• SÁBADO 25
  • de abril de 2026

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Un valiente soldado de 79 años con la moral al tope

Pedro Halanocca, usuario de Pensión 65 en el distrito cusqueño de Layo, aún luce orgulloso el uniforme de la patria.

Pedro Segundo Halanocca Checcori, beneficiario de Pensión 65, tiene guardado en un lugar especial de su casa el uniforme que vistió entre 1963 y 1964. Cuando el Perú pasaba del primer gobierno democrático de Fernando Belaunde Terry al gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, el entonces vehemente Pedro decidió entrar voluntariamente al servicio militar en el Ejército del Perú. Un irrefrenable impulso, de esos que solo un amor apasionado suele producir, lo llevó a ponerse el uniforme de la patria, el mismo que en el siglo XXI luce en Layo con sano orgullo en cada 28 de julio y en las celebraciones cívicas.

Lejos de llevarlo por depresiones insomnes, lagunas mentales o impertinentes vahídos, el paso del tiempo ha solidificado sus sentimientos patrióticos y lo ha convertido en el licenciado del Ejército más respetado de su comunidad. La marcialidad con la que desfila en cada efemérides, su pose erguida y segura, la naturalidad con la que viste el viejo uniforme caqui, siempre limpio y bien planchado, y su voz con caballeroso tono de mando lo transforman en un líder nato.

Orgullo

“Soy clase 1963. Serví en la Unidad Territorial de Juliaca. Estuve de ayudante de mecánico en el área de Transportes. Ahora tengo casi 80 años y el orgullo que siento por haber servido a mi patria no se acaba nunca”, señala Pedro, acostumbrado a izar el pabellón nacional en las ceremonias cívico-patrióticas del distrito de Layo.

“El Ejército me dio este uniforme y lo tengo guardado hasta ahora. Lo uso en Fiestas Patrias y en ocasiones especiales. Me siento feliz cada vez que me lo pongo, siempre con mi escarapela rojiblanca en el pecho. Muchas veces los turistas se detienen a pedirme una foto en las fechas cívicas, y otros me hacen el saludo militar, que yo siempre respondo. La verdad, la mística que encontré en el Ejército nunca me ha abandonado”, refiere Juan.

¿Rendirse? Jamás

Ingresó al servicio militar cuando tenía 18 años y desde entonces muestra sumo respeto ante los símbolos patrios e inculca ese mismo sentimiento a los más jóvenes de Layo en cada conversación, en su lenguaje gestual, en cada una de sus acciones. El ejemplo vale más que mil palabras, él lo sabe muy bien.

“Tengo ocho hijos, tres varones y cinco mujeres, y entre 25 y 30 nietos, y a todos trato de inculcarles el amor a la patria. Nuestro país puede atravesar por muchos problemas, pero siempre sale adelante. Los peruanos nunca nos rendimos”, asegura Pedro, quien después de dejar el Ejército retornó a su pueblo, en Layo, y se dedicó a labores agropecuarias a escala familiar.

“Retorné a vivir con mis padres para cuidarlos y trabajar su terreno, y me dediqué a eso siempre, a la agricultura y a la ganadería. Ahora ya estoy mayor y no puedo trabajar como antes, pero ni eso me baja la moral. La subvención de Pensión 65 me ayuda con las necesidades básicas de mi hogar”, explica Pedro, quien vive con su esposa, Matilde Condori Pari, de 71 años y también beneficiaria del programa.

“¡Amo a mi Perú y siempre lo amaré!”, asegura Pedro a viva voz.

El patriota

Gallardía y marcialidad. Pedro Halanocca Checcori fue el encargado de izar el pabellón nacional, el lunes 22 de agosto, en la apertura del Quinto Encuentro de Saberes Productivos del distrito de Layo, en la provincia cusqueña de Canas, cita organizada por Pensión 65 y el gobierno local, y en la que participaron más de 400 sabios adultos mayores de esa localidad y de los distritos de Checca, Langui y Kunturkanki, además de una delegación del distrito de Nuñoa, de la provincia puneña de Melgar.

Durante el encuentro, los beneficiarios de Pensión 65 mostraron sus productos y conocimientos relacionados con cocina tradicional, medicina natural, agricultura, tejido, tradiciones orales, trenzado de sogas, crianza de cuyes y juegos tradicionales. También presentaron vistosas y coloridas danzas y estampas folclóricas.

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