Cultural
Periodista
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Basado en esta experiencia, de haber visto “tantas obras ser arruinadas por el director”, siempre recomienda a sus alumnos que dirijan lo que escriben.
“Los prevengo contra los directores exhibicionistas […] El movimiento teatral acá está dominado por directores que no saben gran cosa, pero que son exhibicionistas, y quieren mostrarse”, opina el siempre directo escritor.
Obra definitiva
Después de nueve años vuelve a montar una obra propia. Se trata de Cavando en la arena. Es la más antigua y más reciente que ha escrito.
El detonante de la historia fue un viejo recuerdo de cuando era chico y se perdió en la ciudadela de barro de Chan Chan, durante una caminata familiar. Y a los 24, ya estudiando teatro en Yale, en Estados Unidos, escribió en 1964 en inglés esta historia sobre el hallazgo de un huaco muy importante.
La obra original fue traducida por la madre y el hermano de Alegría, y compartió con Sebastián Salazar Bondy el Premio Nacional de Teatro en drama. Y otra versión logró el segundo lugar del premio internacional Tirso de Molina.
“De la obra inicial, hoy solo queda un 15%”. Desde los años sesenta, el autor ha sometido la obra a cuatro reescrituras “totales” (es su pieza con más reescrituras durante 58 años). Y la que se ve en escena es la definitiva.
“Toda mi vida he presenciado y escuchado de hallazgos [arqueológicos] y me interesa mucho la arqueología. Si no hubiera estudiado teatro, posiblemente hubiera estudiado arqueología o historia porque me interesan de verdad”, dice Alegría. Un segundo tema que lo apasiona es la conquista del Perú y se ha convertido en su afición.
Deja claro que Cavando… “no pretende ser una obra histórica. Es una obra mítica. Más cercana a la fantasía que a la historia”. El subtítulo lo aclara mejor: ‘Cinco escenas de una alucinación’”.
“No sé si es progreso o senectud, pero es una obra distinta a todo lo que he hecho hasta ahora”, dice Alegría, quien usa un lenguaje, por momentos, abstracto.
Marbe Marticorena, especialista en teatro físico, tiene a su cargo los interludios entre escena y escena. Los interludios son muy importantes para el autor, pues la pieza, a lo largo de las escenas, se va volviendo más simbólica.
Alegría es un reconocido hombre de tablas, pero su propia producción suma solo ocho títulos. Eso se debe, comenta, a que debe impactarle realmente una idea y plantearle una pregunta. “Y para responderla, escribo la obra”.
Pone como ejemplo Bolognesi en Arica, que le tomó 12 años desarrollarla desde que su primo Octavio Ganoza le contó la historia de los 11 días que el viejo coronel estuvo abandonado en Arica. Luego empezó una investigación minuciosa en obras especializadas.
Datos:
La temporada de Cavando en la arena va hasta el 14 de agosto, de jueves a domingo, a las 20:00 horas, en el teatro del Centro Cultural Ricardo Palma (avenida Larco 770, Miraflores).
Actúan Carlos Mesta, Stephany Orué, Leonardo Torres Vilar y Ricardo Velásquez.
El penúltimo trabajo de Alonso Alegría fue Bolognesi en Arica (2013).