Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
1. Con San Martín
La moda y los hechos históricos van de la mano. Si los gorros frigios y las carmagnoles fueron el grito de la moda en la Revolución francesa; los ponchos andinos, tejidos con lanas de vicuña y alpaca, tuvieron un papel en la indumentaria de la oficialidad que peleó la gesta independentista.
Una de estas prendas andinas le regaló el cacique Mariano Rojas al general José de San Martín. El famoso poncho Pehuenche, de fondo blanco y de finos bordados cerúleos (que salvaguarda el Museo Histórico Nacional de Argentina), le abrigó la fe en la expedición libertadora cuando el “Santo de la Espada”, en 1817, cruzó los Andes dirigiendo seis columnas por seis pasos distintos, como estrategia militar para debilitar a las fuerzas realistas y lograr el paso a Chile desde Mendoza.
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Así comenzó esta variante del “uncu” precolombino a ser apropiada por los libertadores y sus generales.
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Para la exposición textil ‘Ponchos de Libertador. Identidad, rescate e innovación’, que se presenta en el centro cultural Inca Garcilaso, las artesanas quechuas del Centro de Textiles Tradicionales del Cusco han elaborado en una tela de cintura una reproducción del poncho que usó San Martín, con lana de ovino merino teñida con tintes naturales. Es un textil de 140 por 200 cm de dimensiones.
Tal vez por el gusto que José de San Martín había desarrollado por estas prendas, durante la nada auspiciosa entrevista del 2 de junio de 1821 que sostuvo en la hacienda Punchauca, el virrey La Serna le obsequió al militar del Río de la Plata un bello poncho de alpaca bordado con hilos de oro y plata.
2. Con Bolívar
Un sitial importante de la muestra lo ocupa el poncho atribuido a Simón Bolívar, confeccionado alrededor de 1825 y que fue regalado por un grupo de damas de la ciudad del Cusco al Libertador. La prenda es la única intocable, salvaguardada en una urna de vidrio.
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Es una pieza muy fina en sus acabados, de algodón y seda, sobre la base de los colores tierra, que ha sido cedido para la exposición el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.
Por la importancia que tuvo el poncho, en su cuadro La capitulación de Ayacucho (1924), el artista realista Daniel Hernández pinta al lado derecho al general Guillermo Miller, abrigado con un poncho de vicuña, mientras es testigo de la gloria de José de Sucre y la capitulación del realista José de Canterac. Además, sobre la mesa de campaña se extiende un poncho (como símbolo de elegancia) sobre el cual están el documento por firmar.
No es el único retrato donde Miller sale luciendo un poncho. Era una prenda que llevaba con mucho orgullo. Se ensaya que lo hacía para identificarse con las montoneras de indios y mestizos que dirigía en esos años. Y también para cubrir el brazo tullido que le había dejado la guerra.
Como manifiesta Cristina Gutiérrez, curadora de la muestra, “el poncho se convierte en una prenda de prestigio y en una ofrenda de las poblaciones locales a los héroes libertadores, siendo la primera vestimenta de origen autóctono incorporada a nuestra vida republicana”.
3. Vigencia y versatilidad
¿Tiene fecha de nacimiento el poncho como tal? Se señala el año 1610, cuando el virrey Toledo prohibió, mediante ordenanza, el uso de trajes prehispánicos y promovió los usos de los campesinos españoles: pantalones para hombres y polleras para las mujeres. Pero ante el frío, resume Gutiérrez, al “uncu” se le abre por los costados y nace esta “especie de capa” muy abrigadora.
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De nuevo, lo indígena no se había destruido, sino que se había transformado. Contrario a lo que quiso el virrey, la prenda se popularizó entre chapetones y criollos.
Y de ello dan testimonio los ponchos que hay en toda Sudamérica, afirma la curadora. Como por ejemplo las ilustraciones que en el siglo XVIII hizo el obispo de Trujillo, Martínez Compañón, en las que se muestra tanto a indígenas como a dueños de latifundios luciendo la prenda.
Los ponchos y los datos históricos se unen en las cuatro salas a la relectura que “un grupo de diseñadores, arqueólogos, investigadores y especialistas en la recuperación de técnicas ancestrales y fibras originarias” de esta prenda emblemática, rescatando técnicas tradicionales y fibras originarias que hacen 12 artistas. Ellos muestran la vigencia y la versatilidad de la prenda, en que el poncho de vicuña o de “gamonal”, popular en la sierra sur, es parte de este desarrollo.
Como aquel poncho que diseñó el artista huancaíno Alejo Rojas, inspirado en los quipus. Y el diseñado por Henry Ortiz, tan particular, fibra de llausapancho y chambira tejido a mano, con la “técnica de torcido”.
Se presentan junto al “poncho de integración”, que fue elaborado en la primera mitad del siglo XIX en Apurímac y que resume simbologías andinas y el águila bicéfala característico de la casa de Austria. Y la prenda de origen aimara, de seda y alpaca, que hace cien años caracterizaba a los “envarados” o “jilakatas”. O aquel bellísimo poncho q’ero de tonalidades rojas y flecos de lana artificial.
Datos
Ponchos de Libertador va hasta el 26 de agosto en el segundo piso del centro cultural Inca Garcilaso de la Cancillería (jirón Ucayali 391, Lima).
Horario: De martes a viernes, de 10:00 a 20:00 horas; sábados, domingos y feriados, de 10:00 a 18:00 horas. Ingreso libre.
Por medio de la exposición, la Asociación Cultural Textil del Perú se suma a las celebraciones por los 201 años de la independencia del Perú.
Cuatro ambientes ocupa la exposición en el centro cultural limeño.