• MIÉRCOLES 29
  • de abril de 2026

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Industria editorial

Venta de libros físicos crece gracias al comercio electrónico


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


¡Que Cara de Ángel y Zavalita, que Julius y Yococo se alegren! Este año, las ventas por medios electrónicos de libros impresos en el Perú cerrarán con un crecimiento de alrededor del 35% en comparación con el 2021. 

El gerente del portal Buscalibre.pe, Luis Felipe Casas, detalla que hoy más del 30% de las ventas electrónicas de libros físicos corresponden a Lima Provincias; y entre el 12% y 14% son ventas de otras regiones del país.

Retos en pandemia

Para el especialista, el mercado local del comercio electrónico del libro físico en el Perú va encontrando su real dimensión.

Durante el 2021, solo el portal Buscalibre –que aglutina la oferta de editoriales grandes, medianas y pequeñas del país– registró un crecimiento de ventas electrónicas “en algunos ejercicios” de entre el 300% y 350%, de las cuales correspondió a la denominada Lima moderna entre el 140% y 150% del crecimiento.

Explica que la pandemia significó para la industria de los libros en el Perú “un salto explosivo” en comercio electrónico. “Y como libreros debemos de adecuarnos a ese proceso [de digitalización]”.

Señala que el crecimiento explosivo del año pasado se dio también porque el volumen de ventas de portales peruanos como Buscalibre era pequeño previo al covid-19, y de ahí se disparó. Hoy, las perspectivas van de la mano con el crecimiento del mercado en general del libro en el Perú. Si antes del covid-19 este era de 12% a 14% anual, con la pandemia se sitúa en 20% anual.

En los próximos años, la venta online de libros físicos no crecerá con ritmo de tres dígitos ni en el Perú ni en otros países. “Todavía continuará su crecimiento, pero a un ritmo más desacelerado. Porque ya empezó la presencialidad, hay otras maneras de entretenerse. Sin embargo, nuestra perspectiva es positiva y está apoyada en provincias y las periferias de la capital antes que en la Lima moderna”, explica Casas.

Situación española

Por su parte, el madrileño Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, sello español presente también en importantes mercados hispanohablantes como Argentina y México, da cuenta que en España “desde el 2016 hasta el 2020, el comercio electrónico de venta de libros de papel ha crecido en 89%. De este total, un 57% se dio entre el 2019 y el 2020”.

Coincide en que en su país las ventas por comercio electrónico este año no se compararán con las del 2020 y 2021, “los años más duros de la pandemia”, pues factores como la presencialidad y la diversidad de posibilidades de ocio hicieron “que la lectura se sitúe en otro rango”. “Pero lo que es verdad es que la pandemia modificó el hábito de lectura, que creció mucho en España, y también los hábitos de consumo”.

Gremio fuerte

Recuerda que en su país se trabajó por décadas la cohesión gremial y antes de la pandemia ya habían desarrollado el comercio electrónico, lo que fue muy positivo para libreros, editores y/o distribuidores en el 2020 y 2021, y que permitió inclusive cifras previas a la crisis económica española del 2008-2010.

Este “modelo español” permitió la creación de grandes bases de datos y metadatos que comparte en forma asociativa el gremio. Ello fue básico para que en los dos años más fuertes del covid-19 cosechen “excelentes ventas de libros”, aprovechando el cambio de hábitos de consumo y de lectura.

“Las personas se cansaron de las pantallas y hasta de Netflix y de pronto miraron a los libros”, que podían adquirir tanto en librerías de barrio como en las grandes plataformas. Todo de manera online”, dice.

Además, recuerda que para un editor esta diversidad de opciones de distribución es mejor que solo vender a una gran plataforma como Amazon. “La diversidad es el modelo que más nos interesa”, precisa.

Así, y contrariamente a lo que se cree, con la pandemia se ha generado la creación de librerías independientes a escala global. Solo en los Estados Unidos surgieron 300 librerías de este tipo, dice Casamayor.

En el Perú

Luis Felipe Casas cuenta que los focus group que realizaron en el 2020 y 2021 también arrojaban que los peruanos buscaban formas de entretenimiento diferente al del uso prolongado de las pantallas digitales. Entonces viraron hacia los libros físicos.

Su empresa tiene 15 años y ya contaba con un know how del comercio electrónico del libro físico cuando llegaron los confinamientos y las medidas de distanciamiento social.

“Las librerías independientes se enfrentaron al dilema. O desarrollaban un canal propio digital o se unían a un socio estratégico para efectuar todas las operaciones necesarias en el plano virtual. Esta no es una mala opción para los negocios pequeños”. Un buen ejemplo de esta asociación, dice, la tuvieron los restaurantes, que se unieron a empresas de delivery para llevar platillos a sus clientes.

“Me parece una buena opción para las librerías independientes peruanas asociarse a estas plataformas que tienen un desarrollo del comercio electrónico previo”, dice Casas.

Al respecto, Casamayor agrega que esta asociación sería beneficiosa porque no generará el sobrecosto que tendría un libro si la pequeña librería o libreros desarrollan solitariamente desde cero toda la infraestructura y marketing que se necesitan para una página web comercial.

Lo que se viene

Luis Felipe Casas apunta que el mercado del libro en el Perú es muy interesante para nuevos emprendedores y empresarios. Les recomienda no ser “todistas”, sino trabajar en nichos de mercados y con alianzas estratégicas. Por ejemplo, es mejor enfocarse en una categoría del libro, como la literatura juvenil.

“Tenemos que aprender de los cambios que ha producido la pandemia desde los cimientos de la industria del libro, con un enriquecimiento de posibilidades de hacer llegar el libro”, agrega, por su parte, Juan Casamayor. “Y la unidad de varias unidades pequeñas [librerías] puede generar una fortaleza a futuro”.

Conozca DILVE

Es el nombre de la plataforma que usan en España todos los profesionales de la cadena del libro para la gestión y distribución de información bibliográfica y comercial del libro en venta. Allí editores y libreros comparten un “corpus de información”, desde la biografía del autor hasta el peso, las medidas y el precio del libro. La comparten todas las librerías en sus páginas web, lo cual es muy beneficioso sobre todo para los negocios independientes. Casamayor agrega que gracias a este cambio en “el ecosistema de la venta del libro”, los editores se dedican exclusivamente a su trabajo de leer manuscritos y desarrollar estrategias de venta de sus libros, dejando a librerías y distribuidores la venta de los ejemplares.

Datos:

Para una empresa pequeña peruana aliarse a socios estratégicos que le faciliten los procesos en el mundo digital le ahorra costos y tiempo.

En México, la cadena El Sótano se unió con librerías independientes para hacer el puente exitoso entre estas y los lectores durante la pandemia.

Casamayor y Casas participaron de la charla ‘El rol de las editoriales independientes y las librerías digitales en el marco de la pandemia’ durante la FIL Lima 2022.

La FIL Lima 2022 se desarrolló del 22 de julio al 7 de agosto presencialmente después de dos años.