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Periodista
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De los 21 días que duró su primera experiencia en campo –o “fuera de gabinete”–, la suboficial de tercera EP Laura Quintana nunca olvidará que gracias a la cartografía este año visitó centros poblados donde sus habitantes la miraban extraño porque allá llegan muy pocos foráneos, y menos las autoridades. Ella y sus compañeros de escuadra del Instituto Geográfico Nacional (IGN) llegaban vestidos con sus trajes de faena del Ejército peruano. La técnica explicaba a los pobladores –allá en las alturas de Churín y Sayán, por ejemplo– que gracias a la cartografía, su pueblo iba a figurar en la Carta Nacional del Perú. Existirían.
Entonces ellos, ya más en confianza, brindaban información del nombre de sus cerros, de sus cochas, de la comunidad, ¡y hasta del postre típico (mazamorra de papa) con la que alegraban el corazón a pesar de estos meses del año casi sin sol! Ella anotaba correctamente el nombre tal como ellos lo identificaban. Algunos nombres se los daban en quechua.
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“Dentro del proceso cartográfico tenemos la clasificación de campo, que es ir a verificar en el sitio todas las entidades geográficas, como ríos, vías, carreteras, caminos y así vamos verificando y actualizando la información”, cuenta la técnica, quien trabaja como operadora de edición de la Subdirección de Fotogrametría del IGN.
El 2022 ha sido también la primera vez que un grupo importante de mujeres técnicas del IGN participa en estas labores. “El comando ha confiado a nosotras, y estamos demostrando que somos muy capaces para desarrollar el trabajo de campo”, dice.
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“Elaborar y actualizar la cartografía básica del Perú”. El suboficial de segunda EP Antonio Lloclla tiene interiorizado el eslogan de su institución, el IGN. Ya ha realizado labores de campo en Pucallpa, Contamana y toda Huancavelica.
En las alturas de Áncash, la camioneta en la que se desplazaba quedó atascada y con los otros tres miembros de su escuadra tuvieron que pernoctar en una estancia que una pastora les facilitó. A pesar del planeamiento previo, suceden estos contratiempos, sobre todo en las zonas altoandinas. Otra vez quedaron atrapados en medio de las lluvias y tuvieron que armar la carpa que siempre llevan para estos contratiempos. “La cartografía es un proceso largo”, explica Lloclla, quien trabaja en la Subdirección de Geodesia del IGN. Las labores de campo la realizan las escuadras de las distintas subdirecciones, cada una con un trabajo diferenciado necesario para elaborar la cartografía nacional.
Se necesitan varios días para identificar los “puntos de control”, y otros tantos más para el trabajo de “clasificación de campo”, explica el especialista en Geodesia, una subespecialidad dentro de la Geomática.
En campo establecen los “puntos geodésicos”, que pueden captarse satelitalmente. Luego, “en gabinete”, procesarán con la ayuda de softwares la información para obtener milimétricamente la ubicación de centros poblados y diversos espacios geográficos. Con ello se completa la información del mapa que da el navegador GPS. Por ejemplo, se clasifican las vías de comunicación, si se trata de pistas o simples trochas carrozables.
“Como toda militar, nos sentimos orgullosos de colaborar en el desarrollo nacional. La información cartográfica actualizada apoya al trabajo de distintas instituciones del Estado para proyectos como obras en centros poblados, carreteras, etcétera”, cuenta el técnico de 24 años.
Cartografía hoy
“Hoy, la cartografía es un activo crítico en el mundo. Y una autoridad sin información de su territorio no puede proyectarse”, explica el titular de la Dirección de Información Geoespacial del IGN, el teniente coronel EP Ciro Sierra Farfán.
Desde 1921, el IGN recibió el mandato de producir la Carta Geográfica Nacional. En 1996 concluyó este documento en la escala 1/100,000. Se trata de la única carta que cubre el 100% del país y ya ha sido actualizada al nuevo sistema informático. Sin embargo, Sierra recuerda que tenemos áreas del Perú con la cartografía desactualizada.
El IGN elabora la Carta Geográfica Nacional en tres escalas, de 1/100,000, de 1/50,000 y de 1/25,000, cada una con un nivel de detalle más fino que el anterior; su uso dependerá del nivel de toma de decisiones de las autoridades gubernamentales.
La meta del IGN es tener para mayo del 2023 la Carta Geográfica de la región Lima de 1/25,000. Hasta la fecha, ya cuentan con cartas en esta escala Tumbes, Piura, La Libertad, Lambayeque, Ica, Tacna y Moquegua. Y se está procesando la de la región Huancavelica (ver recuadro).
Avances
Sierra Farfán comenta que el avance de la cartografía nacional de 1/25,000 se ha dado de manera “reactiva”. Por ejemplo, la de la región Ica se avanzó tras el terremoto de Pisco del 2007. En el caso de Tacna, vino con el tema del diferendo marítimo con Chile (que se falló en el 2014).
Por decisión del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas se hizo lo propio de la zona del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) y las de las regiones de la costa norte, por la afectación del Fenómeno El Niño. Y la de Lima por las amenazas del sismo y tsunami que hay.
Corroborar las imágenes
El proceso cartográfico tiene dos actividades vitales: el trabajo de gabinete y el de campo. Se inicia con las imágenes satelitales que les proporciona la Agencia Especial del Perú, captadas por el PerúSat-1 y otras, gracias al convenio con Francia.
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Con ellas, las escuadras del IGN hacen el trabajo de campo, van a los “puntos de control” y corroboran si la fotointerpretación es correcta; es decir, si las entidades geográficas son las correspondientes. Luego, entrevistan a los moradores y corroboran con ellos los nombres.
Capital en 1/25,000
Como señalamos, en la actualidad la institución está enfocada en el desarrollo de la cartografía de 1/25,000 de Lima Provincias y la colocación de puntos de control. Para ello, se requiere ir al terreno con los receptores GNSS, que le dan información muy exacta sobre la posición de coordenadas, pues estos receptores geodésicos tienen un nivel de precisión de 1 centímetro de diferencia.
Con la llegada de la pandemia del covid-19, la colocación de puntos de control no tuvo inconvenientes porque se realiza en lugares alejados (el 2021 se avanzó en esta labor).
El problema se dio para la “clasificación de campo”. “Una vez que están dibujados por símbolos, necesitamos ir al terreno para ver los nombres, cómo las poblaciones dan nombres a las entidades geográficas, que responden a hechos culturales, religiosos y sociales”, explica el vocero de la institución.
Se considera que los nombres son elementos que no se mantienen inalterables en el tiempo. “Las poblaciones son dinámicas, y los jóvenes tienen otras costumbres y dan nombres a las entidades geográficas. Hay personas que han migrado, por ejemplo, desde las zonas del Altiplano hacia la costa y las han renombrado con nombres altiplánicos, y como IGN debemos actualizar, poner el nombre vigente”.
Por ello, durante la marcación territorial se deben corroborar los antiguos nombres con los actuales. Esto es vital para los diversos proyectos que los diferentes estamentos del Estado quieran ejecutar.
Como había restricciones sanitarias, en el 2020 el IGN recopiló datos a partir de los que ya habían producido las entidades del Estado. Y este año, las escuadras salieron a corroborar los nombres.
Finalmente, tras el trabajo de campo se realiza la edición cartográfica que sirve para fines de impresión y base datos para los geoportales. Los resultados se pueden mostrar tanto en forma estática como en base de datos, ya que cada entidad geográfica representada tiene una tabla de valores.
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“Nosotros como IGN hacemos la cartografía básica, con las coordenadas y alturas correspondientes. Y si el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, por ejemplo, la toma, adicionará nuevas capas [de información]”, finaliza el vocero del IGN.
Caso Huancavelica
El teniente coronel Sierra Farfán resalta lo singular del caso huancavelicano. Es “inédito”, pues en las otras regiones han sido por propia gestión del IGN. “Las autoridades huancavelicanas entendieron que con la cartografía de su ámbito les sería más sencillo planificar su trabajo y buscaron firmar un convenio con el IGN”. Lo aprendieron en el camino: las autoridades huancavelicanas viajaron a Alemania a buscar inversiones, ofrecieron las potencialidades de la región, pero fueron con mapas en la escala 1/100,000 y los alemanes se lo rechazaron porque dijeron que eran mapas muy genéricos. Por ello buscaron un convenio con el IGN, para desarrollar su cartográfica de 1/25,000, con el fin de distribuirla entre todas sus gerencias y lograr sus objetivos.
Datos:
El IGN es una entidad ejecutora del sector Defensa y se encarga de elaborar la cartografía gráfica nacional.
Cuando en mayo del 2023 se termine con la cartografía de 1/25,000 de Lima, sus equipos trabajarán en el sur de la región Áncash realizando la clasificación de campo.
Luego continuarán por Arequipa, donde se pondrán los puntos de control. Se terminará con las regiones de la costa y luego se cerrará con las regiones de la sierra.
En el año 1960 se publicaron las primeras hojas de la cartografía nacional de 1/100,000. Luego se ha dado un proceso de actualización.