimorato, definición utilizada por él para cuestionar al régimen autoritario con apariencias democráticas de Alberto Fujimori (1990-2000).

En mi etapa de pregrado universitario, época que mayoritariamente se caracterizó por el silencio de varios sectores respecto al mencionado régimen, era un lujo escuchar sus reflexiones acerca de los peligros de los gobiernos autoritarios y la importancia de participar en las movilizaciones ciudadanas a favor de la democracia, a las cuales fuimos con mis compañeras, gracias a su inspiración.

Luego de unos años ingresé como practicante a la sección Internacionales del diario El Peruano, donde él se desempeñaba como editor de Opinión. Recuerdo nuestras conversaciones junto a mi exjefe y amigo, el internacionalista Fabián Vallas. Las políticas de George W. Bush, la vieja y la nueva Europa, la invasión a Afganistán e Irak, los discursos de Hugo Chávez, el crecimiento de China, el nuevo orden internacional formaban parte de nuestras charlas, que por momentos estaban adornadas de jocosas bromas para bajar las tensiones de las jornadas laborales.

“Conocer lo que realmente pasó es la mejor vacuna para prevenir males futuros”, era uno de los lemas del profesor César Arias Quincot. Parecía que tenía un convenio consigo mismo: concentrar toda su inteligencia, lucidez, vitalidad en enseñar, leer, escribir y conversar especialmente con los más jóvenes, como una forma de prolongar su existencia más allá de la desaparición física.

Con el pasar de los años, migré a otras secciones y rumbos. Mientras recuerdo tantas anécdotas puedo visualizarlo con nostalgia y lamento haber perdido contacto con él en los últimos años de su vida. Solo me queda dejar el testimonio de mi agradecimiento a sus enseñanzas y oportunidades, muy importantes para mí y para tantas personas que hemos tenido la fortuna de conocerlo. Gracias por tanto, querido profesor Cesar Arias Quincot. Su sabia presencia, sus textos con profundidad histórica, sus lúcidas reflexiones y enseñanzas siempre estarán con nosotros.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.