Los símbolos patrios tienen una esencia unitaria que nadie debe olvidar
Coronel EP Froilán Mesía Marino, asegura que estos tienen a capacidad de concretar lo singular en algo propio de todos los habitantes de la colectividad nacional.
Sostiene que la insignia, las condecoraciones, el distintivo de una sociedad o de una corporación, el uniforme militar, el hábito religioso, o los emblemas políticos, tienen esta naturaleza simbólica.
"Los símbolos significan la figura por medio de la cual se designa una realidad, en este caso la Patria. La Nación peruana es la agrupación humana a la cual pertenecemos con diversos matices culturales y regionales. El Estado es su expresión jurídica. Nación y Estado son dos ideas indesligables en cualquier realidad geográfica continental".
El oficial asegura que los símbolos nacionales que identifican a todos los peruanos tienen una esencialidad unitaria y deben estar por encima de todo. "Recogen la herencia del pasado, las vivencias del presente y los proyectos del futuro. Son vínculos insustituibles de Unidad Nacional", enfatiza.
La bandera nacional
Para el coronel Mesía la bandera constituye el máximo símbolo de la Patria y por el hecho de ser su imagen, resume en sus colores, en sus franjas y en sus pliegues, el alma colectiva y por eso es objeto de respeto y veneración. "Es vínculo de unidad nacional, capaz de infundir sentimientos colectivos, en ocasiones triunfales o en momentos de infortunio, pero es además un símbolo en las campañas de integración nacional, sudario para los caídos en el campo de batalla, blasón de justicia y juramento de esperanza".
"Idealmente se le defiende con ardor en la guerra y cualquier vejamen a ella se toma como ofensa a todo el país. Allí radica su carácter de símbolo, en su capacidad de concretar lo singular como propio de todos los habitantes de la colectividad nacional. Siendo emblema de la Patria, personifica su honor, su soberanía e integridad".
Confeccionada en tela de seda llana, es de forma rectangular, compuesta de tres franjas de igual ancho, una blanca al centro y dos rojas a los extremos. Refiere que no lleva escudo alguno y se une al asta del lado de una de las franjas rojas con cintas de color rojo o una driza de color blanco. Sus dimensiones son variables, dependiendo del lugar y acto en que se utilice, pero en todos los casos deben guardar la proporción de tres para el largo y dos para el ancho.
El General José de San Martín, Libertador y Protector del Perú fue quien estableció los colores rojo y blanco de la Bandera Nacional. Conocedor de la heráldica e inspirado en el proceso de la emancipación, ideó en Pisco, pocos días después de su desembarco en la Bahía de Paracas, el 21 de octubre de 1820, la bandera, el escudo y la escarapela nacionales, símbolos que posteriormente fueron variando de diseño y forma habiendo permanecido, hasta nuestros días, los mismos colores rojo y blanco de la primera bandera con la que San Martín proclamara la Independencia del Perú.
"Sobre el origen de los colores de la bandera ideada por San Martín, existen numerosas tradiciones orales. Sin embargo, no existe documentación alguna que las confirme; además, el Libertador nunca expuso las razones que tuvo para elegir los colores y ordenar la confección de la bandera en la forma que lo hizo", señala Mesía.
Para el historiador Mariano Paz Soldán, San Martín quiso tomar de los dos países originarios del Ejército Libertador, Argentina y Chile, el blanco y el rojo de sus respectivas banderas para formar la del Perú. Otros sostienen que son los colores de los flamencos, que volaban sobre la escuadra al momento del desembarco en Paracas, lo que habría inspirado al Libertador.
También se dice que la bandera del Perú es dos veces roja, porque rojo fue el color simbólico de guerra de los Incas y rojo fue también el pendón de Castilla.
"Sus colores tienen un significado. El blanco de su faja central simboliza la pureza de sentimientos, que en cotejo alegórico pudiera ser semejante a la pureza de la blancura de las nieves andinas; simboliza, además, la conquista de la libertad y también representa la paz y la justicia social anhelada por toda sociedad humana. El rojo de sus fajas laterales simboliza la sangre generosa de nuestros héroes y mártires vertida para legar a las generaciones futuras la soberanía".
En cuanto a su uso, sostiene que es obligatorio en los días de Fiestas Patrias o cuando se ordene por ley o decreto especial, en todos los edificios, casas, campamentos, embarcaciones. "La Bandera Nacional se iza en los días en que su uso es obligatorio, con unción y respeto", señala.
Escudo nacional
Cada elemento que compone nuestro escudo nacional ha sido cuidadosamente elegido, tomando en cuenta su significado, señala el coronel Froilán Mesía.
"Es de forma romana y de líneas simétricas. Está dividido en tres campos: uno azul celeste, al lado superior derecho donde aparece una vicuña mirando al interior; otro blanco, a su izquierda lleva el árbol de la quina; y otro rojo, más grande que los anteriores y debajo de ellos, que presenta una cornucopia dorada que derrama monedas doradas".
En la parte superior hay una corona cívica cerrada de encina y abrazados al escudo y unidos en la parte inferior de este, el escudo lleva a cada lado, una bandera y en la parte superior, un estandarte, ambos con los colores nacionales.
La vicuña, el árbol de la quina y la cornucopia -sostiene- significan las riquezas del Perú en los tres reinos de la naturaleza; expresan su condición de país privilegiado por su fauna y flora variada y por su gran riqueza minera.
La vicuña es un camélido grácil que vive libre en las alturas andinas, que no soporta vivir en cautiverio. "Entre otras cosas representa la voluntad de defender la libertad individual. La vicuña tiene también como singular costumbre, la de conducir a sus hembras cuando el peligro acecha, no corre; por el contrario, lo enfrenta, mientras permite que sus congéneres de otro sexo huyan y salven su vida. De otro lado, el escenario que habita simboliza la altura que debe tener el pensamiento de los peruanos que quieren hacer grande a su Patria".
En cuanto al árbol de la quina, que aparece en el campo de fondo blanco, Mesía reconoce que tiene una clara vinculación con nuestro pasado histórico. "En 1630, de su corteza, se extrajo la quinina, medicina que curó las fiebres de la esposa del Virrey Jerónimo Fernández de Cabrera, Conde de Chinchón. Además de ser símbolo de riqueza vegetal, su calidad medicinal la asocia como curativa del dolor humano y le otorga el simbolismo de magnanimidad, porque este árbol es de utilidad para el restablecimiento de la salud".
La cornucopia representa la abundancia de recursos que tiene el Perú, los que deberán ser utilizados de manera racional para el bienestar general de los peruanos. Según la legislación para el uso de los símbolos patrios, la cornucopia debe derramar 25 monedas de oro, por el año de su aprobación (1825). "Las monedas representan el resultado del trabajo transformado; y sobre todo que este tesoro monetario se alcanza trabajando con tesón y honestidad cada metro del territorio nacional para arrancarle al suelo y al subsuelo la riqueza que encierra".
En el caso de la corona cívica de encina, señala que representa el máximo galardón que la patria otorga a nuestros héroes, próceres y mártires que sacrifican su vida por ella, mientras que las banderas y estandartes destacan su contraste bicolor: la inmaculada blancura de las nieves que no las mancha ningún agente de la naturaleza y la sangre siempre cálida y viva de los precursores de la República y de quienes murieron por mantenerla libre de todo tutelaje.
Emblema sonoro
El Himno Nacional es el emblema sonoro de la Patria. Así lo considera el director de la Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú, Froilán Mesía.
"Adoptado al inicio de la República para perpetuar la heroica gesta del pueblo del Perú con la que se logró romper el dominio español, su letra y música perenniza las ideas de los fundadores de la República. Por ejemplo, en el juramento que la Patria al eterno elevó, en el propósito de ser libre por siempre, así como en la promesa de no verla oprimida nunca más y el testimonio de los siglos para cumplir ese voto sagrado".
Consta de un coro de cuatro versos y seis estrofas, cada una, de ocho versos que traducen e interpretan el hecho social de la emancipación. Algunos versos pueden estar exentos de serenidad, de elegancia, pero estos responden a la turbulencia de la época. "Tienen el desorden y la exaltación de entonces y expresa el entusiasmo de las huestes patriotas y el valor, la fuerza y el idealismo de los libertadores".
El coronel Mesía hace referencia al crítico Luis Guzmán cuando señala que "Alcedo supo amalgamar, con equilibrio, compases de decisiva victoria con melancólicos acentos de un pueblo tanto tiempo sojuzgado, sin caer en excesos de expresión, posiblemente gracias a su formación claustral".
También alude al discurso del ministro de Educación, J. Matos León del 28 de Julio de 1929, con ocasión del traslado de los restos de los autores del Himno al Panteón de los Próceres, quien sostuvo que "el coro se inicia con ritmo vivo e impetuoso, a manera de sordo rugido del valor para convertirse por encanto en el eco gozoso de la victoria; sus notas vibran admirables y caen gota a gota sobre los sentidos, produciendo sonidos conmovedores de dulce embriaguez".
El historiador resalta el hecho de que nuestro himno esté considerado como uno de los más bellos del mundo por su melodía marcial y vibrante y por la expresividad de sus versos, particularmente del coro. Afirma, además, que personalidades de distintos países expresaron su admiración por nuestra canción nacional.
El tribuno y político español Emilio Castelar señalaba: "Bien valió la pena de haber luchado por su independencia bajo la unción mística de un himno cantado para Dios", o la del general Pablo Clement, miembro de la misión militar francesa que reorganizó el Ejército en 1896: "Después de la Marsellesa, es el único himno que me ha hecho sacudir el corazón y humedecer las pestañas"; o la del notable escritor español Jacinto Benavente cuando dijo: "Por Dios, qué melodía hecha para héroes indómitos".
"Son pocos los himnos que describen con tanta fidelidad la gesta heroica de un pueblo para alcanzar su libertad y estas expresiones de reconocimiento hacen justicia a sus autores" señala Mesía.
Agrega que, siendo una joya histórica, debe conservar su integridad y el carácter que le imprimieron sus autores y el propio pueblo peruano, recogiendo el mensaje de los fundadores de la República.
Reseña histórica
Desde su creación, la bandera nacional ha sido modificada legalmente varias veces. La primera bandera peruana fue creada por el General San Martín, provisoriamente, "hasta que se establezca en el Perú un gobierno general por la voluntad libre de sus habitantes", mediante Decreto expedido en el Cuartel General del Ejército Libertador en Pisco el 21 de octubre de 1820.
Dicha norma legal establecía:
Se adoptará por Bandera Nacional del país una de seda, o lienzo, de ocho pies de largo y seis de ancho, dividida por líneas diagonales en cuatro campos, blancos los dos de los extremos superior e inferior, y encamados los laterales; con una corona de laurel ovalada, y dentro de ella un sol, saliendo por detrás de sierras escarpadas que se elevan sobre un mar tranquilo.
El escudo puede ser pintado o bordado, pero conservando cada objeto sus colores, a saber: la corona de laurel ha de ser verde, y atada en la parte inferior con una cinta de color oro; azul la parte superior que representa el firmamento; amarillo el sol con sus rayos; las montañas de un color pardo oscuro y el mar entre azul y verde".
Con esta bandera, que tuvo efímera vigencia, el Libertador proclamó la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Sin embargo, los colores rojo y blanco, ideados por San Martín, han permanecido inalterables hasta la fecha.
La segunda bandera nació como consecuencia de la dificultad que representaba su confección debido al raro cruzamiento de aspas y a la inserción del medallón central del Escudo.
La tercera y definitiva bandera fue establecida debido a que la anterior presentó el inconveniente de confundirse a la distancia con las banderas españolas, asimismo por la duda que existía sobre si por transversal se entendería la dirección vertical o la horizontal.
El mismo Tagle dispuso la aclaración acerca de la ordenación de las franjas mediante nuevo Decreto expedido el 31 de mayo de 1822, el cual estableció que: "La bandera de los buques de guerra, plazas marítimas y sus castillos será de tres listas verticales o perpendiculares, la del centro blanca y la de los extremos encarnadas, con un Sol también encarnado sobre la lista blanca".
Esta enseña acompañó a las tropas patriotas en Pichincha, Tarata y Moquegua. Fue también el emblema que sostuvieron los vencedores de las históricas jornadas en Junín y Ayacucho. La iniciativa para que fuese adoptada como definitiva la bandera de Junín y Ayacucho fue presentada por el prócer Francisco Javier Mariátegui y Tellería, una de nuestras más altas glorias civiles, en las sesiones secretas de 23 y 24 de febrero de 1825 del Congreso Constituyente presidido por José Gregorio Paredes.
La Ley fue promulgada por el Libertador Simón Bolívar el 25 de febrero del mismo año; con ella, se ratificó la Bandera establecida por Bernardo de Tagle, que se mantenía en condición de provisional, y se creó el Escudo Nacional, que reemplazó al Sol encarnado usado como Escudo hasta entonces.
El primer Escudo fue establecido por el Libertador José de San Martín, mediante Decreto del 21 de octubre de 1820. En dicha norma, se dispuso que el Escudo estuviera formado por "una corona de laurel ovalada, y dentro de ella un Sol, saliendo por detrás de sierras escarpadas que se elevan sobre un mar tranquilo. El Escudo puede ser pintado, o bordado, pero conservando cada objeto sus colores; a saber, la corona de laurel ha de ser verde, y atada en la parte inferior con una cinta de color oro; azul la parte superior que representa el firmamento; amarillo el Sol con sus rayos; las montañas de un color pardo oscuro, y el mar entre azul y verde".
El delegado supremo, Bernardo de Tagle, mediante Decreto del 15 de marzo de 1822, modificó la bandera y el escudo ideado por San Martín. Los nuevos símbolos establecidos consistían en una bandera compuesta de "una faja blanca transversal entre dos encarnadas de la misma anchura, con un sol también encarnado sobre la faja blanca".
De la interpretación de este dispositivo se colige que el escudo de San Martín fue sustituido por un "Sol encarnado", el mismo que fue ratificado el 31 de mayo del mismo año por el propio Tagle cuando dispuso la modificación de la segunda bandera, ordenando que esta "será de tres listas verticales o perpendiculares, en lugar de horizontales: la del centro blanca y la de los extremos encamadas, con un Sol también encarnado sobre la lista blanca".
Segundo escudo nacional y bandera, ideados por Torre Tagle
El Congreso de 1825 aprobó, en las sesiones secretas de 23 y 24 de febrero, la Ley que establece la bandera y escudo actuales. El decreto legislativo lleva la firma del prócer José Gregorio Paredes y fue promulgado el día 25 por el Libertador Simón Bolívar. La Ley del 25 de febrero de 1825 consta de dos partes: la ratificación de la bandera provisional de Bernardo de Tagle y la creación del escudo nacional.
Respecto al escudo, dicha ley dice en su artículo primero: "Las armas de la Nación peruana constarán de un escudo dividido en tres campos: uno azul celeste a la derecha, que llevará una vicuña mirando al interior; otro blanco a la izquierda, donde se colocará el árbol de la quina; y otro rojo inferior y más pequeño en que se verá una cornucopia derramando monedas, significándose, con estos símbolos las preciosidades del Perú en los tres reinos naturales.
Tercer escudo ideado por José Gregorio Paredes y por Francisco Javier Cortés
En el artículo 4 de la citada Ley, se estableció el Gran Sello del Estado, el que quedó constituido por el Escudo Nacional con la inscripción circular REPÚBLICA PERUANA en su parte superior, y se señaló de uso obligatorio en todas las reparticiones del Estado.
Durante el Primer Gobierno del presidente Alan García, se promulgó la Ley N º 24615 de 15 de diciembre de 1986, que modificó la inscripción circular REPÚBLICA PERUANA del Gran Sello del Estado por REPÚBLICA DEL PERÚ.
El Escudo ideado por José Gregorio Paredes y Francisco Javier Cortés en 1825 no es el mismo que se usa actualmente. De acuerdo con la norma de su creación, el tercer campo del escudo era "rojo, inferior y más pequeño".
En los primeros diseños, que hasta hoy se conservan, se puede apreciar el escudo partido a derecha e izquierda en dos campos iguales, separados debajo de la mitad por una punta o triángulo asentado en la base del escudo en que se halla la cornucopia como suspendida verticalmente del centro del emblema, en proporciones menores que las figuras laterales; las monedas son casi invisibles.
El Escudo de 1825 presentó algunas dificultades en su diseño, lo que originó que, meses después de su creación, los sellos de los ministerios con el nuevo escudo republicano modificaran de hecho la ley cortando a lo ancho al escudo para diseñar cómodamente la cornucopia como hoy la vemos. Durante buena parte del siglo pasado, conforme puede comprobarse en documentos de la época, la cornucopia derramaba sus monedas indistintamente, unas veces a la derecha y otras a la izquierda.
La última modificación que se hizo al Escudo fue en 1950. Mediante el Decreto Ley N º 11323 del 31 de marzo de dicho año, la Junta Militar de Gobierno, que presidió el General Manuel A. Odría, dispuso, en el artículo 5 de este dispositivo legal, la modificación que el uso había introducido en la Ley de 1825 en cuanto a la división del Escudo. El emblema quedó legalmente cortado en mitades. Una de ellas, la del campo inferior, devino en el mayor y no "el más pequeño", como decía la ley de su creación, quedando compartida la mitad superior, en partes iguales.
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????¡Buenos días! ????Esta es la portada del Diario Oficial El Peruano de hoy, jueves 28 de julio.