Cultural
Ernesto Carlín Gereda
Editor de Cultura
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La clave está en los primeros minutos, en los que con ejemplos sencillos la protagonista dice que todo depende de cómo quieras ver los hechos.
A partir de allí, usando en gran parte del metraje el recurso de cámaras personales o de seguridad –suerte de Bruja de Blair o Caníbal Holocausto más complejo– se relatan dos momentos distintos en la vida de la joven. Por un lado, su papel maternal y el miedo a que una maldición caiga sobre su hija. Por otro, cuando de muchacha no creía en embrujos y similares.
Es una buena película. Tal vez algunos guiños a las creencias de extremo oriente no se capten, como la reverencia a la caligrafía, pero en líneas generales atrapa el misterio.
Es ingeniosa en lo visual, pero también en darle la vuelta a las tradiciones. En este caso, el budismo sirve de telón de fondo para generar intriga.